Pejeverde

Segunda entrega de Fajardo contra el PP .El senador lanzaroteño Manuel Fajardo Palarea vuelve a la carga. En la segunda columna que publica desde que estalló la gran crisis por las acusaciones de corrupción al PSOE, el parlamentario desentierra la reforma del Reglamento del Senado aprobada el 16 de noviembre de 2023 –anulada en parte por el Tribunal Constitucional el 12 de marzo de 2025– para acusar al Partido Popular de “mentir” y de actuar “con cobardía” al no hacer uso del arma que él mismo diseñó. Reproduce paso a paso la modificación del artículo 182, que permite forzar la presencia del presidente del Gobierno o de cualquier ministro si lo piden dos grupos o una quinta parte de la Cámara a renglón seguido lanza su primera andanada: “CERO solicitudes de comparecencia del presidente”.

Según Fajardo, en año y medio de vigencia la bancada popular no ha reclamado ni una sola vez la presencia de Pedro Sánchez y sólo ha llamado a cuatro ministros. En la segunda mitad del texto el senador da el salto al cuerpo a cuerpo dialéctico. El PP, escribe, teme un debate de fondo porque “no tienen en sus filas, dicho sea con respeto, a nadie que ni por oratoria, pozo intelectual o político le aguante una agarrada” al presidente.

Ese giro –que presenta a Sánchez como el mejor orador e intelectual de la Cámara– es lectura obligada para entender la vena militante del autor. Fajardo rescata la etiqueta de “derechita cobarde”, acuñada por Vox, y remata con un diagnóstico crudo: “Pánico escénico es lo que sufren” los populares cada vez que se plantea un cara a cara amplio. El trasfondo político se completa con la última reforma avalada por la mayoría absoluta del PP, que ahora obliga al presidente a acudir una vez al mes al Senado.

Para Fajardo, el cambio no desmiente su tesis: lo ve como “maniobra de distracción” destinada a tapar la renuncia previa a utilizar los mecanismos ya existentes. Con su pieza, el senador alinea el relato socialista en plena escalada parlamentaria: denuncia la “gran mentira” sobre la supuesta fuga de Sánchez, señala una “gran cobardía” opositora y, de paso, vuelve a colocar al líder del Ejecutivo en un pedestal retórico justo cuando arrecian los ataques por otros flancos.

 

Artículo original

La gran mentira, la gran cobardía

Cuando el pp modificó el Reglamento del Senado el 16 de noviembre del 2023 para dilatar la tramitación de la llamada Ley de Amnistía, aprovechó el mismo viaje, por cierto, declarado inconstitucional por el tribunal de garantías en Sentencia de fecha 12 de marzo del presente año, para modificar, también, tal norma con el objeto de obligar a comparecer al presidente del Gobierno y al resto de miembros del Gobierno en el pleno de la Cámara Alta. 

 Así, dispuso en su art. 182.1 y 4, que, bien a petición propia o por acuerdo de la Junta de Portavoces, donde tienen mayoría por mor del voto ponderado, y previa petición de dos grupos parlamentarios o de una quinta parte de los senadores/as, tienen más de la mitad, vendría obligado Pedro Sánchez a comparecer  y los ministros igual, con los mismos requisitos, ante el plenario. 

 CERO solicitudes de comparecencia del presidente

 Lo vendieron como un gran éxito y así lo publicitaron varios medios de comunicación. Transcurrido un año y siete meses desde la modificación, ahora nos intentan vender como gran éxito que tendrá que comparecer una vez al mes en la sesión de control. 

 Y es aquí donde radica la gran mentira y se denota la gran cobardía del PP y lo explico, sobre todo, para sus militantes, simpatizantes y votantes. La mentira lo constituye el hecho de que han hartado a repetir que Pedro Sánchez no quiere acudir al Senado, y la cobardía está en ocultar la modificación descrita con anterioridad y en no hacer uso del derecho que ellos mismo se dieron. 

 Efectivamente, el PP, es decir, la derechita cobarde, según palabras de Abascal, su socio en varias comunidades autónomas, jamás ha hecho uso de esa facultad: CERO solicitudes de comparecencia del presidente y sólo cuatrode ministro/as, a saber, Marlaska, Montero, Robles y Ribera. Y mira que se han suscitado cuestiones en ese año y siete meses para que hicieran comparecer al presidente con objeto de que diera explicaciones, pues, repito, NINGUNA.

 A estas alturas de este artículo o reflexión en voz alta cualquier lector/a, lo normal es que se preguntara cómo es posible este hecho.

 No le aguantan una agarrada a Pedro Sánchez

 La respuesta no está en el viento, como en la canción de Bob Dylan. La respuesta está en el pánico que tienen a enfrentarse con el presidente en un cara a cara. No tienen en sus filas, dicho sea con respeto, a nadie que ni por oratoria, pozo intelectual o político le aguante una agarrada, como decimos en la lucha canaria. Pánico escénico es lo que sufren e intentan ocultar con maniobras de distracción. 

 Lo mismo ocurre con el resto de miembros del Gobierno,ya que en las cuatro  comparecencias a las que aludí ut supra recibieron tales revolcones dialécticos y argumentativos que pararon de pedirles comparecencias desde el 5 de noviembre del pasado año.

 En definitiva, lo que ocurre es que el partido que preside Núñez Feijóo, es muy valiente en el formato de preguntas de tres minutos porque así se nota menos la diferencia, se trata de colocar el titular y punto, pero con Sánchez o con el resto de los miembros del Gobierno en un debate amplio ni de coña, con perdón. 

Esta es la verdad que esconde la mentira y cobardía del PP, ni más ni menos, y a la página web del Senado me remito para que puedas comprobar que lo que escribo es cierto. 

