
Pejeverde
El PSOE de Tinajo ha exigido este lunes la creación inmediata de una Escuela Infantil Pública en el municipio, tras confirmarse el cierre, el próximo 31 de agosto, del único centro de educación infantil existente en el municipio, de carácter privado.
El centro se ha visto abocado al cierre sin que desde el Ayuntamiento se haya ofrecido ninguna alternativa, dejándolas en una situación de total desamparo y sin recursos para poder conciliar la vida familiar y laboral.
La portavoz socialista en el Ayuntamiento de Tinajo, Begoña Hernández, ha sido tajante al señalar al alcalde: “Jesús Machín ha abandonado a las familias de Tinajo. Estamos hablando de un recurso esencial para que madres y padres puedan conciliar, y para que los más pequeños accedan a una educación temprana de calidad. Lo sabían desde hace meses y no han hecho nada”.
Hernández recuerda que ya en 2019 desde el PSOE de Tinajo se reclamó al grupo de gobierno nacionalista la puesta en marcha de una escuela infantil pública. “Cinco años después, no solo no han avanzado nada, sino que ahora nos quedamos sin ninguna opción”, lamentó Hernández.
“Mientras todos los municipios de Lanzarote han apostado por recursos públicos de educación infantil, Tinajo sigue siendo el único que no cuenta con este servicio. Es una vergüenza y una muestra más de la dejadez de este grupo de gobierno”, añadió.
Los socialistas advierten de que a partir de septiembre muchas familias de Tinajo y municipios cercanos se verán obligadas a desplazarse ante la imposibilidad de conciliar la vida familiar y laboral “porque el municipio de Tinajo no ofrece un recurso esencial”.
Por ello, exigen al alcalde que actúe de inmediato y comiencen los trámites para la puesta en marcha de una Escuela Infantil Pública en el municipio: “No es una cuestión de voluntad, es una cuestión de derechos. Tinajo no puede seguir a la cola de los servicios públicos esenciales. Machín debe dejar de pensar en titulares y empezar a gobernar para la gente”, concluyó Hernández.
Además, anuncian que en el próximo pleno ordinario el PSOE de Tinajo volverá a presentar una moción para exigir la creación de una Escuela Infantil Pública en el municipio.

Foto. Puerto de Ponta Delgada, Azores pasado mes de Julio
S. Calleja
En 2018 nos enseñaron el dibujo perfecto: dos piscinas naturales en la trasera del muelle de cruceros de Arrecife, una olímpica y otra adaptada. “Un sueño para Arrecife”, se dijo entonces. Ocho años después, sueño es lo único que queda. La gran obra portuaria avanzó; el uso ciudadano, no. Y el proyecto de piscinas, tal y como se vendió, quedó aparcado. Volvemos a empezar: nuevo papel, nuevo encaje, nueva financiación… y la ciudad, otra vez, esperando.

Azores
La comparación duele porque sabemos que es posible. Este julio, en Ponta Delgada (Azores), vi a familias enteras disfrutar de una piscina oceánica pegada a la terminal de cruceros. Me bañé allí: socorrista, accesos, barandillas, gimnasio, niños aprendiendo a nadar y mayores haciendo largos con el barco al fondo. No es ciencia ficción: es voluntad, proyecto y mantenimiento. En Arrecife, en cambio, seguimos mirando el mar desde el lado de la valla.
¿Qué pasó? Lo de siempre: primero la rueda de prensa, luego la letra pequeña, después el “ya veremos”. La autoridad portuaria funciona a toda máquina para atraques y calados —que hacen falta—, pero cuando toca coser ciudad y puerto, se enciende el intermitente. Y nuestros representantes insulares, demasiado pacientes, aceptan la inercia: comunicado por aquí, foto por allá, y el vecino sin lámina de agua donde llevar a los chiquillos un sábado caluroso.

