viernes, 30 enero 2026

El anacrónico cantar de Ariagona: Larga vida al impuesto de sucesiones, cabreo por bajarlo

S. Calleja

La portavoz socialista en el Cabildo de Lanzarote, Ariagona González, con un fervor casi místico por las medidas fiscales, ha aullado su descontento contra la propuesta del nuevo Gobierno de Canarias de recortar impuestos. Esa temida bestia que al parecer atemoriza a los socialistas más que la perspectiva de un café descafeinado.

González ha criticado la reducción del impuesto del combustible para las Islas Verdes, alegando una discriminación flagrante para Lanzarote y Fuerteventura. Parece que en su particular visión, la justicia fiscal es similar a la de una rifa de pueblo, donde todos deben recibir igual premio, sin importar su participación o su necesidad.

En cuanto a la propuesta de rebajar el IGIC del 7% al 5%, la consejera socialista ha desplegado su particular sombrilla de populismo, protegiéndose así de los nocivos rayos del ahorro fiscal. Según González, las familias canarias se beneficiarán de un ahorro tan minúsculo, tan insignificante, de 16 euros al mes, que bien podría parecer que ella, con su sentido superlativo de la economía, puede manifestar billetes a voluntad. ¡Ah, si tan solo todos pudiésemos ser tan despreocupados con 16 euros al mes!

Pero es en la bonificación del impuesto de sucesiones donde González, como una heroína fiscal salida de una trama de ciencia ficción, se planta firme y desafiante. Señala con dedo acusador a Coalición Canaria y el Partido Popular, tildándoles de beneficiario a un puñado de grandes fortunas a costa de los ingresos públicos. ¿Cómo se atreven a permitir que la gente mantenga más de su propio dinero? ¿Quién necesita herencias, verdad? ¿No sería mucho mejor que el gobierno simplemente confisque esa riqueza y la distribuya de una manera que González considere justa?

La gran pregunta que surge de todo esto es, ¿veremos la capacidad real de Oswaldo Betancort para defender los intereses de Lanzarote y evitar esta discriminación injustificada? Aunque con la feroz batalla de González por mantener vivos y coleando los impuestos anacrónicos como el de sucesiones, tal vez deberíamos preguntarnos si veremos su capacidad real para defender los intereses de su cartera.

González ciertamente tiene una visión para Canarias, una en la que el estado reina supremo, y los individuos, las familias, y las empresas son meros peones en su tablero fiscal. Con suerte, los canarios se darán cuenta de que tener menos impuestos no es una discriminación, sino una liberación, y que el anacrónico impuesto de sucesiones es un canto que debería desvanecerse en el pasado.

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