
Director del Servicio Canario de la Salud (SCS), Adasat Goya y Yone Caraballo el pasado viernes
S. Calleja
Existen límites que son fundamentales en cualquier debate parlamentario y lamentablemente fueron traspasados de manera vergonzosa el viernes pasado. No se trató de un malentendido puntual ni de un comentario desafortunado aislado, sino de una decisión deliberada de utilizar información personal en un contexto inapropiado. El director del SCS, Adasat Goya, abrió la puerta a esta dinámica con una declaración reveladora: "me parece recordar que usted ocupaba un cargo de gestión y sus colegas lo critican por haber dejado ese puesto". Ante la solicitud del diputado de corregir la información incorrecta, el deber ético era rectificar. En lugar de eso, el responsable de Sanidad continuó profundizando: "según tengo entendido, usted se ausentó por motivos de salud, específicamente por asma". En este punto, la discusión política quedó invalidada al hacer referencia directa a la salud de una persona en un contexto parlamentario, un ámbito que debería mantenerse al margen por respeto a todos, independientemente de las circunstancias. El presidente de la comisión tuvo que recordar lo básico y universalmente conocido: "existe una norma no escrita, llamada altura política, que dicta que los asuntos personales se mantienen en privado".
Caraballo respondió desde la esfera íntima que se ve afectada cuando es vulnerada: "actualmente estoy recibiendo ayuda psicológica debido a los traumas que he sufrido durante la pandemia"; "en enero de 2021, vestía un pijama blanco en el área de triaje, dentro de una carpa donde las cucarachas se paseaban y donde llegaba una ambulancia cada cinco minutos". Estas no son meras palabras, sino recuerdos de experiencias reales. Es necesario reiterar lo evidente para aquellos que se resisten a comprenderlo: la política se trata de cifras, plazos, contratos, listas de espera y soluciones, no de escarbar en la vida privada de un oponente para desviar la atención de cifras negativas. La excusa común de "solo estoy repitiendo lo que escuché" no justifica el comportamiento. Un funcionario de alto rango que no distingue entre lo aceptable y lo inaceptable no es un líder político astuto; representa un riesgo para la salud de la democracia. También es frecuente escuchar el argumento del "interés público". El verdadero interés público radica en explicar el crecimiento de las listas de espera, la escasez de personal en Atención Primaria y la continua necesidad de solicitar derivaciones para la isla. El interés público no incluye exponer la vida personal de nadie, ya sea un diputado o cualquier otra persona, con el fin de obtener ventaja en un debate público. Eso no es política, sino un comportamiento despreciable.
Me imagino en la situación de Caraballo y habría reaccionado de la misma manera: con indignación y marcando límites. Cuando la esfera íntima es violada públicamente, no se debate, se defiende. Esta defensa no solo es en beneficio propio, sino que también protege la norma que podría ser la salvación del adversario en el futuro. Es crucial afirmar con firmeza: hoy atacan a Caraballo, mañana podrían atacar a cualquier otro que represente un obstáculo para ellos. Si permitimos que esta conducta se normalice, se abrirán expedientes personales sin ningún reparo, convirtiendo cada sesión en un espectáculo de vidas privadas expuestas. ¿Es ese el ejemplo que queremos transmitir a aquellos que aún confían en la política como un servicio público? ¿Es este el mensaje que queremos enviar a los profesionales de la sanidad que se esfuerzan en la isla mientras otros utilizan la enfermedad ajena como arma arrojadiza en su guerra cultural? Un director del SCS tiene la responsabilidad de mantener la integridad cuando la discusión se intensifica, no de destruir la barrera de la privacidad. A partir de ese punto, la solución es tan evidente como la línea ética que fue cruzada.

Pejeverde
Durante varios años, una cámara en vivo ha regalado una ventana privilegiada a las tripas del Aeropuerto César Manrique–Lanzarote. Una webcam que no descansa y que muestra, sin maquillaje, lo que pasa en la pista: despegues, aterrizajes, la coreografía en plataforma y esa panorámica que, la verdad, engancha. Está colocada en alto, como un vigía discreto, y es que desde allí no solo se ve el asfalto; también asoman el estacionamiento de aeronaves, la terminal y la torre de control cuando la pista se queda en pausa. La idea es simple y poderosa: que el espectador sienta que está allí mismo, con el zumbido de los motores en los oídos y el ojo curioso siguiendo cada aparato en tiempo real. Como sentarse en primera fila… pero desde el sofá.

Detrás no hay una institución ni un gabinete de prensa, sino un vecino con la afición en vena. Lanzarote Webcam es, además, una iniciativa privada sostenida por gente apasionada y sin vínculo con las autoridades aeroportuarias. Nació del vicio sano de avistar aviones y del espejo de otras cámaras célebres en aeropuertos de fuera. Con el tiempo, fue ganando tirón: más seguidores, más manos dispuestas a echar un cable y un pequeño equipo que se ocupa del mantenimiento y de esas mejoras que, poco a poco, se notan. Nada de aspavientos: trabajo constante, ayuda de la comunidad y a rodar.