Azores
No pedimos extravagancias. Pedimos exactamente lo que nos prometieron: un espacio de baño seguro y accesible. Una infraestructura que sube la autoestima de la capital, mueve pequeña economía y, sobre todo, devuelve a Arrecife al mar que le pertenece. Cada verano que pasa sin ese equipamiento es otro recordatorio de que aquí los papeles pesan más que la gente.

Azores
La pregunta no es si Arrecife merece esas piscinas. Claro que las merece. La pregunta es si alguien va a ponerse serio de una vez. Si la autoridad portuaria descartó el diseño de 2018, perfecto: que presente el alternativo, con memoria económica, plazos y responsables. Y si el puerto no quiere liderar, que el Cabildo y el Ayuntamiento capitalino se sienten, acuerden el reparto y lo lleven a obra. Lo que no vale es el limbo burocrático eterno mientras miramos, con la miel en los labios, cómo otros disfrutan lo que aquí se anunció a bombo y platillo.

Azores
A la autoridad portuaria, respeto; pero Arrecife no es un pasillo técnico entre diques. Es una ciudad con derecho a tocar el agua. Nuestros cargos insulares pueden elegir entre dos papeles: el de comparsa del “ya si eso” o el de quienes, con papeles y calendario, obligan a cumplir. Que nos den la alegría de ver a un chinijo lanzarse desde una plataforma segura mirando a los cruceros. No es pedir el oro y el moro. Es pedir que, por una vez, la promesa valga más que la foto.

S.Calleja
En Tías, el gobierno ha descubierto la piedra filosofal: basta con llamar en su última nota de prensa “ultra ricos hoteleros” a quienes levantan camas, pagan nóminas y sostienen media cadena de proveedores para que la reforma del IBI suene a justicia de cara al electorado. El PSOE de Lanzarote lo vende así: los vecinos por un lado y, al otro, los “ultra ricos” que se forran en primera línea de playa. Aplauso fácil, foto sonriente y problemas resueltos. Pena que la vida municipal no funcione con este tipo de medias verdades.
El comunicado, firmado por Tomás Silvera Cabrera, concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Tías, asegura que el nuevo IBI es “lo más parecido a una tasa turística”. Traducido: no tenemos tasa, pero necesitamos un relato. Y el relato siempre arregla una rueda de prensa, aunque no arregle ni el saneamiento, ni el planeamiento, ni la vivienda. Es más sencillo señalar al “ultra rico hotelero” que explicar cómo se va a ejecutar la reforma, cuánto rendirá en caja, qué límites tiene, qué plazos reales maneja el Ayuntamiento y en qué se gastará cada euro. Porque “compensar el coste social y medioambiental” suena estupendo, pero el presupuesto se mide en partidas, no en adjetivos.
La demagogia es cómoda: separa a Tías en dos mitades morales —los buenos vecinos y los “ultra ricos”— y así cualquiera gobierna un rato. El problema es que esos “ultra ricos”, con todos sus defectos, son quienes dan trabajo y economía al municipio: camareros, cocineros, mantenimiento, lavanderías, taxis, guaguas, pequeños talleres, imprentas, panaderías, empresas de excursiones… Toda esa red que no sale en la foto también paga impuestos. Y, por cierto, son los mismos que luego se sientan a reunirse con quienes firman notas de prensa contra ellos, para negociar horarios, licencias, patrocinios de fiestas y cortes de calle. La vida real cabe mal en el eslogan.
Según Amado Vizcaíno (Coalición Canaria en el municipio), el mismo Ayuntamiento que presume de estar “al lado del pueblo” mira con cariño un proyecto privado “de bar de lujo con piscina” en el antiguo minigolf del Hotel San Antonio, y guarda en el cajón el Plan General que permitiría construir vivienda residencial mientras acelera el plan de modernización hotelera. Según esta persona, también han desaparecido zonas infantiles sustituidas por terrazas, y la piscina municipal lleva cerrada desde que la tele era en 4:3. Si el discurso es “con los de abajo”, convendría que el urbanismo y las prioridades presupuestarias no parezcan “para los de arriba”.
No se trata de santificar a nadie ni de negar que haya abusos y desmanes en el sector. Se trata de dejar de jugar a los buenos y malos y empezar a gestionar. Si de verdad la reforma del IBI busca equilibrio, que se diga con claridad cuánto se recauda, en qué se invierte y qué resultados medibles tendrá en vivienda, limpieza, parques y transporte. Y, sobre todo, que el Ayuntamiento demuestre con hechos —no con etiquetas— que su prioridad es el vecino que busca alquiler, la familia que necesita una guardería y el barrio que pide mantenimiento sin tener que mendigar una foto.
Si de verdad se quiere “un municipio más justo”, que lo sea todos los días, también cuando no hay cámara. Con menos rótulos heroicos y más vivienda y horarios que se cumplan. Y, ya que vamos de sinceridades: si de verdad están tan lejos de los “ultra ricos hoteleros”, que dejen de demonizarlos por la mañana y de llamarles por la tarde. La coherencia también es un servicio público.

