
Pejeverde
Tras el colapso en la primera venta y el enfado de muchos vecinos, el Cabildo programa una segunda cita con Valeria Castro: será el miércoles 1 de octubre, a las 20:00, en el Teatro Víctor Fernández Gopar “El Salinero”. Las entradas, 30 euros, saldrán este viernes 26 a las 09:00 en culturalanzarote.com y en la app Cultura Lanzarote. La función del jueves 2 de octubre sigue agotada.
El malestar venía de lejos. El 19 de septiembre, a los pocos minutos de abrirse la venta, la página se caía, volvía al inicio, pedía de nuevo datos… y el reloj corría. Un grupo de amigas contaba que estuvo “más de una hora” peleándose con la pantalla para acabar con las manos vacías. No es un caso marciano: cuando mucha gente entra a la vez, los portales de ticketing se atragantan. Pero eso, para quien se queda sin butaca, suena a explicación enlatada. La verdad es que dolió: te organizas, refrescas, insistes… y nada.
Ahora llega la corrección de rumbo. Segunda fecha, mismo teatro, mismo precio, mismos canales de venta. El consejero de Cultura, Jesús Machín Tavío, lo resume en dos ideas: demanda enorme y hambre de cultura en la isla. Y es que El Salinero tiene 592 butacas. Con dos conciertos, el máximo ofertado ronda las 1.184 localidades. No es poca cosa, pero tampoco milagros: si media isla pulsa “comprar” a la misma hora, se forman cuellos de botella. Además, hay otra cuestión de fondo que muchos repiten en la calle: Lanzarote necesita un auditorio de mayor capacidad para citas así. No es sólo una reclamación romántica; es aritmética.
Quedan, eso sí, preguntas que conviene despejar. ¿Habrá cola virtual para ordenar el acceso y evitar caídas? ¿Se pondrá un límite de entradas por usuario para impedir acaparamientos? ¿Se reservará un pequeño cupo presencial para mayores o para quien tenga dificultades con la compra online? ¿Publicará Cultura un informe transparente con tiempos, número de entradas liberadas por fases y motivos de incidencias? ¿Se hará una auditoría técnica de la plataforma para que el próximo “sold out” sea por éxito… y no por frustración?
De cara al viernes, un recordatorio práctico que puede evitar disgustos: entra con la cuenta creada y el método de pago guardado; accede unos minutos antes y evita redes saturadas; si aparece una sala de espera, no cierres la pestaña por nervios—respira, que a veces el peor enemigo es el dedo del F5. Y si esta vez tampoco hay suerte, que al menos no sea por falta de preparación.
La artista, por su parte, llega en un momento dulce. Con la gira de El cuerpo después de todo, Valeria Castro ha afianzado una voz íntima que mezcla raíz y contemporaneidad. Muchos la conocieron con “Cuídate” o “La raíz”; otros, con colaboraciones como “La ceniza”. Tiene nominaciones en los Latin Grammy y reconocimientos en casa. Lo importante, para el público que la espera aquí, es sencillo: verla y escucharla en directo, sin pantallas de por medio, en un teatro que se llena en un suspiro.
El movimiento del Cabildo es una buena respuesta inmediata. Calma los ánimos, multiplica opciones y reconoce una realidad evidente: en Lanzarote hay ganas—muchas—de cultura. A medio plazo, el reto es doble. Por un lado, mejorar la experiencia de compra, con sistemas que soporten picos de demanda. Por otro, crecer en aforos, porque la tercera isla de Canarias se ha quedado pequeña para ciertos eventos. Para eso están los planes, los presupuestos y la gestión. Y es que, al final, la pregunta es la de siempre: ¿aprenderemos del tropiezo o volveremos a contarlo en el próximo “agotadas en cinco minutos”?

Pejeverde

Dimas Martín, hoy en el programa de radio Elpejeverde
Pejeverde
Las voces de Elpejeverde —un equipo que lleva años preguntando sin concesiones y narrando Lanzarote con sintaxis clara y mirada crítica— conversaron en la mañana de hoy en el programa de Lancelot Radio 90.2 FM con Dimas Martín, político que, décadas después, sigue levantando pasiones y recelos a partes iguales. La entrevista bucea en su visión de Arrecife y Teguise, sus causas judiciales, el papel de los partidos nacionales en la isla, la posibilidad de un regreso del insularismo y el estado real de los servicios públicos. Sin artificios ni atajos: preguntas directas, respuestas en crudo.
- Al alcalde de Arrecife, Jonathan de León, y a cualquier regidor nuevo: ¿qué consejo de integridad le darías para evitar prácticas irregulares?
-Dimas Martín. “Mire, si un político está pensando nada más en las responsabilidades que puede caer, que se vaya a su casa.” El político debe sacar su proyecto “al máximo, dentro de la legalidad”, pero sin vivir rehén de técnicos ni del miedo a los juzgados. Son riesgos del oficio.
- ¿Cómo valoras la gestión actual en Arrecife?
Dimas Martín. No conozco personalmente al alcalde ni sigo el detalle del día a día. Se arreglan calles, sí, pero eso es lo básico. “Si yo fuera alcalde, haría una revolución total de Arrecife, porque Arrecife aún no es ciudad y no deja de ser pueblo.” Falta proyectar una ciudad de futuro.

