
Dani Mesa, con el trofeo del 28º Rally Isla de los Volcanes junto al Century CR6, el mismo Ultimate T1 con el que terminó el pasado Dakar en la categoría reina / Foto: Dani Mesa · Escudería Lanzarote
El copiloto lanzaroteño Dani Mesa, primer canario que finaliza un Rally Dakar en la categoría reina Ultimate T1, ha traído por primera vez a Canarias un vehículo mundialista del Dakar y lo ha estrenado en su isla, junto al piloto Pedro Peñate, en el 28º Rally Isla de los Volcanes.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 13 de agosto de 2026
Hay historias que se cuentan solas cuando el círculo se cierra. La de Dani Mesa es una de ellas. A principios de este año, el copiloto lanzaroteño se convirtió en el primer canario de la historia en terminar un Rally Dakar dentro de la categoría reina, la Ultimate T1: la máxima división mundialista donde compiten las grandes leyendas de la disciplina. Y este mes, con el título de Campeón de España de Rallyes Todo Terreno bajo el brazo, ha completado la vuelta: por primera vez en su vida ha corrido en las carreteras de su isla, en el 28º Rally Isla de los Volcanes, y lo ha hecho a bordo del mismo Century CR6 con el que conquistó el desierto. Ida y vuelta. Casa.
Que Mesa no había corrido nunca en Lanzarote suena raro para quien no siga el motor de cerca, y es sin embargo el detalle que lo explica todo. Durante años, el conejero ha estado en las carreras de la isla desde el otro lado del reloj: organizador, cronometrador, presidente de escudería. El motor conejero lo ha vivido de dentro hacia fuera, sabiéndose todos los cronos, los cortes y las rectas, pero sin sentarse jamás en el asiento derecho con un dorsal. Que su debut como piloto en casa haya sido a bordo de un T1 Ultimate del Dakar es, dicho de forma sencilla, la mejor manera imaginable de estrenarse.
El Century CR6 no es un coche cualquiera. Es una máquina de las que en el desierto pelean el podio del Dakar, y su presencia en el Supercampeonato de España supuso la primera vez que un vehículo Ultimate T1 del Dakar competía en Canarias. La expectación en el Rally Isla de los Volcanes se explica sola: la afición conejera no tenía que ir a buscar el motor a los grandes circuitos peninsulares porque el motor había venido a buscarla. Y venía en la forma más pura que se puede ver: junto al piloto Pedro Peñate y con Mesa a su derecha, dictando notas de la carretera de su casa.
En sus propias palabras, el balance no admite matices: "Poder llevar el nombre de Lanzarote al Rally Dakar ha sido, sin duda, uno de los momentos más importantes de mi vida. Es mi tierra, donde tengo a mi familia, donde he vivido siempre, y representar a nuestra isla en la prueba de motorsport más dura y prestigiosa del mundo me llena de un orgullo inmenso".

Y del regreso a casa, esta otra: "Haber podido disfrutar ahora de ese resultado compitiendo aquí, en casa y con nuestra gente, ha sido algo súper especial. En Lanzarote he vivido las carreras desde todos los ámbitos organizativos, pero nunca había corrido. Hacerlo ahora, trayendo por primera vez a Canarias un T1 Ultimate del Dakar para que nuestra afición pudiera disfrutarlo, es un sueño cumplido y la mejor motivación para seguir trabajando de cara a nuestro próximo gran objetivo: el Dakar 2027".
Porque el proyecto no se detiene. Mesa se encuentra actualmente inmerso en la disputa del Campeonato de España de Rallyes Todo Terreno de la temporada, manteniendo un nivel competitivo alto mientras estructura su preparación deportiva dentro de Expedición Canarias Dakar. El objetivo es claro: sumar su segundo Dakar consecutivo en la edición de 2027. El primero le sirvió para escribir su nombre en los libros de historia del automovilismo canario. El segundo lo hará con el privilegio de saber que ya no estrena categoría: la ha conquistado.

La suya es una carrera que se ha hecho de abajo arriba, con la paciencia de quien primero entiende un deporte y después lo compite. Y en un año, Dani Mesa ha logrado algo muy raro: cruzar el desierto con Lanzarote en el mono y traer el desierto a Lanzarote para que su gente lo tocara. Ida y vuelta. Y ya pensando en la siguiente.

Juan de León, autor del artículo / Foto: NC
Firmado: Juan de León
Elpejeverde.com | Lanzarote, 13 de agosto de 2026
Puerto del Carmen necesita un Plan de Modernización. Eso es evidente. Lo que no es tan evidente es que tengamos que aceptar como normal que un Plan de Modernización tarde más de seis años en tramitarse.