Pejeverde
El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, ha remitido una carta oficial a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias solicitando que se exima a los viticultores y viticultoras de la isla del requisito de rendimiento mínimo de 400 kilos por hectárea en la campaña 2025 de la Acción I.3 Ayuda por hectárea para el mantenimiento de vides destinadas a la producción de vinos con Denominación de Origen Protegida (D.O.P) previstas en el POSEI.
La petición se fundamenta en la drástica reducción de la cosecha insular de este año 2025, que ya alcanza pérdidas superiores al 60% debido a la mala brotación y a las altas temperaturas, según los datos recabados por el Cabildo.
“Es nuestro deber estar al lado de los viticultores, sean profesionales o no, porque hablamos no solo de economía agrícola, sino de un cultivo que en Lanzarote es también identidad, patrimonio y conservación paisajística”, ha destacado Oswaldo Betancort. “La situación excepcional que atraviesa la viña insular exige sensibilidad y compromiso institucional. No podemos permitir que, además de sufrir un descenso histórico en la producción, nuestros viticultores se vean penalizados en el acceso a unas ayudas que son vitales para su sostenimiento”.
El presidente insular ha remarcado, además, la importancia de que esta solicitud se tramite de forma urgente, ya que el propio marco del POSEI contempla la posibilidad de aplicar esta excepción a criterio del órgano instructor de las ayudas. Asimismo, ha recordado que el Cabildo de Lanzarote aportará en enero el Informe anual relativo a las incidencias y daños producidos sobre las producciones agrarias, documento que respaldará con datos técnicos la excepcionalidad solicitada.
Betancort confía en la “sensibilidad y el compromiso” del consejero autonómico de Agricultura, Ganadería y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, para atender esta petición que afecta a un sector estratégico en Lanzarote. “Estoy convencido de que el Gobierno de Canarias entenderá la dimensión de este problema y argumentará una medida de justicia para quienes mantienen vivo un paisaje agrícola único gracias al cultivo de una uva de calidad mundial”, concluye.
Con esta y otras medidas ejecutadas en los últimos meses, el Cabildo de Lanzarote incide en su apuesta por los intereses del campo insular para garantizar la continuidad de un cultivo que, más allá de su valor económico, constituye uno de los pilares de la identidad cultural y paisajística de la isla.

