Foto: Samuel Martín, consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, durante una rueda de prensa en el Cabildo

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El consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, Samuel Martín, ha publicado un artículo de opinión en el que defiende los avances del actual gobierno insular en materia de ordenación territorial. El texto tiene doble filo: es un balance de gestión con datos concretos y, al mismo tiempo, un ejercicio de autopromoción política que conviene leer con distancia crítica.

Lo que dice Martín tiene base documental y eso, en política, no es menor. Según el consejero, cuando el actual gobierno llegó al Cabildo se encontró con que Lanzarote arrastraba, en sus propias palabras, "un Plan Insular de Ordenación del Territorio del año 1991, manifiestamente obsoleto". Treinta y cinco años sin un marco territorial actualizado mientras la isla crecía, se masificaba y se transformaba. Eso no es responsabilidad de un solo partido: alcanza a todos los colores políticos que han pasado por el Cabildo desde entonces. Pero el golpe más directo lo dirige Martín contra la última legislatura socialista.

Y es que el dato que lanza el consejero es de los que no se olvidan fácilmente. Según afirma en su artículo, el llamado Plan de Ezquiaga, que "había costado más de 600.000 euros y recogía amplios consensos sociales, fue literalmente tirado a la basura en la pasada legislatura". Si ese dato es correcto —y el Cabildo tiene la obligación de documentarlo públicamente— estamos ante uno de los mayores derroches de dinero público en la historia reciente de la isla. La pregunta que el PSOE y Nueva Canarias tienen pendiente de responder con claridad es exactamente esa: ¿por qué se abandonó ese plan?

La izquierda canaria lleva años hablando de protección medioambiental, de ordenación sostenible, de frenar la especulación. Pero cuando tuvo el gobierno del Cabildo en la mano, dejó morir un instrumento que ella misma había impulsado. Esa contradicción no tiene coartada fácil.

Dicho esto, el artículo de Martín también merece leerse con rigor, no solo como propaganda de gestión. El nuevo Plan Insular de Ordenación del Territorio —el PIOT— que, según el consejero, "prevé proteger el 60% del territorio insular, triplicar el suelo destinado al sector primario y eliminar más de 100.000 metros cuadrados de suelo turístico en Playa Blanca", existe por ahora solo como documento inicial estratégico. Es un punto de partida, no una realidad aprobada. La tramitación de estos instrumentos en Canarias es lenta, compleja y está expuesta a todo tipo de presiones.

Lo mismo ocurre con los anuncios sobre buggies y quads en espacios naturales, la regulación de la extracción del rofe o los criterios para las energías renovables. Martín defiende que estos planeamientos permitirán "establecer itinerarios autorizados y limitaciones en zonas especialmente sensibles". Razonable y necesario. Pero siguen siendo anuncios de intención. El mérito real del actual Cabildo es haber puesto en marcha la maquinaria administrativa que estaba paralizada. Lo que aún no ha llegado es el resultado final: normas en vigor, territorio protegido de verdad y sanciones por incumplimiento.

La creación del Órgano de Evaluación Ambiental Insular es quizás el logro más sólido y concreto de esta legislatura en materia territorial. Según Martín, Lanzarote era "la única isla de Canarias que no contaba" con este organismo. Su ausencia ralentizaba cualquier tramitación medioambiental. Que hoy exista y funcione es un hecho positivo que difícilmente puede rebatirse.

En definitiva, el artículo de Samuel Martín sirve como balance político de mandato. Para el ciudadano de Lanzarote, lo que importa no es lo tramitado sino lo aprobado y en vigor. Y ese resultado, todavía, está por llegar.

 

Foto de anoche en Las Vegas , momento del combate 

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El debut de Hecher Sosa en la Ultimate Fighting Championship (UFC) no fue un mero trámite, sino un ejercicio de supervivencia táctica y madurez mental. El peleador lanzaroteño llegaba al octágono más exigente del mundo con el peso de la expectación y una promesa personal tallada en la piel. Frente a él, el brasileño Luan Lacerda planteó la clásica dicotomía de las Artes Marciales Mixtas: el grappling asfixiante frente a la verticalidad y el dinamismo del striking.

 

 

El primer asalto obligó a Sosa a lidiar con la adversidad de forma inmediata. Lacerda, cinturón negro en jiu-jitsu y consciente de la superioridad pugilística del español, acortó la distancia rápidamente y logró imponer sus derribos. El brasileño llegó a conectar un certero rodillazo que provocó una aparatosa hemorragia nasal en el 'Guanche Warrior'. Ante este escenario, el plan de juego de un debutante suele desmoronarse por la presión escénica. Sin embargo, la respuesta de Sosa fue puramente analítica: mostró una excelente defensa a ras de lona, hizo un uso inteligente de los codos desde posiciones inferiores para castigar, y ejecutó transiciones efectivas para recuperar la verticalidad.