 

Fco. Manuel Fajardo Palarea, senador del PSOE por Lanzarote y La Graciosa.

 

 

Pejeverde

El 19 de junio el Juzgado de Instrucción nº 3 de Arrecife echó el cerrojo a los dos frentes abiertos entre el nacionalista Echedey Eugenio y la socialista Ariagona González. Primero tumbó la denuncia que tildaba de racista al teniente de alcalde—la palabra “bazofia”, dictaminó la magistrada, iba contra la gestión del PSOE, no contra ningún colectivo—y, apenas unas horas después, puso fin a la querella de Eugenio contra González por injurias y calumnias. El balance es un doble sobreseimiento: ni delito de odio ni delito de difamación, y cada parte sale absuelta en su propio expediente.La respuesta política fue instantánea y simétrica.

Coalición Canaria proclamó la “plena inocencia” de su portavoz y anunció acciones civiles para resarcir su honor. El PSOE, por su parte, celebró el archivo como un varapalo al “uso torticero” de los tribunales y tachó de grotesco el intento de victimismo de su adversario. El cruce de comunicados, más que diluir la tensión, la recalentó: ambos bandos se atribuyen la victoria moral y prometen no aflojar la crítica.Con la puerta penal cerrada por falta de indicios, la batalla se traslada a otros foros—la vía civil, los plenos institucionales, las tertulias—donde las togas pesan menos que los titulares.

El empate jurídico no sofoca la contienda: confirma, más bien, que el litigio era combustible electoral y que, sin condenas ni exoneraciones plenas, cada cual seguirá afinando el relato ante un electorado que, a la postre, será quien reparta la última sentencia.

S,Calleja

Con un comunicado que da vergüencita por lo poco original y parecido a los de Yolanda Diaz y su equipo, Cristina Valido afirma desde Madrid y en nombre de su partido: “En estos momentos, Coalición Canaria no puede garantizar su apoyo al Gobierno de España. Exigimos al presidente la máxima transparencia en la lucha contra la corrupción, así como medidas contundentes que vayan más allá de pedir perdón.” Un texto que suena a calzoncillo sucio más que a exigencia de poder: mucho reclamo de “transparencia” y “contundencia”, pero ni una sola propuesta capaz de mover la aguja política ¿Tienen miedo?

En lugar de erigirse en alternativa firme y con personalidad canaria, la nota mantiene el eterno “ya veremos” como escudo cobarde contra no sé qué peligros. Coalición Canaria se limita a clamar por acciones ajenas, sin atreverse a marcar el paso: ¿dónde está la exigencia de elecciones anticipadas? ¿dónde la petición de dimisión de Sánchez tras exhibir su narcisismo ante los escándalos? Mientras ERC, Bildu y PNV consiguen concesiones día a día, CC permanece en un segundo plano, susurrando demandas que Moncloa desprecia con descaro y sonriendo cuando le dan dos boberías de las que se rien los nacionalismos de  Pais Vasco y Cataluña.

Si realmente quieren dejar atrás la imagen de hormiguita temblorosa, de ñangos sin personalidad deben hablar alto y claro:  proponer convocar elecciones ya, exigir la dimisión del presidente y presentar un plan propio —reforzar el REF y la RIC, trasladar de inmediato a los menores migrantes y blindar el 75 % de descuento como derecho insular, etc. , etc.., —. Solo así podrán demostrar que Coalición Canaria tiene la fuerza y la visión necesarias para dejar de ser mero comparsa en las grandes decisiones de España.

 

S.Calleja

No conozco personalmente a Sheila Guillén, pero sí he seguido de cerca el trabajo de Servando Pérez Dorta al frente del Comité Local de Nueva Canarias en Arrecife. Y, aunque su partido aún no tenga asiento en el pleno, sus últimas propuestas —incluida la que hoy nos ocupa— se sostienen sobre una idea simple y eficaz: devolver la ciudad a la gente empezando por sus plazas. "Vete por la sombrita” parte de un diagnóstico obvio y, sin embargo, desatendido: trece plazas de Arrecife se han convertido en hornos de hormigón capaces de sumar cinco grados al termómetro cuando aprieta el sol.

El plan propone plantar árboles, instalar pérgolas, fuentes y bancos, convertir esos descampados de piche en oasis urbanos y, de paso, frenar las islas de calor que ya obligaron a cerrar colegios el verano pasado. No hablamos de macro-obras ni de presupuestos desorbitados, sino de intervenciones ligeras que caben en las líneas europeas de adaptación climática y urbanismo verde que otras ciudades ya están aprovechando. Detrás de la iniciativa late la mano de Servando, un dirigente que viene encadenando proyectos realistas.

Hace solo unas semanas, junto a la propia Sheila, presentó “100 % Arrecife”, un plan para blindar el comercio de proximidad frente a la tormenta económica global. Sumen a eso las campañas de orgullo ciudadano o las reclamaciones sobre los accesos al Molina Orosa y se entiende por qué el canarismo arrecifeño, sin concejales, sigue colándose en la conversación pública. Su fuerza está en el tono: proponen más que protestan, calculan costes y se anticipan al dinero que otras administraciones devuelven por falta de proyectos. Servando preside, Sheila porta la voz, y juntos han tejido una agenda que, si no cambia nada, les dará una ventaja moral (y quién sabe si electoral) de aquí a 2027.

La pelota queda ahora en el tejado del Ayuntamiento. Redactar memorias técnicas, pedir fondos y plantar los primeros ficus antes de que llegue julio costaría menos que una rotonda decorativa y rendiría mucho más: confort térmico, vida de barrio y una señal inequívoca de que Arrecife no se resigna a freírse al sol. Las ciudades inteligentes empiezan por la sombra; ignorarla es, literalmente, quemar oportunidades.