Pejeverde

El municipio de Yaiza invita a la comunidad académica y a la población de Lanzarote a la sexta edición de las Jornadas Rubicenses previstas el viernes 10 y el sábado 11 de octubre, en el salón principal de la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas, proponiendo un programa divulgativo centrado en los sorprendentes resultados de la quinta campaña de excavaciones en el yacimiento arqueológico de San Marcial de Rubicón, la del año pasado, donde el equipo de investigación científica continuó la excavación del cementerio hallado en 2023, encontrando nuevos restos de cuerpos humanos en este enclave histórico, el primer asentamiento europeo en Canarias del siglo XV, localizado en el Monumento Natural de Los Ajaches, término municipal de Yaiza. El programa de las Jornadas puede consultarse en portada de www.yaiza.es

El alcalde de Yaiza, Óscar Noda, destaca que “la investigación se lleva a cabo gracias al apoyo del Gobierno de Canarias, las dos universidades públicas canarias, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad de La Laguna, y el Ayuntamiento de Yaiza. Todos estamos comprometidos no solo con las distintas fases de excavación del yacimiento, sino en difundir los resultados de la investigación, ya que la ciudadanía tiene el derecho al conocimiento y a saber en qué se invierte el dinero público”.

La concejala de Patrimonio de Yaiza, Silvia Santana, informa que la apertura de las Jornadas, el viernes 10 de octubre, a las 17:00 horas, estará a cargo de Óscar Noda, alcalde de Yaiza, Miguel Clavijo, director general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, Esther Chávez y María del Cristo González, coordinadoras de las Jornadas y directoras científicas del proyecto de investigación arqueológica en el yacimiento de San Marcial de Rubicón.

A las 17:15 horas está programada la conferencia ‘Cruzar el Rubicón: la muerte entre los aborígenes de Lanzarote y los límites del conocimiento arqueológico’, por Verónica Alberto Barroso, arqueóloga. Tibicena y Arqueología y Patrimonio.

Estreno del documental

Luego, a las 18;30 horas, las Jornadas abren espacio al estreno del vídeo documental ‘San Marcial de Rubicón, voces enterradas en el jable’, producción audiovisual de Desenfoque Producciones que desvela entresijos de los hallazgos de restos de cuerpos humanos en el Rubicón. Seguidamente, científicos partícipes en la investigación harán una exposición en forma de coloquio sobre el desarrollo de su trabajo en el proyecto, trabajo in situ y trabajo en el laboratorio.

Están invitados Miguel Ángel Hervás Herrera, Baraka Arqueólogos SL, Jared Carballo Pérez, arqueólogo y antropólogo físico, Universidad de La Laguna/Leiden University, Selene Rodríguez Caraballo, investigadora predoctoral, Universidad de La Laguna, Rosa Fregel Lorenzo, Profesora de Genética, Universidad de La Laguna, Emilio González Reimers, médico e historiador, Matilde Arnay de la Rosa, profesora de Prehistoria, Universidad de La Laguna y Pablo Rodríguez Alonso, realizador y productor audiovisual. Las Jornadas finalizan el sábado 10 de octubre con una visita al yacimiento arqueológico. El pasado 22 de septiembre comenzó la sexta campaña de investigación en el Rubicón, trabajos que están organizados hasta el viernes 24 de octubre.

Pejeverde

El Ayuntamiento de Tías ha finalizado las obras de instalación de un sistema de aire acondicionado de última generación en la sala cultural El Fondeadero, en Puerto del Carmen. Esta actuación, que ha supuesto una inversión de 90.000 euros, responde a una petición vecinal reiterada en los últimos años, especialmente por las altas temperaturas que se alcanzan en verano, dificultando el uso del espacio durante ciertas horas del día.

El teniente de alcalde y concejal de Participación Ciudadana, Nicolás Saavedra, ha destacado que “esta iniciativa es fruto del trabajo de varios años, buscando una solución técnica que respetara la singularidad del espacio cultural y se integrará de la mejor manera posible. Hoy podemos decir que El Fondeadero es un espacio más cómodo y preparado para seguir siendo un punto de encuentro y participación vecinal”.

