Pejeverde

La ciudad de Arrecife ha acogido hoy el acto de la izada de la enseña nacional con los máximos mandos de los Cuerpos y Fuerzas del Estado en Lanzarote. Esta izada, que se realiza desde hace 179 año en todas las bases, acuartelamientos y buques de las Fuerzas Armadas Españolas, aquí en suelo patrio o en los más recónditos lugares del mundo donde se encuentran desplegadas unidades de los Ejércitos o la Armada.
 
El artículo 3 de la Ley 39/ 1981, que regula el uso de la bandera de España establece que la “Bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración general, institucional, autonómica, provincial, o insular o municipal “.
 
Coincidiendo con la presencia del Batallón Canarias XVI, que se encuentra de maniobras en la isla de los volcanes, hoy la capital de Lanzarote ha acogido este acto de la izada de la bandera española junto al edificio central del Ayuntamiento de Arrecife, al que ha asistido el alcalde de Arrecife, Yonathan de León. Ha estado presidido por el coronel jefe del acuartelamiento Marqués de Herrera, Rafael Marco Magallón.
 
Junto al alcalde capitalino ha estado el director insular de la Administración General del Estado en Lanzarote, Pedro Viera Espinosa, varios concejales del grupo de Gobierno, y mandos de la Policía Nacional y Guardia Civil, así como representantes de las Fuerzas Armadas Españolas.
 
Durante la izada de la bandera, a los acordes del Himno Nacional, participó una unidad formada por un piquete de honores del Batallón de Zapadores XVI de la Brigada Canarias XVI, así como una escuadra de izado acompañando la enseña nacional y la Banda de Guerra nº 3 de la Brigada Canarias XVI. Vecinos de Arrecife arroparon esta izada, desde el respeto y silencio. 

 

Dimas Martín, hoy en el programa de radio Elpejeverde

Pejeverde

Las  voces de Elpejeverde —un equipo que lleva años preguntando sin concesiones y narrando Lanzarote con sintaxis clara y mirada crítica— conversaron en la mañana de hoy en el programa de Lancelot Radio 90.2 FM con Dimas Martín, político que, décadas después, sigue levantando pasiones y recelos a partes iguales. La entrevista bucea en su visión de Arrecife y Teguise, sus causas judiciales, el papel de los partidos nacionales en la isla, la posibilidad de un regreso del insularismo y el estado real de los servicios públicos. Sin artificios ni atajos: preguntas directas, respuestas en crudo.

- Al alcalde de Arrecife, Jonathan de León, y a cualquier regidor nuevo: ¿qué consejo de integridad le darías para evitar prácticas irregulares?

-Dimas Martín. “Mire, si un político está pensando nada más en las responsabilidades que puede caer, que se vaya a su casa.” El político debe sacar su proyecto “al máximo, dentro de la legalidad”, pero sin vivir rehén de técnicos ni del miedo a los juzgados. Son riesgos del oficio.

- ¿Cómo valoras la gestión actual en Arrecife?
Dimas Martín. No conozco personalmente al alcalde ni sigo el detalle del día a día. Se arreglan calles, sí, pero eso es lo básico. “Si yo fuera alcalde, haría una revolución total de Arrecife, porque Arrecife aún no es ciudad y no deja de ser pueblo.” Falta proyectar una ciudad de futuro.

 

 

- Has sido muy controvertido por tus causas judiciales. ¿Qué respondes a las acusaciones de comisiones y a los casos de Los Dolores, Jable o Complejo Agroindustrial?
Dimas Martín. “¿Hice un bañadero en Guatiza? Pues claro que lo hice. ¿Que hice unos baños en Los Dolores? Claro que los hice.” Fue por dignidad para la gente. Niego comisiones: “Jamás en mi vida le he cobrado comisiones y he hecho mil favores y por eso tengo mi conciencia tranquila.” A quienes me denunciaron y condenaron, “que les den morcilla.” Sostiene que hubo interés político en apartarlo y que las sentencias no siempre reflejan la realidad de los hechos.

- ¿Tienes hoy influencia política real? ¿Hay posibilidad de regreso del PIL o de un nuevo proyecto insularista?
Dimas Martín. La influencia es en quienes sienten el Partido Independiente de Lanzarote y, sobre todo, en el electorado. Defiende un partido de Lanzarote que no dependa de nadie de fuera. Recuerda que el PIL “sigue estando” registrado y que se ha preocupado de conocer su situación en el Ministerio.

