El cielo de noviembre: la explicación meteorológica de los amaneceres que están saliendo estos días

Quien madruga estos días se está encontrando el mismo cielo encendido un amanecer tras otro. No es casualidad ni impresión: noviembre reúne en Lanzarote las dos condiciones que hacen falta para que el cielo se ponga rojo antes de que salga el sol.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 6 de noviembre de 2026

Amaneceres de noviembre grabados en Haría, La Vegueta, La Graciosa y el norte y el sur de la isla. Vídeo: Elpejeverde.com.

Nubes altas donde en verano no las hay

Lo primero que hace falta es que haya nubes, pero no cualquiera. Las que encienden un amanecer son las medias y altas, los cirros y los altocúmulos, que están lo bastante arriba para recibir la luz del sol cuando este todavía no ha salido por el horizonte y quedan iluminadas desde abajo.

En verano eso casi no pasa. El alisio y la inversión térmica mantienen las nubes pegadas al mar, bajas y planas, y por encima el cielo queda limpio. No hay nada arriba que pueda encenderse.

A partir de octubre la cosa cambia. El anticiclón de las Azores se debilita, los frentes que vienen del Atlántico empiezan a rozar el archipiélago y con ellos llegan esas nubes de altura. Casi nunca dejan lluvia aquí, pero dejan techo. Y un techo a seis u ocho kilómetros es exactamente lo que necesita el sol para pintar.

Amanecer de noviembre sobre el horizonte en Lanzarote

El color aparece entre veinte y treinta minutos antes de la salida del sol. Foto: Elpejeverde.com.

Un sol que entra de lado

Lo segundo es la geometría. En noviembre el sol sale más tarde y más al sureste, y asoma con un ángulo mucho más tendido que en junio. Su luz atraviesa entonces un espesor de atmósfera mucho mayor antes de llegar hasta nosotros.

En ese recorrido largo, las partículas del aire van dispersando primero los colores de onda corta, el azul y el verde. Lo que sobrevive al viaje y termina iluminando las nubes es el extremo rojo y anaranjado del espectro. De ahí que un amanecer de invierno sea rojo y uno de verano, pálido.

Palmera recortada contra el cielo del amanecer en Lanzarote

Nubes medias sobre el malpaís, el techo que el sol necesita para encenderse. Foto: Elpejeverde.com.

Y un tercer factor

Hay un ingrediente añadido estos días: el aire está más limpio después de las lluvias de la semana pasada, lo que afina los colores, y la humedad en altura es mayor que en verano, lo que ayuda a que se formen esas nubes finas.

La combinación dura poco. El color bueno aparece entre veinte y treinta minutos antes de la salida del sol y se apaga en cuanto este despega del horizonte. Quien llega tarde ve un cielo normal.


Cuatro amaneceres de noviembre, tomados en Haría, La Vegueta, La Graciosa y el sur de la isla. Fotos: Elpejeverde.com.