El III Plan de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad de Puerto del Carmen tiene el expediente 2020/176. Es decir, hablamos de un instrumento que lleva años recorriendo los despachos de las distintas administraciones. De hecho, en enero de 2024 el propio Gobierno de Canarias anunciaba que había conseguido desbloquear el plan después de cuatro años.
Y mientras las administraciones tramitan, modifican, informan y vuelven a tramitar, Puerto del Carmen sigue esperando. Ese es el verdadero problema.
Porque un plan urbanístico no es solamente un documento técnico. Detrás de cada actuación hay personas, empresas, inversiones, equipamientos y necesidades de los vecinos. Hay empresarios que llevan años esperando para poder renovar sus establecimientos. Hay propietarios que necesitan saber qué pueden hacer con sus terrenos. Hay inversiones que quedan paralizadas a la espera de seguridad jurídica. Y hay necesidades públicas que tampoco pueden avanzar al ritmo que deberían.
Un ejemplo muy claro es el nuevo Centro de Salud de Puerto del Carmen. El grupo de gobierno de Tías del PSOE y Podemos ha planteado que, una vez aprobado el Plan y con el suelo que corresponda al Ayuntamiento, pueda ponerse a disposición del Gobierno de Canarias para hacer realidad este nuevo centro sanitario. Bienvenido sea.
Pero la pregunta es inevitable: ¿cuántos años más tienen que esperar los vecinos de Puerto del Carmen para disponer de ese equipamiento?
No podemos olvidar que el actual III Plan contempla 43 actuaciones privadas y 13 públicas, además de una importante reserva de suelo para dotaciones y vivienda pública. El Ayuntamiento calcula que su desarrollo podría generar más de 50 millones de euros de ingresos directos en ocho años. Estamos, por tanto, hablando de un instrumento con una enorme importancia para el futuro de Puerto del Carmen y del municipio de Tías.
Precisamente por eso resulta todavía más preocupante que haya tardado tantos años en llegar hasta aquí. La modernización no puede esperar eternamente y Puerto del Carmen no puede estar permanentemente pendiente de un plan.
La modernización tiene que servir para acelerar, no para paralizar. Tiene que aportar seguridad jurídica, facilitar las inversiones, permitir renovar la planta alojativa, mejorar los espacios públicos, generar nuevas infraestructuras, facilitar vivienda pública, mejorar la movilidad y, sobre todo, tiene que mejorar la calidad de vida de quienes viven y trabajan en Puerto del Carmen.
Porque si necesitamos seis años para aprobar un Plan de Modernización, después otros tantos para desarrollar sus actuaciones y finalmente otros tantos para ejecutarlas, corremos el riesgo de que cuando algunas de ellas lleguen a la realidad ya no sean suficientes para las necesidades del municipio.
El mundo cambia mucho más rápido que nuestras administraciones públicas y Puerto del Carmen no puede permitirse seguir perdiendo tiempo. No podemos volver a cometer el mismo error.
Ahora que el Plan encara su aprobación definitiva, el reto no puede ser simplemente aprobarlo. El verdadero reto comienza después. Hay que establecer prioridades, calendarios y responsables. Hay que saber qué actuaciones públicas se van a ejecutar primero. Hay que saber cuándo estará disponible el suelo para el nuevo Centro de Salud. Hay que saber qué inversiones se podrán desarrollar y en qué plazos. Y hay que garantizar que las administraciones implicadas trabajen coordinadamente para que el Plan no vuelva a quedar atrapado durante años en la burocracia.
Porque Puerto del Carmen ya ha esperado demasiado y no podemos permitirnos que dentro de unos años volvamos a estar hablando de modificaciones, informes, trámites y nuevas esperas.
Por eso, permitiéndome una pequeña ironía, quizá deberíamos preguntarnos si estamos realmente ante un Plan de Modernización o ante un Plan de Inmodernización. Porque modernizar no es solamente redactar un documento. Modernizar es actuar.
Y Puerto del Carmen necesita empezar a hacerlo ya.

Un momento de la Junta Extraordinaria de Seguridad celebrada este miércoles en el salón de plenos del Ayuntamiento de Arrecife para coordinar el despliegue de las Fiestas de San Ginés / Foto: Ayuntamiento de Arrecife
El alcalde Yonathan de León activa un despliegue especial de 100 efectivos, drones y videocámaras para los doce días de las Fiestas de San Ginés. Arrancan este viernes con el pregón de Hécher Sosa y culminan el 25 de agosto con el concierto de David Bisbal y los fuegos.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 13 de agosto de 2026
El alcalde de Arrecife, Yonathan de León, ha activado un despliegue especial de 100 efectivos para reforzar la seguridad durante los doce días de las Fiestas Patronales de San Ginés Obispo. El regidor, responsable también directo de la Policía Local, presidió este mediodía la Junta Extraordinaria de Seguridad en el salón de plenos para coordinar todos los detalles del operativo.
