
Imagen de ayer en Fitur. Elpejeverde.com
S.Calleja
Cualquier entidad biológica procedente del espacio profundo que hubiera aterrizado ayer en los pabellones de IFEMA habría detectado una anomalía gravitatoria centrada en el stand de Canarias. No se trataba de un agujero negro, sino de una marea humana de periodistas y medios de comunicación que, según los cálculos de capacidad de un Airbus A321neo, habrían medio llenado las 232 plazas de un vuelo comercial entre el archipiélago y la capital. En medio de este ecosistema de flashes y micrófonos, la delegación de Lanzarote se presentó con una densidad política que desafiaba las leyes de la lógica ferial, destacando la presencia infinidad de políticos canarios, incluido el consejero de Obras Públicas de Lanzarote, cuya misión en un foro estrictamente turístico parecía ser, bajo ojos alienígenas, una de las mayores incógnitas de la jornada inaugural.

La atmósfera detectada por los sensores externos estaba cargada de una solemnidad inusual, marcada por la tragedia ferroviaria en Córdoba y Barcelona que obligó a suspender agendas institucionales como la de Exceltur. El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, justificó este despliegue masivo como un ejercicio de apoyo necesario al tejido técnico y empresarial en un momento de luto oficial, buscando "arropar" a quienes deben posicionar a la isla como destino preferente. Pese al desánimo emocional por la catástrofe ferroviaria, el equipo lanzaroteño mantuvo un ritmo frenético de trabajo para desarrollar cerca de 70 encuentros estratégicos enfocados en la sostenibilidad y la conectividad. Entre los logros destacados, se firmó un acuerdo con Iberia para promocionar la marca Lanzarote en mercados de alto valor como Canadá, Nueva York y Boston, además de una colaboración con el Ayuntamiento de Madrid para una campaña promocional sin precedentes.

El observador estelar habría quedado perplejo ante el cambio de paradigma que propone el Gobierno de Canarias para este 2026, tras un 2025 que cerró con una facturación récord de 23.000 millones de euros. El mensaje captado por las antenas fue unánime: ya no se trata de contar turistas, sino de ganar en valor y gasto en destino. Oswaldo Betancort defendió la subida de tarifas en los Centros Turísticos comparando la experiencia local con museos europeos donde pagó hasta 45 euros por entrada, subrayando que Lanzarote es la isla que menos crece en número de visitantes pero la que más incrementa su rentabilidad económica. Mientras tanto, la consejera Jéssica de León y el vicepresidente Manuel Domínguez resaltaron los avances en sostenibilidad social y la nueva ley de alquiler vacacional como herramientas para transferir la riqueza turística de forma eficaz a la sociedad canaria.

En este escenario de "desembarco total", la expedición de Lanzarote no solo buscó turistas, sino también galardones, como el premio nacional para la papa de Los Valles en Medina del Campo, reafirmando el valor del territorio SIPAM y el cooperativismo local. El consejero delegado de la SPEL, Héctor Fernández, confirmó que, a pesar de la inquietud que los accidentes de transporte puedan generar en la seguridad de la conectividad, el plan de trabajo se ha mantenido orientado hacia un enfoque cualitativo y regenerativo. El visitante de otro mundo concluiría que la jornada de hoy será, con toda probabilidad, un espacio de calma necesaria tras la tormenta política de ayer, permitiendo que la verdadera actividad profesional de digitalización e innovación turística recupere el protagonismo cuando los focos de los cargos públicos hayan iniciado su repliegue hacia las islas