Pejeverde
En un artículo de opinión del concejal del gobierno de Arrecife, Maciot Cabrera, se reivindica el “orden”. Dice: “Hay decisiones en política que serán incómodas… y, sin embargo, con el tiempo se agradecen”. Habla de la Ordenanza Estética: “No hablamos de imponer un gusto, sino de proteger una identidad”. Identidad de puerto: “Arrecife fue puerto antes que ciudad”, con “el blanco encalado que resistía la sal y el viento”.
Cabrera encuadra la medida en un paquete: Plan General supletorio aprobado, Catálogo de Patrimonio en marcha y ordenanza para que “barrios, centro y zonas industriales hablen un mismo lenguaje”. Base técnica: el BIOCRIT, “una herramienta necesaria para poner orden”.
Admite fricción: “Sé que esta decisión es controvertida, espinosa, incómoda”. Responde al “cada uno en su fachada” con una alerta: sin reglas, Arrecife acabará “indistinguible de cualquier polígono anodino”. Y remata: “Lo fácil sería no hacer nada (así lo han hecho otros)… Lo difícil, asumir la responsabilidad de poner orden”.
El reto real empieza ahora: aplicar sin arbitrariedad, comunicar claro y medir resultados. Si el BIOCRIT se traduce en criterios y plazos, habrá avance. Si no, será otro papel.
Artículo de Opinión.
Maciot Cabrera. Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Arrecife.
El riesgo de poner orden
Hay decisiones en política que uno sabe de antemano que serán incómodas, discutidas, incluso impopulares al principio. Decisiones que levantan ampollas, que generan titulares fáciles y comentarios furibundos en redes. Y, sin embargo, son esas mismas decisiones las que con el paso del tiempo se agradecen. Porque gobernar no es dejarse llevar por la corriente del momento, sino atreverse a fijar un rumbo, aunque haya temporal.
I.UNA APUESTA INCÓMODA PERO NECESARIA
La Ordenanza Estética de Arrecife pertenece a esa categoría de medidas que no son cómodas, pero sí necesarias. Quien crea que esto es un capricho se equivoca. No hablamos de imponer un gusto, sino de proteger una identidad que, si no la cuidamos, se disolverá entre fachadas disonantes, carteles estridentes y medianeras olvidadas.
Conviene recordar que Arrecife fue puerto antes que ciudad, y esa condición está en el corazón de su estética. Su fisonomía nació mirando al mar: el blanco encalado que resistía la sal y el viento. Perder esa coherencia sería como perder la brújula: un error que nos condenaría a la banalidad.
Sé que esta decisión es controvertida, espinosa, incómoda. Habrá quién la vea como intromisión, quién reclame libertad absoluta para cada fachada. Lo entiendo. Pero también sé que si no fijamos reglas claras, dentro de unos años Arrecife será indistinguible de cualquier polígono anodino. Y entonces, los mismos que hoy critican nos reprocharán no haber enderezado el rumbo a tiempo.
II. UN PAQUETE DE DECISIONES VALIENTES
Y digo que esta no es la única medida arriesgada que hemos tomado. Hace unos meses aprobamos el Plan General de Ordenación Supletorio, después de décadas de bloqueo, sabiendo que cada línea iba a ser discutida. Y ahora trabajamos en el Catálogo Municipal de Patrimonio, que en breve saldrá adelante para proteger de forma definitiva nuestros bienes inmuebles de valor histórico.
Son todas decisiones valientes y polémicas, sí, pero absolutamente imprescindibles. Porque una ciudad sin reglas claras, sin planeamiento y sin memoria, es una ciudad sin futuro.
III. IDENTIDAD FRENTE A DESORDEN
La ordenanza estética no nace del capricho. Se ampara en el BIOCRIT, un documento elaborado por un equipo multidisciplinar bajo el paraguas de la Reserva de la Biosfera. Es un análisis riguroso que da respaldo técnico y legitimidad a esta apuesta. No es una ocurrencia política, sino una herramienta necesaria para poner orden donde hasta ahora reinaba la arbitrariedad.
Quiero ser claro: no se trata solo de blanco o negro, de carteles más grandes o más pequeños. Se trata de que Arrecife recupere su pulso como ciudad con identidad, que sus barrios, su centro y hasta sus zonas industriales hablen un mismo lenguaje. Que cuando alguien nos visite, sepa que está en Lanzarote, una isla diferente, y no en un lugar cualquiera.
IV. EL VERDADERO RIESGO
Y sí, habrá debate, como siempre. Pero peor que discutir por el color de una fachada sería resignarse al desorden. Porque lo fácil sería no hacer nada (así lo han hecho otros), por supuesto; lo difícil, asumir la responsabilidad de poner orden.
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