Los Sangineles 2026 arrancan este viernes con el pregón a cargo del deportista, luchador y vecino de Arrecife Hécher Sosa, y se prolongan hasta el próximo 25 de agosto, día grande de San Ginés. Esa jornada concentrará a miles de personas en el Parque Temático y la playa de El Reducto para el concierto de David Bisbal y el gran castillo de fuegos artificiales, que se lanzará desde la Punta del Camello.
El calendario obliga. Junto al cierre del 25, este mismo fin de semana llega Pablo Alborán —sábado 15 a las 21:00 horas—, y ambas fechas han forzado a planificar un despliegue amplio con agentes de Policía Local, Policía Nacional y Protección Civil, con especial refuerzo en todo el frente marítimo: del Parque Temático a la zona de los ventorrillos, frente al Consistorio, y hasta el recinto de atracciones en Ginory.
A la reunión asistieron el teniente de alcalde y edil de Festejos, Echedey Eugenio; el concejal de Seguridad y Emergencias, Kevin Cortés; el concejal de Movilidad y Transportes, Mario González Altube; el director insular de la Administración General del Estado, Pedro Viera; el jefe de la Policía Local de Arrecife, José Antonio Lasso; y representantes de la Guardia Civil, Policía Nacional, Consorcio de Seguridad y Emergencias, Emerlan y las áreas municipales implicadas. Movilidad y Obras Públicas ejecutarán los cierres y cortes preventivos de calles según el Plan de Seguridad.
El despliegue estrena en unas patronales dos de las herramientas tecnológicas que el Ayuntamiento ha incorporado en este mandato: la red de videocámaras de la Policía Local y los dispositivos móviles de identificación en tiempo real, conectados con bases de datos policiales. Desde el aire, la Unidad de Drones de la Policía Local compartirá imágenes en vivo del gentío para tomar decisiones preventivas sobre la marcha. La Guardia Civil de Tráfico supervisará los accesos a la capital por las LZ-1 y LZ-2.
Más allá de los grandes conciertos, la programación incluye el XXXIII Festival de Rock de San Ginés, el III Festival Internacional de Artes Escénicas El Mundo en Lanzarote, el XXXVI Encuentro de Habaneras y Música del Mar, las actuaciones de La Guardia y El Consorcio, la Fiesta de la Chola, el XXXVIII Festival Campesino, el XXXII Festival Folclórico de Arrecife, el Talent Show San Ginés y varias verbenas y actuaciones parranderas. Los Sangineles, pues, en todo su despliegue.

Piluka y Tamia, al amanecer, en la playa de Arrieta — una de sus favoritas del norte de Lanzarote / Foto: S.Calleja
Sergio Calleja | Lanzarote, 12 de agosto de 2026
Aunque suene raro, ha sido Piluka la que me ha pedido que escriba esto. No sé explicarlo mejor , es simplemente así. Los que hemos vivido con perros sabemos que se comunican, que dejan mensajes por ahí para que uno los encuentre cuando toca. Y hoy me toca a mí encontrar el suyo, sentarme, y hacer lo que me pide.
Piluka llegó primero. La recogí en la protectora Sara y se vino a vivir conmigo al norte de Lanzarote. Muchos años solos ella y yo, en la casa, en el risco de Famara , en los caminos de los volcanes del norte e incluso en La Graciosa. Piluka era esa cosa rara que solo saben ser algunos perros: cariñosa sin empalago, guapa sin postureo, y con esa mirada de quien sabe cosas que uno todavía está aprendiendo. Fue mi compañera de tantos silencios que ya ni cuento.
Tamia apareció de casualidad, como llegan las cosas buenas cuando uno no las está buscando. Una pastora alemán a la que la vida no le estaba tratando con la dignidad que se merecía, y cuyo dueño me ofreció que la cuidara. Y así fue. Con Tamia me tocó vivir de todo, incluida una historia que en su día contaron los medios de comunicación de la isla: desapareció durante semanas, la búsqueda se hizo pública, y fue precisamente esa presión mediática la que acabó devolviéndomela. Quien quiera buscarla, ahí la encontrará. Yo prefiero recordarla no en la portada de aquellos días sino en la playa de Arrieta, mirando el mar como si el mar fuera un asunto suyo.
Entre medias, ya al final de mi tiempo en Lanzarote, apareció King. Un dogo blanco, joven, con una sonrisa que no le cabía en la cara. Estuvo conmigo pocos meses. Se fue de mala manera, atropellado en la isla, antes siquiera de que pudiéramos preparar el viaje que ya teníamos en la cabeza los cuatro juntos. A King también lo recuerdo hoy, porque los que estamos con los perros sabemos que ninguno sobra en la memoria, ni siquiera el que estuvo poco. Al contrario: los que estuvieron poco dejan un hueco que no lo llena nada porque no llegaron a llenarlo del todo ellos.
