miércoles, 28 enero 2026

Alerta en LZ-2: Basura y desidia amenazan con colapsar la autovía del aeropuerto en caso de lluvia

Foto. Elpejeverde.com. Hoy

S. Calleja

La contemplación de las fotografías de los alrededores de la autovía LZ-2, a la altura del aeropuerto, revela una realidad que se antoja no solo preocupante sino alarmante. En ellas, se muestra con claridad cómo las canalizaciones, desbordadas de basura, muebles viejos, colchones y malas hierbas, no solo afean el paisaje sino que representan un peligro inminente de inundaciones y obstrucciones severas, especialmente en caso de lluvias intensas. Este escenario no es exclusivo de esta zona de Lanzarote. Sin embargo, su proximidad a un punto neurálgico como es el aeropuerto eleva la gravedad del asunto. La acumulación de desechos y la falta de mantenimiento adecuado podrían derivar en una crisis de mayores proporciones, afectando no solo la infraestructura vial sino también la seguridad y bienestar de los ciudadanos y visitantes de la isla. La responsabilidad recae, en este caso, sobre una empresa que opera bajo las  ordenes  del Gobierno de Canarias.

 

 

Aunque no es competencia del Ayuntamiento de San Bartolomé ni del Cabildo de Lanzarote, resulta imperativo que estas entidades locales ejerzan presión para garantizar una pronta y efectiva intervención. La situación presente en la LZ-2 es un claro ejemplo de cómo la falta de previsión puede generar problemas que, aunque evitables, terminan resultando en costes elevados, tanto económicos como sociales. En este sentido, es fundamental que los parlamentarios, independientemente de su afiliación política, así como los alcaldes y representantes del Cabildo Insular, hagan un llamado urgente al Gobierno de Canarias para que cumpla con su deber.

 

La limpieza y el mantenimiento de las zonas aledañas a las autovías no son meras cuestiones estéticas, sino esenciales para la prevención de desastres y para asegurar la fluidez y seguridad del tráfico. Dejar pasar más tiempo sin actuar podría resultar en consecuencias lamentables, especialmente en una región donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente. Es momento de que el Gobierno de Canarias asuma su responsabilidad y actúe con la celeridad que la situación demanda. El coste de la inacción es demasiado alto y los riesgos, demasiado reales. La seguridad de los ciudadanos y la integridad de nuestras infraestructuras no deben estar en juego por la falta de acción de las entidades responsables. . La seguridad y el bienestar de los ciudadanos deben ser siempre la prioridad.

 

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