- Has sido muy controvertido por tus causas judiciales. ¿Qué respondes a las acusaciones de comisiones y a los casos de Los Dolores, Jable o Complejo Agroindustrial?
Dimas Martín. “¿Hice un bañadero en Guatiza? Pues claro que lo hice. ¿Que hice unos baños en Los Dolores? Claro que los hice.” Fue por dignidad para la gente. Niego comisiones: “Jamás en mi vida le he cobrado comisiones y he hecho mil favores y por eso tengo mi conciencia tranquila.” A quienes me denunciaron y condenaron, “que les den morcilla.” Sostiene que hubo interés político en apartarlo y que las sentencias no siempre reflejan la realidad de los hechos.
- ¿Tienes hoy influencia política real? ¿Hay posibilidad de regreso del PIL o de un nuevo proyecto insularista?
Dimas Martín. La influencia es en quienes sienten el Partido Independiente de Lanzarote y, sobre todo, en el electorado. Defiende un partido de Lanzarote que no dependa de nadie de fuera. Recuerda que el PIL “sigue estando” registrado y que se ha preocupado de conocer su situación en el Ministerio.

- Sobre Óscar Noda y Yaiza.
Dimas Martín. Valora que no se reniegue de lo anterior y que Yaiza “sigue siendo un referente en nuestra isla.” No tiene mucha relación con Noda, pero cree que intenta hacerlo bien.
- Lista rápida de nombres: una definición.
Dimas Martín.
- ¿Cómo ves hoy Lanzarote?
Dimas Martín. “Tenemos una invasión. Lanzarote está súper saturada de todo.” Coches, migración, visitantes… Faltan medidas y obras de calado —sanidad, educación, movilidad—; hay saturación en todos los servicios.
- Teguise tras tu etapa.
Dimas Martín. Teguise “se estancó” y Costa Teguise “deja mucho que desear” para ser zona turística de primer orden. Espera reacción de la alcaldesa; si no, “habrá que hacer una renovación.”
- Innovación y campo: llegaste a proponer drones para fumigar.
Dimas Martín. Sí. Vio sistemas en Córdoba: drones de hasta 45 litros que hacen en media hora lo que una persona en ocho. Defiende su uso para sulfatado y vigilancia de incendios. Cree que en breve se verá en fincas de la isla.

- En lo personal: cárcel, lectura y balance. ¿Quién fue tu “Judas”?
Dimas Martín. “En la historia mía, el Judas he sido yo mismo.” Dice que “hibernó”, leyó y salió “tan entero” como entró. Agradece a los funcionarios y critica a la parte política. No se siente culpable de malversar o prevaricar y pide que “lo demuestren”.

S.Calleja
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha decidido soltar lastre en una asunto más serio de lo que parece: la vigilancia de la mayor reserva marina del país. Sí, otra vez. En la práctica significa menos tripulaciones, menos horas en la mar y más oportunidades para quien vive de burlar la ley. Aquí, en el Archipiélago Chinijo, eso no es teoría: es costumbre. Y mientras tanto, la dirección socialista en Lanzarote y la Delegación del Gobierno guardan silencio .
La verdad es que hablar de es zona como si fuera un charco es una falta de respeto. Son más de setenta mil hectáreas, islotes salvajes y un corredor donde convergen pesca artesanal, biodiversidad única y la zorrería de los de siempre. Para eso se necesitan turnos, gasolina, equipos que sepan cada veril, cada resguardo, cada horario real de la vida en la mar. Cuando se pasa de dos tripulaciones a una y se reduce la operativa diaria a siete horas y media, lo que se recorta no es un gasto: es la presencia. Y en la mar, la presencia es disuasión. Sin ella, se abre la puerta como quien deja las llaves del coche puesta con la esperanza de que no te lo roben.

La hemeroteca es cabezuda. Cuando faltó vigilancia —ustedes lo recuerdan— se multiplicaron las historias de siempre: sacos de pescado decomisados, droga para el Risco sin problemas, fardos en Alegranza, ricas pardelitas recién nacidas, fusiles donde no se debe, lances en zonas vedadas como Montaña Clara o los Roques. Además, quienes trabajan legalmente, con su licencia, su censo y su cupo, lo notan primero: de madrugada, una estela corta el silencio entre Alegranza y la costa norte; por la mañana, el rumor corre en Caleta de Sebo; al mediodía, en el muelle, todos saben que “anoche hubo movimiento”. Así se erosiona una reserva: no con un gran escándalo, sino con un goteo de pequeñas victorias del furtivo o narco.
Y es que Madrid presume de modernización, de patrulleras con nombres bonitos —“Isla de Nubes”, qué poético— y de resoluciones que actualizan censos y criterios. Muy bien. Pero un barco amarrado no vigila. Un BOE no avista una boya movida en la noche. Un pliego recortado a la mitad no patrulla. Si el Ministerio aprieta el cinturón donde hace falta músculo, lo demás es decoración.