Pejeverde
El alma de la sanidad en Lanzarote reside en la extraordinaria profesionalidad y calidad humana de sus médicos y enfermeros, quienes actúan como el verdadero soporte vital de un sistema que atraviesa su momento más crítico. En el Hospital Molina Orosa, la entrega diaria del personal facultativo permite que, pese a las carencias estructurales, la atención mantenga un nivel de compromiso que el paciente valora por encima de las estadísticas. Esta vocación de servicio es la que ha logrado que Canarias, lejos de estar en la zona roja de la mala praxis, se posicione como una de las comunidades autónomas con menor índice de reclamaciones en España, situándose en el puesto 11 de 17, muy por debajo de las cifras alarmantes que registran otras regiones.
Los datos de la Memoria 2025 de El Defensor del Paciente revelan una cifra récord de 14.986 negligencias a nivel nacional, pero es fundamental analizar estos números con perspectiva poblacional y territorial. Mientras que grandes núcleos como Madrid alcanzan los 4.005 casos y Andalucía los 2.730, el archipiélago canario registró 320 denuncias totales. Si ajustamos estos datos a la población, Canarias demuestra una seguridad clínica notablemente mayor que la media nacional, con una incidencia de quejas drásticamente inferior. En la provincia de Las Palmas se contabilizaron 129 de estos asuntos, una cifra que pone en valor el buen hacer de nuestros profesionales frente a la saturación que sufren otros grandes centros peninsulares.
La raíz del problema, según coinciden expertos y la propia asociación, no es la falta de competencia médica, sino un déficit crónico de especialistas que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada. La falta de médicos es el motor que genera las listas de espera, un reto que requiere soluciones innovadoras como los modelos de gestión mixta. El ejemplo de Madrid, que ha logrado reducir su espera quirúrgica a 63 días (frente a la media nacional más elevada) mediante la colaboración público-privada, sugiere un camino para aliviar la presión sobre hospitales como el Molina Orosa. Reforzar el número de facultativos y optimizar la gestión de recursos son las claves para que el talento médico de nuestra isla pueda brillar sin el lastre de la saturación administrativa.

Juán Monzón consejero de deportes
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El pabellón 12 de IFEMA es, hoy, un lugar de contrastes. Afuera, Madrid se mueve al ritmo frenético de la feria turística más importante del mundo; adentro, en el espacio de FITUR Sports, el aire parece haberse impregnado por un momento de salitre y asfalto volcánico. No es para menos: se acaba de anunciar que el próximo 14 de marzo, los ojos del deporte internacional se posarán sobre la silueta de Costa Teguise.
Eran poco después de las doce de la mañana cuando el escenario de presentaciones se convirtió en el punto de partida simbólico de una prueba histórica. No era una presentación más. En los rostros de los asistentes —desde políticos hasta leyendas del deporte— se leía la trascendencia de lo que allí se hablaba: la confirmación de Lanzarote como sede de una prueba puntuable para el Campeonato del Mundo de Triatlón.
A un lado del estrado, Iván Raña, el hombre que enseñó a España a amar el triatlón, observaba con la calma de quien conoce bien el esfuerzo que requiere la disciplina. Junto a él, las deportistas Maite Jiménez y Ada Carballo personificaban el relevo y la vigencia de un deporte que en la isla no es solo ocio, sino identidad.
"Este campeonato supone un gran paso histórico para Lanzarote", sentenció Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo. Sus palabras no sonaban a protocolo, sino a una reivindicación del ADN de la isla: esa "tierra conectada al deporte" que ahora se prepara para su examen más exigente.
El ambiente en FITUR Sports era de una profesionalidad vibrante. Mientras el consejero Poli Suárez hablaba de la capacidad organizativa de Canarias y de consolidar a las islas como sede de élite, los presentes ya imaginaban el despliegue logístico en Costa Teguise.
Juan Monzón, consejero de Deportes del Cabildo, fue tajante en su apuesta: Lanzarote no solo ofrece infraestructura, ofrece el "mejor circuito natural del mundo". Y es que, a diferencia de los estadios cerrados, el triatlón en Lanzarote se corre contra el viento, entre volcanes y frente al Atlántico.
Por su parte, la alcaldesa de Teguise, Olivia Duque, no ocultaba su orgullo. El municipio no será solo un anfitrión; durante ese fin de semana de marzo, será el "epicentro mundial" de la resistencia humana.
La presentación terminó con apretones de manos y el murmullo expectante de quienes saben que el trabajo duro apenas comienza. Aunque los detalles técnicos más profundos se revelarán en las próximas semanas por el Servicio Insular de Deportes, la semilla ya quedó plantada en el asfalto de Madrid.
Cuando las luces de IFEMA se apaguen hoy, el mensaje ya habrá viajado de vuelta a las islas: el Mundial ya no es un proyecto, es una realidad que se respira en el horizonte. Lanzarote y La Graciosa ya no solo esperan a los turistas; ahora esperan a los mejores atletas del planeta.