Piluka y Tamia me acompañaron después en infinidad de paseos por el risco, por los caminos de tierra, por las playas del norte. Me acompañaron cuando la vida iba bien y me acompañaron cuando no, que es donde de verdad se mide un compañero. Hubo temporadas difíciles en las que la tristeza tocaba a la puerta y se sentaba dentro de casa, y ellas dos fueron parte del hilo que me sacó fuera. No lo cuento como metáfora. Lo cuento como memoria.
Los temores nocturnos, esos que a todos nos visitan alguna vez ( yo tuve muchos en el norte de Lanzarote), se me hicieron mansos sabiendo que estaban ellas dos ahí. Un perro dormido junto a la cama es la más silenciosa forma de compañía que conozco. Y yo tuve dos.
Cuando la vida me llevó a Madrid, ellas se fueron a vivir a Castroverde, en Salamanca, a la finca de la familia de mi mujer. Allí tenían campo, otros perros de la casa con quienes envejecer, y libertad de la de verdad, la que en la ciudad no se puede regalar por mucho amor que uno ponga. Íbamos casi cada fin de semana. No es que las hubiéramos dejado allí: es que las habíamos llevado a un sitio mejor. A veces querer bien es reconocer que uno ya no es el mejor sitio.
Piluka se fue este invierno pasado, ya bien viejita, en la finca, sin sufrir. La enterramos bajo el ciprés y con mucha lluvia , donde le daba el sol de media tarde. Pensé entonces que Tamia iría detrás pronto, porque los perros que han vivido juntos tanto tiempo suelen despedirse con poca diferencia. No me equivoqué del todo.
Esta mañana muy temprano , casi de madrugada ha muerto Tamia. Han muerto las dos de vejez. No de mal vivir, no de descuido, no de olvido. De la vejez tranquila que solo llega cuando el resto fue como tenía que ser.
Mañana temprano cojo el coche en Madrid y me planto en Castroverde( hoy es imposible ). Tres horitas no son nada para tantas y tantas horas y años de cariño. La enterraremos junto a Piluka, bajo el mismo ciprés, en la misma tierra en la que compartieron sus últimos años en libertad. Las dos que juntas miraron el mar en Arrieta van a descansar juntas bajo el mismo árbol. Me parece justo. Me parece bonito. Me parece la única forma posible de cerrar esto.
Gracias, Piluka, por pedirme que escribiera. Gracias, Tamia, por dejarme despedirte con calma. Y gracias, King, por los pocos meses que fuiste enorme. Un perro no se despide del todo mientras haya alguien que lo recuerde.
Adiós a los tres para siempre.

El humorista colombiano Ricardo Quevedo, que actuará el 5 de septiembre en el Auditorio Jameos del Agua dentro del Festival Internacional de Humor Jameos / Foto: Festival Internacional de Humor Jameos
El humorista colombiano Ricardo Quevedo presenta su espectáculo "Caer con estilo" en el Auditorio Jameos del Agua el 5 de septiembre a las 20:00 horas, en su única actuación en España. Las entradas ya están a la venta en ecoentradas.com.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 11 de agosto de 2026
El Festival Internacional de Humor Jameos amplía su cartel internacional con la incorporación del humorista colombiano Ricardo Quevedo, que presentará su espectáculo "Caer con estilo" en el Auditorio Jameos del Agua el próximo 5 de septiembre, a las 20:00 horas, en su única función en España.
En "Caer con estilo", el artista convierte los fracasos cotidianos, los cambios que impone la vida y las situaciones más inesperadas en una sucesión de historias cargadas de ironía y complicidad con el espectador. La premisa la resume el propio título: incluso los tropiezos pueden convertirse en el mejor motivo para reír.
Reconocido como una de las figuras más influyentes del stand-up en Latinoamérica, Quevedo ha construido su carrera sobre un estilo directo, cercano y sin florituras, con la observación de la vida cotidiana, las relaciones personales y las contradicciones del mundo actual como materia prima. Es un humor que conecta con varias generaciones a la vez, y esa es la explicación de que llene teatros a un lado y otro del Atlántico.
Que su primera y única parada en España sea el Auditorio Jameos del Agua no es un detalle menor: dice bastante del peso que ha ido ganando el festival lanzaroteño en la programación internacional del sector.
Las entradas ya están disponibles en ecoentradas.com. La actuación forma parte del Festival Internacional de Humor Jameos, la cita que reúne entre julio de 2026 y enero de 2027 a algunos de los nombres más destacados de la comedia nacional e internacional en uno de los escenarios más singulares del mundo, obra de César Manrique en el corazón del malpaís del norte.
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