martes, 27 enero 2026

Política y arte: una relación tormentosa

S. Calleja

En el vibrante debate cultural y político de Lanzarote, una joya artística y ecológica se sumerge literalmente bajo las olas de la controversia: el Museo Atlántico de Lanzarote. A pesar de haber sido blanco de críticas políticas, especialmente del Partido Socialista, que vinculaba su conexión con el ex presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, y su exclusión de la red de centros turísticos durante el mandato del PSOE y Podemos, este museo continúa brillando en el ámbito artístico y turístico.

 

El Museo Atlántico, obra del renombrado artista Jason deCaires Taylor, nos ofrece una experiencia única, albergando más de 300 esculturas sumergidas en la bahía de las Coloradas de Playa Blanca. Cada pieza, meticulosamente creada y dispuesta, no solo es un regalo visual sino que también contribuye a la creación de un arrecife artificial, favoreciendo la biodiversidad marina. Este museo se erige no solo como un santuario de arte, sino también como un innovador proyecto de conservación.

La oposición del PSOE a este proyecto, marcada por una aparente obsesión en desacreditar la gestión de Pedro San Ginés y por la exclusiva promoción de César Manrique, otro artista icónico de Lanzarote refleja una visión limitada y sectaria en el ámbito cultural. La politización del arte, especialmente en una isla tan rica en diversidad artística como Lanzarote, no solo es desafortunada sino también contraproducente para el desarrollo cultural y turístico de la isla.

 

 

 

 

 

Según publica esta semana, elperiodico.com, un medio de comunicación digital de renombre, el Museo Atlántico es comparado con la mítica Atlántida, ofreciendo a visitantes de todo el mundo la oportunidad de explorar una "ciudad sumergida" sin tener que dejar España. Esta analogía no solo destaca la singularidad del museo, sino que también lo posiciona como un destino turístico imprescindible, uniendo el misterio de la Atlántida con la realidad tangible del arte subacuático.

 

Más allá de las disputas políticas, el Museo Atlántico de Lanzarote emerge como un faro de creatividad y sostenibilidad. Representa un equilibrio entre arte y naturaleza, ofreciendo una ventana a un mundo submarino donde la cultura y la ecología coexisten en armonía. La crítica política, cuando se enreda con el arte, no solo oscurece la belleza y el valor de proyectos como el Museo Atlántico, sino que también puede desviar la atención de su impacto positivo tanto en el medio ambiente como en la comunidad.

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