Foto.Elpejeverde.com( Arrecife fiestas de San Ginés 2025
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Lanzarote encara un debate histórico sobre la convivencia y el modelo de sus celebraciones tras un periodo navideño marcado por el uso desmedido de pirotecnia ruidosa que ha puesto en jaque la tranquilidad de barrios enteros. Bajo la premisa de que "celebrar sin hacer daño no es una renuncia, sino una responsabilidad", el Grupo Mixto en el Cabildo de Lanzarote( Armando Santana) ha anunciado una moción para regular y limitar por ley los petardos y explosiones de alta intensidad en la isla y en La Graciosa. Esta iniciativa surge como respuesta directa al "insoportable" estrés sufrido por familias con personas con trastornos del espectro autista, menores, mayores y la grave afectación al bienestar animal y la fauna silvestre.
El plan de acción no se queda en una mera declaración de intenciones, ya que se ha confirmado la contratación de servicios jurídicos especializados para elaborar un informe técnico y legal que garantice el encaje normativo de la medida, siguiendo los pasos de potencias europeas como Alemania o los Países Bajos, y ciudades españolas como Málaga o Vitoria-Gasteiz, que ya han apostado por alternativas inclusivas y seguras. La propuesta busca el consenso de todas las fuerzas políticas del Cabildo para transformar un modelo que se considera agotado, priorizando la salud pública y el descanso frente al ruido indiscriminado, demostrando que es posible mantener el espíritu festivo sin comprometer la integridad de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad.
En una isla que presume de ser Reserva de la Biosfera y un ejemplo de respeto al entorno, es incomprensible que sigamos permitiendo que nuestras fiestas se conviertan en una pesadilla para quienes más protección necesitan. No se trata de prohibir la alegría, sino de evolucionar hacia una pirotecnia silenciosa o espectáculos de luces que no obliguen a nadie a esconderse en su casa con miedo. Si otras ciudades ya lo han hecho con éxito, ¿a qué espera Lanzarote para dar el paso hacia la empatía?

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Lanzarote se prepara para desempolvar su chaqueta de cuero y recuperar los acordes que marcaron a toda una generación en una cita que promete ser histórica para los amantes de la música en la isla. Este jueves 22 de enero, a las 19:00 h, la Sala José Saramago de Arrecife se transformará en el epicentro de la "Memoria rockera de Lanzarote", una mesa redonda integrada en el exitoso ciclo Memoria de los Jueves que busca rescatar del olvido los años dorados de la autogestión y el ruido. Bajo la batuta del periodista y músico José María de Páiz, voces autoritarias como Mame Spínola, Elio Pérez, Óscar Pérez y el promotor Neftalí Acosta diseccionarán una época donde los ensayos en locales polvorientos y los fanzines eran la única red social existente. El debate no solo se quedará en la anécdota, sino que pondrá el foco en el valor patrimonial de los "rastros" del rock: desde entradas de conciertos míticos y carteles pegados en las esquinas de Arrecife, hasta grabaciones caseras y maquetas que hoy son auténticas joyas de nuestra cultura popular.
Organizado por el Cabildo de Lanzarote a través del Centro de Datos y Memoria Digital, el evento invita a reflexionar sobre qué queda por archivar para que este legado de amistad y ganas de tocar no desaparezca frente al avance de los tiempos modernos. Con un aforo limitado a tan solo 100 personas, se recomienda a los nostálgicos y nuevos melómanos acudir con antelación a La Plazuela para no perderse un encuentro que también podrá seguirse por el canal de YouTube de Memoria Digital de Lanzarote. Es el momento de reconocer que la historia de nuestra isla no solo se escribe en los libros oficiales, sino también entre cables de amplificadores y distorsión.
En Lanzarote solemos mirar mucho al pasado campesino o pesquero, pero nos olvidamos a menudo de la cultura urbana que sudó en los escenarios de los 80, 90 y 2000. El rock en esta isla fue (y es) un ejercicio de resistencia; bandas que sacaban discos sin apenas recursos y promotores que se jugaban el tipo por traer sonidos diferentes. Que el Centro de Datos se tome en serio archivar esta "cultura del ruido" es una victoria para todos los que alguna vez nos sentimos identificados con una guitarra eléctrica frente al mar.
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