Por su parte, la concejala de Cultura, Pepa González, señaló que “la intención es que todos nuestros espacios culturales estén adaptados y sigamos invirtiendo en ellos. Prueba de ello es la actuación reciente en la ermita de Tías y las diferentes intervenciones que ya estamos planificando en otros puntos del municipio”.

Con esta actuación, el Ayuntamiento de Tías da un paso más en la mejora y adecuación de su red de infraestructuras culturales, garantizando el acceso en condiciones óptimas para la ciudadanía y los colectivos que hacen uso habitual de estos espacios.

 

Consejero  , Mariano Hernández Zapata

S. Calleja

La tesis es clara: mientras el Gobierno de Canarias presume de tener “treinta y pico kilómetros cuadrados” listos para las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), el Cabildo de Lanzarote repite que hubo “error” en los mapas y que el procedimiento se reinicia. Dos relatos que se pisan, una sola isla por medio. Y es que, si todo estaba tan consensuado en julio, ¿por qué en septiembre hablamos de planos equivocados y en octubre aún discutimos el tamaño del bicho? La verdad es que el debate no va solo de placas y molinos: va de coherencia, de paisaje y de quién se queda con la llave de la luz.

 

 

El número no es pequeño ni abstracto: “treinta y pico” kilómetros cuadrados significa más superficie que todo Arrecife. Además, no hablamos de un manchón perdido, sino de puntos “esparramados” por la geografía conejera: La Santa–Caleta de Caballo, Tinguatón–La Degollada, Playa Blanca, la zona turística de Puerto del Carmen, la periferia de Arrecife y el norte entre Arrieta y Tabayesco. Imagínese el lector abriendo la ventana un día de alisio y viendo un tablero de paneles donde ayer pastaba silencio. No es fobia a la renovación; es sensatez insular.

 

El Cabildo asegura que ha peleado para recortar, corregir y acotar. Dice que en siete tandas se bajó la ambición de los mapas y que lo publicado no era lo pactado. El Gobierno responde que apenas hubo unos planos mal colgados y que la cifra global no cambia. A estas alturas, más que un baile de versiones parece una guagua que va y viene sin paradas claras.

Hay quien dirá: “Europa nos empuja, hay que acelerar”. Vale. Nadie discute la transición. Pero acelerar no es lo mismo que pisar a fondo sin mirar el retrovisor. Lanzarote no es un polígono en mitad de la nada; es un territorio frágil que ha hecho del paisaje un modo de vida. Si de verdad bastaba con una porción mínima para cumplir objetivos, ¿por qué dibujar tanto? Si el camino es el autoconsumo, ¿por qué poner la alfombra al macro parque antes que a las cubiertas de naves, colegios y edificios públicos? Además, ¿de qué sirve la prisa si el trazado está borroso?

La voz incómoda

Aquí entra Pedro Hernández, que no pierde el hilo ni la puntería en declaraciones a Elpejeverde.com tras conocer la última de Zapata:

“Insiste el consejero del Gobierno de Canarias… en que en Lanzarote las ZAR son treinta y pico kilómetros cuadrados… más que la superficie de Arrecife… y esparramadas por toda la isla, en La Santa–Caleta de Caballo, Tinguatón–La Degollada, Playa Blanca, Puerto del Carmen, la periferia de Arrecife y en Arrieta–Tabayesco. No sabemos el nivel de connivencia del Cabildo… ya hay una propuesta de un millón de metros cuadrados entre Arrecife y San Bartolomé para robar el suelo y regalar el viento y el sol.”

 

Y remacha con preguntas que son dardos:

 

“La estrategia… la autora intelectual es la viceconsejera Julieta Schallenberg: un modelo centralizado de grandes parques eólicos y fotovoltaicos. Fuerteventura y Gran Canaria son las islas sacrificadas con barrancos y presas al servicio del oligopolio. Ahora lo quieren validar con las Zonas de Aceleración de una directiva europea aún sin trasponer. Y rematan con un modelo de redes firmado en Madrid que prioriza la evacuación de esos parques antes que el vertido de excedentes de los vecinos.”

 

“¿Para qué se necesita en Fuerteventura más suelo si ya han adjudicado muchísima potencia, muy por encima de la demanda? ¿Para qué romper en Lanzarote una dinámica de no permitir macro parques privados? ¿Por qué no optar por el ahorro y la eficiencia? ¿Por qué el Cabildo, los ayuntamientos y el Gobierno no cubren sus propias cubiertas con placas y baterías? ¿Por qué las redes no se exigen para el modelo descentralizado?”