 

- Sobre Óscar Noda y Yaiza.
Dimas Martín. Valora que no se reniegue de lo anterior y que Yaiza “sigue siendo un referente en nuestra isla.” No tiene mucha relación con Noda, pero cree que intenta hacerlo bien.

- Lista rápida de nombres: una definición.
Dimas Martín.

  • Pedro Sánchez: “Yo creo que lo peor que le ha ocurrido a España.”
  • Manuel Fajardo ( Senador por Lanzarote): “Un aprovechado que me metió en la cárcel.”
  • Isabel Denis: “Una gran alcaldesa.”
  • Oswaldo Betancort: “Una promesa que fue y no acaba de ser una realidad.”
  • Dolores Corujo: “Me llevo muy bien con ella. Muy simpática.”

- ¿Cómo ves hoy Lanzarote?
Dimas Martín. “Tenemos una invasión. Lanzarote está súper saturada de todo.” Coches, migración, visitantes… Faltan medidas y obras de calado —sanidad, educación, movilidad—; hay saturación en todos los servicios.

- Teguise tras tu etapa.
Dimas Martín. Teguise “se estancó” y Costa Teguise “deja mucho que desear” para ser zona turística de primer orden. Espera reacción de la alcaldesa; si no, “habrá que hacer una renovación.”

- Innovación y campo: llegaste a proponer drones para fumigar.
Dimas Martín. Sí. Vio sistemas en Córdoba: drones de hasta 45 litros que hacen en media hora lo que una persona en ocho. Defiende su uso para sulfatado y vigilancia de incendios. Cree que en breve se verá en fincas de la isla.

 

- En lo personal: cárcel, lectura y balance. ¿Quién fue tu “Judas”?
Dimas Martín. “En la historia mía, el Judas he sido yo mismo.” Dice que “hibernó”, leyó y salió “tan entero” como entró. Agradece a los funcionarios y critica a la parte política. No se siente culpable de malversar o prevaricar y pide que “lo demuestren”.

S.Calleja

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha decidido soltar lastre en una asunto más serio de lo que parece:  la vigilancia de la mayor reserva marina del país. Sí, otra vez. En la práctica significa menos tripulaciones, menos horas en la mar y más oportunidades para quien vive de burlar la ley. Aquí, en el Archipiélago Chinijo, eso no es teoría: es costumbre. Y mientras tanto, la dirección socialista en Lanzarote y la Delegación del Gobierno guardan  silencio .

La verdad es que hablar de es zona como si fuera un charco es una falta de respeto. Son más de setenta mil hectáreas, islotes salvajes y un corredor donde convergen pesca artesanal, biodiversidad única y la zorrería de los de siempre. Para eso se necesitan turnos, gasolina, equipos que sepan cada veril, cada resguardo, cada horario real de la vida en la mar. Cuando se pasa de dos tripulaciones a una y se reduce la operativa diaria a siete horas y media, lo que se recorta no es un gasto: es la presencia. Y en la mar, la presencia es disuasión. Sin ella, se abre la puerta como quien deja las llaves del coche puesta con la esperanza de que no te lo roben.

 

La hemeroteca es cabezuda. Cuando faltó vigilancia —ustedes lo recuerdan— se multiplicaron las historias de siempre: sacos de pescado decomisados, droga para el Risco sin problemas, fardos en Alegranza, ricas pardelitas recién nacidas, fusiles donde no se debe, lances en zonas vedadas como Montaña Clara o los Roques. Además, quienes trabajan legalmente, con su licencia, su censo y su cupo, lo notan primero: de madrugada, una estela corta el silencio entre Alegranza y la costa norte; por la mañana, el rumor corre en Caleta de Sebo; al mediodía, en el muelle, todos saben que “anoche hubo movimiento”. Así se erosiona una reserva: no con un gran escándalo, sino con un goteo de pequeñas victorias del furtivo o narco.

Y es que Madrid presume de modernización, de patrulleras con nombres bonitos —“Isla de Nubes”, qué poético— y de resoluciones que actualizan censos y criterios. Muy bien. Pero un barco amarrado no vigila. Un BOE no avista una boya movida en la noche. Un pliego recortado a la mitad no patrulla. Si el Ministerio aprieta el cinturón donde hace falta músculo, lo demás es decoración.

