sábado, 31 enero 2026

¡Cámara en mano! un canario desenmascara la realidad en la sede de la UGT en Madrid esta semana electoral

Video . elpejeverde.com. Pepe Álvarez secretario general de UGT

S. Calleja

Es posible que, a Pepe Álvarez, el secretario general de la UGT, le falte un poco de resiliencia. A lo mejor la ha extraviado en alguna de las cómodas butacas de su lujosa sede en la Avenida de América. A fin de cuentas, es fácil perderse en los laberintos de poder y prerrogativas que ha tejido a su alrededor durante su etapa de secretario general.

Los sindicatos se suponen defensores del pueblo trabajador, independientes de la maraña política y enfocados en proteger los derechos de los empleados, sean quienes sean los que estén en el poder. Pero ¡ay, amigo!, con nuestro querido Pepe la cosa no va de esa manera. Al parecer, Pepe ha olvidado el “sindicalismo” en “sindicalismo español” y ha dejado que se convierta en un títere de la izquierda, con su tonito de gracioso consentido porlas subvenciones inmerecidas  .

El elpejeverde.com tuvo la oportunidad de dar un paseo por la casa de las marionetas -perdón, la sede del sindicato- y comprobar de primera mano cómo los hilos de la política se mueven, sin ningún rubor, entre los corredores de la UGT.

Y mientras la crisis económica sigue carcomiendo a España, Pepe y sus compinches se dan el lujo de decir que “estamos bien”. Imagino que deben referirse a cómo se sienten ellos en sus butacas acolchadas mientras el pueblo se aprieta el cinturón. Pues si la derecha estuviese en el poder, ya hubieran armado revueltas, pero como el guapo Pedro Sánchez gobierna, todo está bien. ¡Qué doble rasero, Pepe!

Pero la perla de las perlas ha sido cuando Pepe, acompañado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero Cuadrado, ha osado afirmar que los apoyos de BILDU y Esquerra han sido fundamentales para unificar España. Me pregunto qué tipo de unidad se refiere Pepe, ¿la de su partido y los nacionalistas vascos y catalanes? Sin duda, Pepe vive en un universo paralelo al resto de los españoles.

Y luego tiene la desfachatez de pedir el voto para el PSOE, un sindicato que debería ser neutral y trabajar por todos. Pero claro, eso sería si se tratase de un sindicato y no de una extensión de la maquinaria política de la izquierda.

¿Y dónde está la crítica a la gestión de su partido en el poder durante estos años de crisis? ¡En ninguna parte! Porque a Pepe no le importan los trabajadores, le importa su silla, su influencia y su butaca en la Avenida de América.

Así es Pepe Álvarez, el líder sindical que prefiere las lisonjas del poder a la lucha por los derechos de los trabajadores. Un líder que ve un país en crisis y dice “estamos bien”. Pero recordemos, cuando Pepe habla, el sindicato baila. Y la música que suena no es precisamente la de los derechos laborales.

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