La ética de la estrategia del miedo: La candidata Dolores Corujo Berriel y sus preocupaciones sobre la derecha y la ultraderecha

s.Calleja
En el actual panorama político, donde la polarización se ha vuelto moneda corriente, es común observar cómo los candidatos recurren a diferentes estrategias para atraer la atención de los votantes y obtener su respaldo en las elecciones. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre la ética y la efectividad de ciertos enfoques, como el utilizado por la candidata al Congreso de los Diputados por el PSOE, Dolores Corujo Berriel, quien apela al miedo hacia la derecha, la ultraderecha y la derecha nacionalista para captar votos.
En sus declaraciones a Onda Cero Radio, Corujo Berriel expresa su preocupación por la irrupción de la ultraderecha en las instituciones españolas, afirmando que la extrema derecha intenta confrontar y revertir los derechos adquiridos, amenazando con su derogación. Es comprensible que se planteen preocupaciones en torno a ideologías que puedan poner en riesgo los avances logrados en materia de derechos y libertades. Sin embargo, utilizar el miedo como herramienta política puede resultar problemático.
La estrategia del miedo no es nueva en la política. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de cómo ciertos líderes y partidos han utilizado el temor como medio para obtener apoyo popular. Pero, ¿es realmente ético apelar al miedo para ganar votos? ¿Es legítimo generar una sensación de inseguridad y desasosiego en la sociedad con el fin de obtener beneficios electorales?
En primer lugar, debemos recordar que el miedo es una emoción poderosa que puede llevar a decisiones irracionales y a la búsqueda de soluciones simplistas. Al utilizar el miedo como estrategia política, se corre el riesgo de manipular las emociones de los ciudadanos, llevándolos a tomar decisiones basadas en el temor y no en la racionalidad. Esto puede conducir a la polarización y a la fragmentación social, dificultando el diálogo y el entendimiento entre diferentes sectores de la población.
Además, la estrategia del miedo puede contribuir a la creación de un clima de confrontación y división en la sociedad. Al presentar a la derecha, la ultraderecha y la derecha nacionalista como una amenaza inminente, se fomenta la demonización del adversario político y se dificulta el establecimiento de puentes de diálogo y consenso. En lugar de promover un debate constructivo y basado en propuestas, se alimenta un discurso polarizado y cargado de hostilidad.
Por otro lado, resulta preocupante observar la falta de autocrítica por parte de la candidata socialista. Atribuir la derrota electoral en el cabildo de Lanzarote exclusivamente a la abstención y no reconocer posibles debilidades en la estrategia o el mensaje político es un claro ejemplo de soberbia y cerrazón. La ciudadanía espera de sus líderes políticos una capacidad de análisis y autocrítica que permita aprender de los errores y mejorar en futuros procesos electorales.
Es importante recordar que la democracia se fortalece cuando se promueve un debate político abierto. Así es demasiado fácil y simple candidata, con todos mis respetos.