 

El contexto no invita precisamente al descuido. Canarias es ruta y objetivo de redes de narcotráfico y contrabando con recursos, logística y paciencia. Bajar la guardia en un área tan extensa es regalarles tiempo. Y tiempo, en este juego, es pescado fuera de talla, especies protegidas en neveras equivocadas y, de propina, desánimo entre quienes hacen las cosas como toca. ¿De verdad alguien en Madrid cree que la Guardia Civil del Mar, sin un refuerzo específico, puede suplir el trabajo de guardapescas que conocen cada piedra? Es como pedirle a un médico de urgencias que además haga de farmacéutico, de celador y de gerente. Puede apañar, pero no es lo mismo.

 

 

Seguro que escucharemos el clásico: “es un ajuste temporal mientras se reorganiza el servicio”. También dirán que las competencias se comparten y que el Gobierno de Canarias debe arrimar el hombro. Y, cómo no, que la vigilancia general sigue ahí. Vale. Entonces, que lo demuestren: fechas, presupuesto, número de tripulaciones, calendario de patrullas, métricas de inspecciones y decomisos por trimestre. Sin papeles y sin cronograma, la palabra “temporal” suena a “indefinido”.

Aquí alguien debe dar la cara. El delegado del Gobierno en Canarias, tan locuaz para otras cuestiones, tiene la obligación de explicar qué está pasando y cuándo se corrige. Y la secretaria general del PSOE en Lanzarote, tan rápida para exigir rigor ambiental cuando el problema estaba en la acera de enfrente, debería decir si respalda el tijeretazo de su Ministerio o si va a exigir que se revierta. Callar en este asunto no es prudente: es complicidad por omisión.

 

En Lanzarote ya conocemos el truco: cuando arriba recortan, abajo se nos pide paciencia. Pero la paciencia del Estado, en la mar, es el tiempo que tarda en llenarse la nevera equivocada. La Reserva Marina de La Graciosa no se defiende con eslóganes ni con brindis al sol; se defiende con tripulaciones, con horas en la mar y con una política que no le tiemble el pulso cuando toca poner medios. Si el Ministerio insiste en recortar y la dirección socialista insular sigue muda, no hablamos solo de mala gestión: hablamos de falta de respeto a un patrimonio común que ustedes y yo queremos dejar intacto a quienes vienen detrás.

Pejeverde

La Granja Agrícola Experimental del Cabildo entregó por error semillas de ricino creyendo que eran judías. El asunto ha desatado un cruce político inmediato: el PSOE habla de un hecho grave para la salud pública y exige dimisiones, mientras el gobierno insular sostiene que se trató de un fallo humano gestionado con rapidez, que se avisó a todas las personas que retiraron los lotes y que no ha existido riesgo para la población.

El Grupo Socialista reclama aclaraciones precisas —cuántos lotes salieron, a cuántas personas se entregaron y cuántos han sido ya recuperados y destruidos— y apunta a la asesora en materia de Agricultura, Gladys Acuña, como responsable directa del área, pidiendo su dimisión. La oposición llevará preguntas formales al próximo pleno. Desde el Cabildo se insiste en un mensaje de tranquilidad y en que la trazabilidad del reparto está controlada, con contactos “uno a uno” para gestionar la devolución y sustitución de las semillas.

La preocupación sanitaria existe porque las semillas de ricino (Ricinus communis) contienen ricina, una toxina peligrosa si se ingiere tras masticar la semilla. Los cuadros descritos en la literatura médica incluyen vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en casos graves, complicaciones sistémicas. No hay antídoto específico y el tratamiento es de soporte. Dicho esto, la simple manipulación de semillas intactas no equivale a ingestión, pero deben manejarse con prudencia y mantenerse fuera del alcance de menores y de mascotas.

Para la ciudadanía afectada, el mensaje práctico es claro: no consumir ni plantar las semillas recibidas, conservarlas en lugar seguro y devolverlas siguiendo las indicaciones recibidas por llamada o SMS. Ante una ingestión sospechosa o síntomas compatibles, lo responsable es llamar al 112 o acudir a urgencias. A efectos de confianza pública, ahora resulta clave que la institución publique los datos de reparto y recuperación, así como un calendario de actuaciones, y que refuerce los protocolos internos de identificación y entrega para evitar que un error así pueda repetirse.