Hoy, lo único acelerado es el ruido. La isla no necesita épica, necesita método: definir con precisión dónde sí, dónde no y por qué; cerrar un plan insular de autoconsumo con objetivos medibles; y fijar por escrito cuánta capacidad de red se reserva para vecinos, pymes y comunidades. Lo demás es pedirle al paisaje que pague los platos rotos. Y aquí, conejero, ya sabemos cuánto cuesta recomponer una postal cuando se rompe.

Pejeverde

La Policía Local de Arrecife sigue redoblando su presencia, de manera constante, en las zonas sensibles de la ciudad donde los vecinos han alertado por la presencia de determinadas personas dedicadas al trapicheo, venta y consumo de drogas ilícitas.
Durante esta semana varios agentes han realizado, en diferentes días, despliegues en la zona conocida como Los Pinos, en el barrio de Titerroy. La presencia policial, mandata por el alcalde Yonathan de León para dotar de más seguridad y vigilancia en estos lugares, ha permitido la detención de una persona joven, de 18 años de edad, que tenía una orden judicial de detención y puesta a disposición de la Justicia.
Los vecinos de este espacio público de Titerroy llevaban alertando de la presencia de personas que presuntamente se dedican a la venta y consumo de drogas ilícitas, donde además en las proximidades se localiza un colegio público.
La Policía Local de Arrecife lleva montando dispositivos especiales, tanto en horarios de noche como a plena luz del día, para frenar que estos parques y espacios públicos de la ciudad se conviertan en enclaves de trapicheos y fumaderos.
Durante estos últimos meses, y bajo las directrices del alcalde Yonathan de León, se ha procedido, por la Policía Local, al desmantelamiento y clausura de hasta doce fumaderos ubicados en varios barrios de Arrecife.
La Policía Local hace un llamamiento a la ciudadanía para que notifiquen al Cuerpo de la Policía Local informaciones o alertas que puedan reforzar las investigaciones en marcha para combatir el tráfico de drogas y evitar sus consumos en espacios públicos y parques.

S.Calleja/reportaje de elpejeverde.com

A medianoche, en Almancil, el nombre de Arrecife en Vivo sonó claro. No fue “otro premio” ni una placa para colgar en la pared. Fue ese gol justo antes del descanso que cambia el partido. La idea —la ciudad como escenario, el mar de telón y la gente caminando la música— quedó respaldada fuera de casa. Y, la verdad, desde ese instante 2025 dejó de ser una edición más para convertirse en la edición que tenía que demostrar que el formato ya es maduro. Y lo hizo.

Septiembre en marcha (6, 19 y 26)

6 de septiembre. El Islote de la Fermina abrió como debía: luz baja, brisa con sal y talento local bien afinado. La gala AEV Channel fue un empujón a una generación que ya no pide permiso: se sube, toca y convence. Se vieron guitarras con callo, bases con nervio y miradas de “aquí estoy”. No hacía falta decir más.

 

19 de septiembre. Primera ruta. Pasacalles delante marcando el pulso, y tres paradas que explican el ADN del festival. Rocío Saiz agitó la tarde con pop que no se muerde la lengua; Jela puso esa calma precisa que ordena el corazón antes de otro salto; Triángulo de Amor Bizarro incendió Marina a base de distorsión y verdad. En el Muelle de Cruceros, Zahara remató con pausa, filo y un control del silencio que hizo levantar cejas. Después, relevo local y electrónica sin pedir perdón. Uno salía con las zapatillas con polvo y una sonrisa tonta.

26 de septiembre. Segunda ruta. Arranque a lo bruto con Ella La Rabia y Le Mur; sorpresa deliciosa en Marina con Les Greene, que convirtió el puerto en una pista de soul y rock & roll de otra época —trajes, sudor y esos gritos que te obligan a mover los pies—; y final de fiesta en el muelle con Fun Lovin’ Criminals e Iseo & Dodosound: swing canalla primero, vaivén dub después. El hilo, como siempre: caminar, mezclarse, escuchar. Y es que el festival no te lleva en volandas: te invita a moverte.