 

La lectura desde la esquina española, comandada por su entrenador Mario Alonso, fue clínica en el descanso: "Fluye, no te quedes delante de él. Te quiero ver por arriba, ya no está rápido".

Esta instrucción marcó el punto de inflexión de la noche. A partir del segundo asalto, la narrativa del combate dio un giro definitivo. El tanque de oxígeno de Lacerda comenzó a vaciarse, incapaz de mantener el ritmo de presión constante que exige la lucha en el suelo. Sosa impuso su cadencia y descifró a la perfección la distancia, frustrando sistemáticamente los repetidos —y cada vez más desesperados— intentos de derribo del carioca. En pie, las combinaciones de manos del lanzaroteño dictaron sentencia, minando la resistencia de su oponente y permitiéndole superar la barrera de los cien golpes significativos a lo largo del pleito.

 

El tercer asalto fue la confirmación del dominio absoluto del canario. Sosa no solo controló el centro del octágono, sino que clausuró el combate con una exhibición de recursos técnicos: cortes con el codo en las distancias cortas, agresivas ráfagas de boxeo y un espectacular rodillazo en salto justo antes de la bocina final.

El veredicto unánime de los jueces refleja una victoria indiscutible, pero los números no alcanzan a dimensionar la historia completa. Hecher Sosa se ganó su contrato en el Contender Series pocos días después de perder a su padre a causa del cáncer. En aquel momento, el presidente de la compañía, Dana White, le entregó una nota que el peleador luego se tatuaría: "Sé la maldita razón por la que tu apellido signifique algo algún día". Anoche en Las Vegas, con el rostro ensangrentado y el brazo en alto, el quinto español en la historia de la UFC demostró que no ha llegado como invitado, y dejó claro que su apellido ha comenzado a escribir su propia historia en la élite mundial.

Pedro Hernández ayer en el programa de radio Elpejeverde, 90.2 FM 

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Durante los últimos ocho meses, el debate sobre el futuro energético de Lanzarote se ha convertido en una ceremonia de la confusión. La discusión pública entre el Cabildo insular y el Gobierno de Canarias se ha limitado a un intercambio técnico sobre las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR): correcciones cartográficas, límites de superficie y exclusiones de espacios. Sin embargo, para el profesor y activista Pedro Hernández, esta disputa institucional es solo una cortina de humo. "La cuestión de fondo no es el mapa", advierte. "El problema real es el modelo de transición energética que se pretende imponer en Lanzarote".

A través de un contundente análisis, Hernández desgrana cómo las administraciones han reducido a un mero trámite técnico una decisión que es "profundamente política, territorial y social". El activista denuncia que, bajo la excusa innegable de la urgencia climática y la necesidad de abandonar los combustibles fósiles, se está hurtando a la ciudadanía el debate esencial sobre qué modelo energético necesita una isla frágil y limitada.

La alerta de Hernández es clara: tanto el Gobierno autonómico como el Cabildo parecen coincidir en aceptar el mismo modelo depredador desplegado en otras islas, basado en grandes instalaciones industriales que ocupan vastas extensiones de suelo rústico. "Se trata, en la práctica, de sustituir un sistema fósil centralizado por otro renovable igualmente centralizado, controlado por las mismas grandes compañías energéticas", lamenta. En este escenario diseñado a medida, "el viento y el sol —recursos naturales que pertenecen a todos— se convierten en la materia prima gratuita para grandes operadores privados, mientras el territorio asume los impactos y las comunidades locales quedan al margen de los beneficios".

La alternativa ignorada y los despachos opacos

Lo más sangrante para el activista es el silencio institucional frente a las alternativas sostenibles. Hernández denuncia que la administración ni siquiera plantea priorizar la instalación de renovables en espacios ya antropizados, como cubiertas de edificios, polígonos industriales o aparcamientos. Tampoco se fomenta el autoconsumo distribuido ni las cooperativas ciudadanas. Lejos de democratizar la energía, la reciente convalidación en el Parlamento del decreto ley de las ZAR confirma, a su juicio, una clara directriz: "Acelerar los procedimientos para facilitar la implantación de proyectos renovables a gran escala".

Para el profesor, "acelerar un modelo equivocado no conduce a una transición justa", sino al rechazo social y a la degradación irreversible del paisaje volcánico y agrario que ha dado fama internacional a Lanzarote. Una amenaza que, asegura, se está gestando desde el oscurantismo y mediante "decisiones tomadas exclusivamente en despachos con políticos y técnicos escorados al servicio de las multinacionales eléctricas".