Más allá del reproche partidista, la prioridad en una isla donde el sector primario convive puerta con puerta con las familias es cerrar el episodio con información verificable, rapidez en la retirada total de los lotes y transparencia. Lo esencial, mientras tanto, sigue siendo sencillo: no usar las semillas y proceder a su devolución.

 

Jaime Abdul

S.Calleja

Hoy, la isla se siente un poco más vacía. Ha fallecido Jaime Abdul Yabbar de León, el mayor de ocho hermanos: comerciante, ajedrecista, hombre de teatro y, por encima de todo, buen vecino. Tenía 86 años. Nacido en 1939, sus orígenes se entrelazan en nuestro relato íntimo: un padre palestino que llegó con los bolsillos llenos de ambición y una madre lanzaroteña de la familia de los Toneleros de San Bartolomé. De esa mezcla surgió un carácter fuerte y a la vez amable, de los que aún sostienen los pilares invisibles de la isla.

Desde muy joven, entendió el peso del trabajo. Acompañó a su padre y a su hermano por caminos de tierra, vendiendo ropa a quien la necesitaba y, a veces, cobrando en huevos o dulces. No era pobreza; era dignidad organizada. Interiorizó pronto una norma que repetía con orgullo: “Hijo, nunca le robes ni un céntimo a nadie”. La convirtió en forma de vida, y eso se notaba en su trato.

 

Luego llegó la tienda Abdel, situada en la entonces calle Franco de Arrecife, que muchos recuerdan con cariño como si fuera un miembro más de la familia. No era solo un comercio: era un punto de encuentro. Un lugar para probarse los vaqueros icónicos de la época, pedir consejo con confianza y salir con la sensación de haber sido bien atendido. Por allí pasaron generaciones, dejando anécdotas, encargos, fiados y risas. Jaime atendía con una mezcla de paciencia y chispa, sin prisas, sabiendo que lo importante son las relaciones, no solo las transacciones.

Su casa fue también un escenario. María Elena, su esposa, fue su compañera de vida y de tablas. Juntos participaron en varias obras —entre ellas Por un pelo, de Manolo Avero— y dejaron una huella modesta pero duradera en la cultura local. Eran de los que crean, ensayan y actúan sin buscar aplausos, aunque los aplausos siempre llegaban.

En el ajedrez, Jaime encontró otra forma de expresar su mirada lanzaroteña: estratégica, serena y con un punto de picardía. Fue un referente insular —como recordaba, campeón de Lanzarote—, ofreció simultáneas en el parque e incluso viajó a Moscú para ver a Karpov y Kasparov. Contaba esas vivencias con brillo en los ojos, como quien peregrinó para saludar a los dioses de un templo sin incienso. También compartía historias de partidas con figuras como B. Larsen, siempre con la modestia de quien no necesita presumir.

 

Otro rasgo que lo define es su implicación en los mercados, ese tejido social de recados y favores en San Bartolomé y Teguise. Jaime creía que las cosas importantes se construyen a pulso y en buena compañía. Y tenía razón. A más de uno le cuadró cuentas cuando apretaban las vacas flacas; a otros les ofreció tiempo, consejo o un empujón. No se quedaba en las palabras: actuaba.

Hoy le decimos adiós con suavidad. Recordamos aquel sobre de 1947 dirigido al “niño Jaimito”, las fotos en blanco y negro donde ya asomaba su elegancia, las largas caminatas por carreteras de tierra, la tienda con olor a género nuevo, la risa compartida tras una función. Jaime fue un punto de apoyo, un hombre que te mejoraba el día sin hacer ruido.

 

A su familia —hijos, nietos, hermanos, cuñadas, sobrinas y sobrinos—, un abrazo sentido de parte de esta comunidad y de tantos lectores que hoy sienten lo mismo: pena y gratitud. Pena porque perdemos a uno de los nuestros. Gratitud porque su legado permanece: trabajo honrado, palabra con integridad y esa manera suya de mirar a los demás sin calcular la ganancia.

Descanse en paz, don Jaime. Gracias por encarnar la bondad, por inculcar valores de honestidad y por dejarnos una isla un poco mejor. Seguiremos hablando de usted en presente, porque hay personas que nunca se van del todo; permanecen en la memoria común, como una luz que guía al final del muelle.

El velatorio es hoy en Altavista a las 20:30. Tanatorio Enalta