On Fire (27): la música toma partido

Una sola noche de pago, sí, pero con motivo claro: derechos humanos. El escenario a reventar y una línea recta del principio al final. Distortion y Enac Ska abrieron casa por casa; luego llegaron dos veteranos sin necesidad de presentación: Fermín Muguruza —fuerza, idea, oficio— y Soziedad Alkoholika —precisión y descarga—. Nada de parches ni moralinas: mensaje y celebración en la misma dirección, con ese tipo de contundencia que te empuja el pecho… y te hace pensar de camino a casa.

Octubre: tercera ruta y cantera (3–4)

Viernes 3. Tercera ruta gratuita, bien hilada: psicodelia, pop de autor, rock con pegada y jaleo final. Kolpez Blai cosió escenarios como un guía con tambor: “por aquí, por allá, no se me pierdan”. Las transiciones funcionaron, y además se notó el oficio de un público que ya sabe moverse en este mapa sonoro.

Sábado 4. “Apoyamos la Cantera” desde las 10:00. Casi cuarenta alumnas y alumnos de la Escuela de Música Toñín Corujo salieron a tocar clásicos del rock en el Parque Ramírez Cerdá y el Parque Islas Canarias. En el centro, Cantera Rock: chinijos desde 7 años compartiendo escenario con mayores; timple, guitarras, bajo, batería, piano y voces con los nervios bien puestos. También los coros infantiles y el Aula de Música Moderna del CIEM, con pop-rock español y británico. A las 10:30, Odei Astibia (Kolpez Blai) dio un taller de percusión corporal: ritmo con el propio cuerpo, cero barreras, y valores que se notan —creatividad, confianza, autocontrol, inclusión—. El mensaje entró sin discursos: hoy se siembra; mañana la música tendrá raíces. Un padre lo dijo mejor que nadie, mirando al escenario: “Mi niña está temblando… y eso es bueno”. Exacto.

 

Este festival funciona —y no por casualidad— por tres decisiones valientes que muchos miran de reojo y pocos se atreven a sostener:

  1. La ciudad no se “exprime”, se comparte. Escenarios a pie, distancias humanas, horarios que obligan a elegir. El pasacalles no estorba; ordena. La coreografía urbana es media victoria. Si quieres un ejemplo: la llegada al muelle con la marea humana estirándose sin atasco. Eso está diseñado, no pasa “porque sí”.
  2. La mezcla es de verdad. Hardcore con sol, soul al atardecer, indie que muerde, electrónica local con orgullo y, al día siguiente, cantera tocando clásicos con ojos brillantes. No es escaparate: es ecosistema. En una misma semana oyes a un icono del rock alternativo y a una banda infantil con timple y batería. Y cuadra.
  3. El público es coproductor. Familias, veteranos y visitantes comparten estribillos y trayectos. No hay “zona VIP” emocional: te toca vivirlo o te lo pierdes. Basta mirar un detalle: abuelos marcando el ritmo con la rodilla, chavales en pogo educado y turistas siguiendo al Elvis de neón sin saber muy bien por qué… pero felices.

Logros claros: identidad, ritmo, continuidad, relato.
Cosas a afinar (sin drama):
— Transición entre cierres del muelle y salidas: mejor escalonar, señalética viva, un staff móvil con manos arriba y sonrisa.
— Blindar la cantera: más microescenarios, pruebas de sonido abiertas (que los chinijos vean el antes, no solo el durante).
— Mantener el equilibrio entre artistas de fuera y de aquí sin cuotas torpes: calidad y contraste como criterio, punto.

Arrecife en Vivo nació en 2013 y aún huele a calle, a válvulas y a océano. Después de 2025, resiste el escrutinio y se reconoce ya como punto de encuentro cívico, no simple agenda de conciertos. Quien estuvo lo vio: noches de pogo, tardes familiares, madrugadas de charla con sudadera al hombro y ese sábado de niños haciendo música como si fuera lo más normal del mundo. Y es que debería serlo.

 

La lectura honesta es sencilla: la ciudad ganó. Ganó ocupando su espacio con cultura, caminándolo sin miedo y escuchándose a sí misma con músicos de aquí y de fuera. Este reportaje de elpejeverde.com deja constancia: el formato está vivo, la comunidad responde y, al fondo, el océano sigue marcando el compás. Nos vemos en la próxima ruta.