La cámara está en la Montaña Mina, cerca de Güime, un punto que domina la costa sureste de la isla y clava la vista en la pista 03/21. Técnicamente, no es un juguete: una PTZ de alta definición que panea, inclina y hace zoom a distancia. Detecta movimiento y, cuando un avión rueda o toma carrera, lo sigue con una naturalidad que sorprende. Así se distinguen modelos, libreas especiales y, a veces, hasta matrículas. Además, incorpora sonido ambiente, que añade esa capa de realidad: el viento que cambia, el frenazo, el rumor del mar si afloja el tráfico.

Con los años, la webcam se volvió un punto de encuentro para residentes y aerotrastornados de medio mundo. La comunidad no mira en silencio: comenta, pregunta, comparte datos y celebra las rarezas. Porque no todo es rutina. Entre aterrizajes milimétricos y rodajes sin historia, también se cuelan escenas que levantan la ceja, como las aproximaciones frustradas cuando el alisio se pone bravo. Y es que, además, la cámara ha terminado siendo algo más que una ventana: una especie de bar virtual a pie de pista donde se aprende, se conversa y se vive el aeropuerto con una cercanía que, antes, parecía imposible.

Foto. Elpejeverde.com. Esta mañana.
Pejeverde
AENA activó el contrato y se nota. Desde principios de semana, el acceso a la T2 y T1 ya no parece un solar , sino la puerta de entrada y salida que merece Lanzarote. Bastaba con hacer lo básico: podar, barrer y regar. Ahora está hecho. La rotonda principal ha recuperado el dibujo; el rofe está peinado, sin hierbas por el bordillo. Los bordes de calzada aparecen limpios y nítidos. Las palmeras muestran mejora y los alcorques no son maceteros secos. Los arbustos han vuelto a su sitio: volúmenes claros y alturas ordenadas, nada de matorral a su aire. Se nota barrido de firme .

Venimos de un abandono largo que dejó la entrada en modo vergüenza: cardones a la intemperie, hierba hasta el bordillo y mala imagen . La burocracia caminó a su ritmo, muy lenta y el escaparate amarilleó. Hubo quien apretó y dijo lo obvio —el Ayuntamiento de San Bartolomé y el cabildo levantaron la voz— y hubo también silencio útil de quienes debían exigir antes de que llegara la foto final.

Bienvenido sea el arreglo, pero el deber era hablar a tiempo. Hoy la entrada luce como debe: limpia, regada, viva. Que dure. Y cuando empiece a palidecer, que suene la coherencia. Aquí no pedimos milagros; pedimos seriedad.

Pejeverde
Arrecife, ring abierto. El PSOE local acusa al alcalde Yonathan de León de dejar caer la capital en los peores indicadores de bienestar urbano. La concejala Cristina Duque habla de “ciudad abandonada”: sin infraestructuras culturales, de ocio o deportivas suficientes; movilidad “nefasta”; barrios como Tinasoria pendientes de obras; y ausencia de biblioteca en áreas pobladas como Argana. “Sin rumbo y sin proyectos”, resume.
El gobierno municipal responde con Eli Merino (PP) al micrófono: tilda al PSOE de “indocumentado” por apoyarse en un ranking que —sostiene— procede de una web que vende por internet “recetas para bajar de peso”. Añade que ese “seudoinforme” omite equipamientos reales: piscina pública, gimnasios municipales, 12 parques biosaludables, siete zonas de baño para la natación y un paseo peatonal continuo junto al mar. Recuerda también la instalación de medidores de calidad del aire y reivindica inversiones en deporte por encima de cinco millones de euros. Y mira atrás: “lo que lastra Arrecife es un legado de décadas”.
Conclusión del día: choque político en torno a qué mide y cómo se mide el “bienestar” urbano. Sin una batería de datos oficiales, comparables y con metodología clara, cada parte exhibe su libreto. La nota pintoresca la pone la coletilla de las “recetas para adelgazar”, convertida en estribillo del debate.

Pejeverde
Bandera roja en El Reducto. La Concejalía de Playas de Arrecife izó esta tarde la señal y colocó carteles de “baño prohibido” después de recibir un nuevo informe del Área de Salud de Lanzarote que desaconseja el baño en la principal playa urbana de la capital. El documento señala “contaminación microbiológica” en muestras tomadas nuevamente en la zona de la Punta del Camello.
El aviso llega pocas horas después de que, por la mañana, el Ayuntamiento anunciara la reapertura tras resultados negativos en analíticas previas. El giro obliga a activar de nuevo el protocolo: bandera roja, cartelería y seguimiento de la calidad del agua.
Según el parte sanitario, el punto crítico se localiza junto al aliviadero del emisario de la EDAR en ese tramo del litoral. Allí, el Consorcio del Agua de Lanzarote dispone de la infraestructura de vertido. La Concejalía de Playas, dirigida por Davinia Déniz, queda a la espera de las próximas muestras para decidir si mantiene la prohibición o reabre la zona si los resultados fueran negativos.
En paralelo, el alcalde de Arrecife, Yonathan de León, ha pedido una reunión urgente con los responsables del Consorcio del Agua y de Canal Gestión. Su planteamiento: adoptar medidas inmediatas en el aliviadero para evitar que se repitan episodios que comprometan la calidad del agua en El Reducto. La intención municipal es asegurar que no vuelvan a registrarse vertidos atribuibles a ese emisario.
A esta hora, rige la recomendación sanitaria de no bañarse y la señalización municipal de prohibición. Queda por ver qué dicen las próximas analíticas. Entre tanto, prudencia.
Página 121 de 166