
Pejeverde

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El Cabildo de Lanzarote ha puesto en circulación el libro “Cocina Tradicional de Lanzarote”, obra de José Nieves Caraballo, conocido como Fefo. La publicación reúne más de 160 recetas y busca preservar los saberes culinarios de la isla.
El proyecto, financiado por SPEL-Turismo Lanzarote, forma parte de la estrategia de la corporación para reforzar la soberanía alimentaria y poner en valor el paisaje agrario insular, distinguido por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial.
El libro se presentó el 26 de mayo en el Monumento al Campesino, con la presencia del presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, y el periodista gastronómico Fran Belín. Betancort subrayó que la obra conecta con la memoria colectiva de la isla y recoge el ingenio con el que se ha afrontado la escasez.
El autor agradeció a madres, abuelas, campesinos y pescadores por transmitir este legado, y definió cada receta como un testimonio de resistencia y amor a la tierra.
El ejemplar es gratuito y se puede solicitar al Servicio de Publicaciones del Cabildo de Lanzarote.

S.Calleja
Madrid 10 de Agosto.
Un conocido mío que es oficial del Ejército tiene la costumbre de rebatir mis comentarios sobre el clima. Cuando menciono el calor en Toledo o Madrid, afirma: "El calor o el frío son solo sensaciones de civiles ". Lo expresa de manera objetiva. Aunque me hace gracia, también me incomoda. En esencia, su comentario sugiere que el clima no admite quejas, sino que requiere adaptación. Así han transcurrido casi dos semanas en la península, con temperaturas alcanzando hasta 42,5 °C en lugares como Toledo, Madrid, Talavera, Oropesa y varios puntos de la capital. A pesar de ello, no se ha activado ningún plan de emergencia para restringir actividades al aire libre, simplemente se sobrelleva cerrando ventanas y disfrutando de cerveza fría, principalmente Mahou. Las cañas se sirven rápidamente, pero sin que nadie las solicite con urgencia.
Mientras tanto, en Lanzarote, se ha emitido una alerta roja, lo que llevó al Cabildo a implementar restricciones en las actividades al aire libre de 11 a 19 horas. Se han establecido medidas como mantenerse hidratado, evitar comidas pesadas y no dejar mascotas en vehículos. Todo con la seriedad de un comunicado oficial en tiempos de crisis. Además, el calor ha afectado eventos como el mercadillo dominical de Teguise, el mercado artesanal de Haría, las actividades en Yaiza y parte de las festividades del Carmen en Tías, convirtiendo al sol en un censor de la vida social. Se ha creado una suerte de estado de excepción climático donde incluso comprar queso de cabra al aire libre se ha vuelto imposible, todo por el bien colectivo , como si fueramos simplones.
No pretendo restar importancia a la situación. Sin embargo, la forma en que se afronta el calor difiere notablemente: en Lanzarote, es un asunto de gran relevancia institucional, mientras que en Madrid o Toledo, es algo cotidiano que se enfrenta con toldos, abanicos y quejas susurradas en los bares, como si cada trago fuera un acto de resistencia civil. Entre estos enfoques contrastantes, persiste en mi memoria la observación de mi amigo: una cuestión para personas civiles.

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