El contexto no invita precisamente al descuido. Canarias es ruta y objetivo de redes de narcotráfico y contrabando con recursos, logística y paciencia. Bajar la guardia en un área tan extensa es regalarles tiempo. Y tiempo, en este juego, es pescado fuera de talla, especies protegidas en neveras equivocadas y, de propina, desánimo entre quienes hacen las cosas como toca. ¿De verdad alguien en Madrid cree que la Guardia Civil del Mar, sin un refuerzo específico, puede suplir el trabajo de guardapescas que conocen cada piedra? Es como pedirle a un médico de urgencias que además haga de farmacéutico, de celador y de gerente. Puede apañar, pero no es lo mismo.
Seguro que escucharemos el clásico: “es un ajuste temporal mientras se reorganiza el servicio”. También dirán que las competencias se comparten y que el Gobierno de Canarias debe arrimar el hombro. Y, cómo no, que la vigilancia general sigue ahí. Vale. Entonces, que lo demuestren: fechas, presupuesto, número de tripulaciones, calendario de patrullas, métricas de inspecciones y decomisos por trimestre. Sin papeles y sin cronograma, la palabra “temporal” suena a “indefinido”.
Aquí alguien debe dar la cara. El delegado del Gobierno en Canarias, tan locuaz para otras cuestiones, tiene la obligación de explicar qué está pasando y cuándo se corrige. Y la secretaria general del PSOE en Lanzarote, tan rápida para exigir rigor ambiental cuando el problema estaba en la acera de enfrente, debería decir si respalda el tijeretazo de su Ministerio o si va a exigir que se revierta. Callar en este asunto no es prudente: es complicidad por omisión.

En Lanzarote ya conocemos el truco: cuando arriba recortan, abajo se nos pide paciencia. Pero la paciencia del Estado, en la mar, es el tiempo que tarda en llenarse la nevera equivocada. La Reserva Marina de La Graciosa no se defiende con eslóganes ni con brindis al sol; se defiende con tripulaciones, con horas en la mar y con una política que no le tiemble el pulso cuando toca poner medios. Si el Ministerio insiste en recortar y la dirección socialista insular sigue muda, no hablamos solo de mala gestión: hablamos de falta de respeto a un patrimonio común que ustedes y yo queremos dejar intacto a quienes vienen detrás.

Pejeverde
La Granja Agrícola Experimental del Cabildo entregó por error semillas de ricino creyendo que eran judías. El asunto ha desatado un cruce político inmediato: el PSOE habla de un hecho grave para la salud pública y exige dimisiones, mientras el gobierno insular sostiene que se trató de un fallo humano gestionado con rapidez, que se avisó a todas las personas que retiraron los lotes y que no ha existido riesgo para la población.
El Grupo Socialista reclama aclaraciones precisas —cuántos lotes salieron, a cuántas personas se entregaron y cuántos han sido ya recuperados y destruidos— y apunta a la asesora en materia de Agricultura, Gladys Acuña, como responsable directa del área, pidiendo su dimisión. La oposición llevará preguntas formales al próximo pleno. Desde el Cabildo se insiste en un mensaje de tranquilidad y en que la trazabilidad del reparto está controlada, con contactos “uno a uno” para gestionar la devolución y sustitución de las semillas.
La preocupación sanitaria existe porque las semillas de ricino (Ricinus communis) contienen ricina, una toxina peligrosa si se ingiere tras masticar la semilla. Los cuadros descritos en la literatura médica incluyen vómitos, diarrea, dolor abdominal y, en casos graves, complicaciones sistémicas. No hay antídoto específico y el tratamiento es de soporte. Dicho esto, la simple manipulación de semillas intactas no equivale a ingestión, pero deben manejarse con prudencia y mantenerse fuera del alcance de menores y de mascotas.
Para la ciudadanía afectada, el mensaje práctico es claro: no consumir ni plantar las semillas recibidas, conservarlas en lugar seguro y devolverlas siguiendo las indicaciones recibidas por llamada o SMS. Ante una ingestión sospechosa o síntomas compatibles, lo responsable es llamar al 112 o acudir a urgencias. A efectos de confianza pública, ahora resulta clave que la institución publique los datos de reparto y recuperación, así como un calendario de actuaciones, y que refuerce los protocolos internos de identificación y entrega para evitar que un error así pueda repetirse.
Más allá del reproche partidista, la prioridad en una isla donde el sector primario convive puerta con puerta con las familias es cerrar el episodio con información verificable, rapidez en la retirada total de los lotes y transparencia. Lo esencial, mientras tanto, sigue siendo sencillo: no usar las semillas y proceder a su devolución.
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