 

Los antecedentes en el archipiélago no invitan al optimismo. Hernández pone como ejemplo la destrucción del barranco de Arguineguín en Gran Canaria, un modelo que ahora amenaza con desembarcar en Lanzarote. "La transición energética es una oportunidad histórica", concluye el texto, "pero si se gestiona desde la opacidad y al servicio del oligopolio eléctrico, puede terminar convirtiéndose en un nuevo conflicto territorial". El mensaje final es un llamamiento directo a recuperar el espíritu de César Manrique: aún estamos a tiempo de evitar que la energía verde se convierta en la excusa para la enésima apropiación del territorio insular.

 

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Los aficionados a las Artes Marciales Mixtas (MMA) en Lanzarote tienen una cita esta noche en la capital. El Ayuntamiento de Arrecife habilitará hoy sábado una pantalla gigante en las instalaciones de la Casa de la Juventud para retransmitir en directo el debut del luchador local Hecher Sosa en la Ultimate Fighting Championship (UFC), la máxima categoría mundial de esta disciplina.

El deportista conejero, criado en el barrio de Los Alonso y conocido deportivamente como el 'Guanche Warrior', se medirá en la ciudad estadounidense de Las Vegas al luchador brasileño Luan Lacerda. Sosa llega a la élite mundial tras una destacada trayectoria internacional, habiendo conquistado previamente el cinturón de peso gallo en la promotora FCR y firmado actuaciones sobresalientes en la organización WOW FC.

Según los horarios facilitados por la organización de la UFC, está previsto que el combate del luchador arrecifeño comience de forma aproximada a las 22:00 horas (hora canaria). No obstante, el acceso a la Casa de la Juventud estará habilitado desde las 21:00 horas para que los asistentes puedan seguir los prolegómenos y los combates previos de la velada. La entrada al recinto municipal será totalmente libre y gratuita hasta completar el aforo permitido.

La iniciativa ha sido coordinada desde la Concejalía de Juventud, dirigida por Rosmen Quevedo. Por su parte, el teniente de alcalde de Arrecife, Echedey Eugenio, ha hecho un llamamiento a la afición local para "hacer piña" y apoyar de forma colectiva a Sosa en lo que el Consistorio califica como una "noche histórica" para la ciudad. Eugenio ha puesto en valor el talento, el esfuerzo y la constancia del deportista, señalándolo como un ejemplo para los jóvenes del municipio y un motivo de orgullo para Arrecife, independientemente del resultado final del combate.

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El Área de Cultura del Cabildo de Lanzarote ha inaugurado este viernes 13 de marzo su programación de artes plásticas y visuales para el año 2026 con la apertura de la exposición 'Vacío'. La muestra, instalada en la Sala Cubo de El Almacén, es obra del fotógrafo majorero Carlos de Saá y propone un recorrido visual por la isla de Fuerteventura durante el confinamiento provocado por la pandemia de Covid-19 en el año 2020.

El proyecto transita entre la fotografía documental y la creación de autor. A través de sus imágenes, De Saá retrata un paisaje insular desierto y carente de presencia humana, captado en un momento histórico excepcional. Según ha explicado el propio fotoperiodista, el trabajo busca fragmentar el espacio y eternizar el tiempo, plasmando la belleza desoladora que dejó el vacío en el territorio. La exposición llega a Lanzarote tras haber sido exhibida en el Centro de Arte Juan Ismael de Puerto del Rosario, fruto de la colaboración con el Cabildo de Fuerteventura.

El consejero insular de Cultura, Jesús Machín Tavío, ha enmarcado esta propuesta dentro del objetivo del Cabildo de navegar por la creación artística de Canarias, destacando que el proyecto invita a entender el territorio "como un lugar cargado de memoria, emociones y preguntas sobre el futuro".

La muestra fotográfica se complementa con un programa de actividades paralelas. El historiador del arte David Machado conducirá una serie de visitas guiadas para profundizar en el discurso de la obra, programadas para los días 14 y 24 de marzo; 11 de abril; 5 y 26 de mayo; y 6 de junio. Asimismo, el sábado 16 de mayo la Sala Cubo acogerá un diálogo abierto sobre el proceso creativo entre el autor de las fotografías y Juan Darias, bajo la moderación de María Valerón.

Carlos de Saá (Fuerteventura, 1973) cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del fotoperiodismo. A lo largo de su carrera ha colaborado con agencias como EFE y publicaciones internacionales de la talla de The New York Times, The Washington Post o National Geographic. La exposición 'Vacío' permanecerá abierta al público con entrada gratuita hasta el próximo sábado 6 de junio, en horario de lunes a viernes de 10.00 a 21.00 horas, y los sábados de 10.00 a 14.00 horas.