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El alcalde de Arrecife, Yonathan de León, ha pedido al Gobierno de España que traslade a la Península a los 49 migrantes senegaleses que llegaron el pasado viernes al puerto de la capital conejera como polizones en un remolcador procedente de Senegal.
La petición llega después de que una jueza ordenara la puesta en libertad de 44 de ellos, que han solicitado asilo político. Los otros cinco, que afirman ser menores, han iniciado el proceso para su protección como tales.
De León recuerda que el remolcador, con destino a Bélgica, estaba más cerca del puerto marroquí de Tarfaya cuando recibió autorización para atracar en Arrecife. Según el alcalde, la Delegación del Gobierno debió aplicar la legislación marítima internacional y enviar la embarcación a su puerto más próximo.
El regidor advierte que la autorización para el desembarco puede servir de precedente para las mafias que trafican con migrantes y agravar la presión migratoria en Canarias. Además, subraya que Lanzarote carece de instalaciones para acoger a solicitantes de asilo, cuya tramitación puede prolongarse durante meses o años.
De León también ha criticado la “información confusa y contradictoria” difundida por la Delegación del Gobierno y reitera su demanda de que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones reubique a estas personas en la Península, donde se les pueda prestar asistencia humanitaria.

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Tarde en la Biblioteca Insular. Ventanas abiertas, abanicos de feria, botellas de agua. Los vigilantes recomiendan “ponerse cerca de la corriente”. Estudiantes y opositores aguantan porque no tienen alternativa. No hay aire acondicionado. No desde hace días.
El PSOE lo ha puesto en nota de prensa: denuncia temperaturas “insoportables” en plena ola de calor, con avisos de Aemet, y exige a Oswaldo Betancort y al área responsable una reparación inmediata del sistema de climatización. La queja es pertinente. Pero el problema es más grande que una nota.
Aunque no hubiera ola de calor, la situación es incomprensible tratándose del Cabildo de Lanzarote: hay presupuesto para mantener una biblioteca abierta en condiciones, para reparar un equipo y, en su caso, para pagar la factura eléctrica. Una biblioteca es un servicio básico. No es una sala multiusos: ahí se preparan oposiciones, TFG, trabajos a contrarreloj. Si el clima convierte el estudio en un castigo, el servicio deja de serlo.
Las preguntas obvias siguen sin respuesta pública:
—¿Cuándo se averió la climatización?
—¿Existe contrato de mantenimiento activo y con qué plazos de respuesta?
—¿Se ha pedido la pieza, el equipo o el proveedor ya diagnosticó?
—¿Qué medidas provisionales se han adoptado mientras llega la solución definitiva (ventiladores industriales, salas alternativas, ampliación de horarios en espacios que sí estén climatizados)?
Responsabilidades, también, para todos. Hoy gobierna CC con aliados y la firma última es del presidente. Ayer gobernó el PSOE. Mañana tocará rendir cuentas al que venga. Los usuarios no distinguen siglas; distinguen grados. La biblioteca no puede ser el lugar donde se compite a golpe de comunicado, sino donde se garantiza silencio y temperatura razonable.
La comparación se impone y no favorece a nadie: ¿acaso los consejeros del PSOE, CC, PP y demás grupos no tienen aire acondicionado en la sede del Cabildo? ¿Funcionan los equipos en despachos, salas de comisiones y en el pleno? Si lo hay para los despachos, debería haberlo —antes— para la biblioteca. Si no lo hay para nadie, entonces el problema es sistémico y merece una explicación con plazos y responsables.
Hay margen para hacer las cosas bien y rápido. Un plan de choque cabría en una página: diagnóstico fechado, proveedor asignado, presupuesto, plazo de reparación y medidas temporales de confort. Además, habilitar de forma inmediata espacios climatizados de apoyo (salas municipales, centros culturales, aulas de estudio nocturnas) hasta que se normalice el servicio. Transparencia y calendario. Sin liturgia.
La isla se llena de slogans sobre talento, conocimiento, innovación. Perfecto. Empecemos por lo básico: permitir que la gente estudie sin riesgo de lipotimia. Lo demás es maquillaje institucional.

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Avenida El Jablillo, Costa Teguise. El Cecoes avisó de una persona caída bajo un vehículo. El Consorcio de Seguridad y Emergencias se desplazó de inmediato.
A la llegada, los bomberos encontraron a una persona que, tras una caída con su silla de ruedas, había quedado atrapada bajo un turismo. Se calzó y elevó el vehículo para asegurar la escena. Con la situación estabilizada, se procedió a la extracción utilizando un tablero espinal.
La víctima fue puesta en manos del personal sanitario del SUC presente en la zona. También intervino la Policía Local.
Finalizada la asistencia, se limpió la calzada y se recopilaron los datos de la actuación. El Consorcio informó al Cecoes del cierre del servicio. No han trascendido más detalles sobre el estado de la persona asistida ni sobre las circunstancias del incidente.

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El Cabildo de Lanzarote ha puesto en circulación el libro “Cocina Tradicional de Lanzarote”, obra de José Nieves Caraballo, conocido como Fefo. La publicación reúne más de 160 recetas y busca preservar los saberes culinarios de la isla.
El proyecto, financiado por SPEL-Turismo Lanzarote, forma parte de la estrategia de la corporación para reforzar la soberanía alimentaria y poner en valor el paisaje agrario insular, distinguido por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial.
El libro se presentó el 26 de mayo en el Monumento al Campesino, con la presencia del presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, y el periodista gastronómico Fran Belín. Betancort subrayó que la obra conecta con la memoria colectiva de la isla y recoge el ingenio con el que se ha afrontado la escasez.
El autor agradeció a madres, abuelas, campesinos y pescadores por transmitir este legado, y definió cada receta como un testimonio de resistencia y amor a la tierra.
El ejemplar es gratuito y se puede solicitar al Servicio de Publicaciones del Cabildo de Lanzarote.
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