Dos noches seguidas en Berlín con su música y dos estrenos mundiales: lo que no suele pasarle a un compositor vivo

El compositor Nino Díaz (Tías, 1963) protagoniza el martes y el miércoles dos conciertos monográficos consecutivos en Berlín dedicados por entero a su música, con dos estrenos mundiales en el programa. El del día 10, en el auditorio de la Embajada de España, tiene el aforo completo. El del 11 se celebra en el Ayuntamiento de Berlín. Que un compositor vivo encadene dos programas íntegros en dos espacios institucionales de una capital musical como esa es poco habitual.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 6 de noviembre de 2026

Un bolardo en Arrecife

Para entender cómo trabaja Díaz hay que empezar lejos de un auditorio. En una calle de Arrecife, delante de un bolardo deteriorado que separa la acera de la carretera. Cientos de personas pasan al lado sin verlo. Él se acerca, mira las fracturas, la oxidación, los trozos que siguen unidos después de haberse partido, y lo fotografía. Lo que le ha detenido no es un objeto roto, sino las relaciones que el tiempo ha construido en esa materia.

Otro día es una puerta envejecida donde todavía se lee la palabra "CARTAS". La madera agrietada, las telarañas, y aun así la palabra ahí. A esos encuentros los llama "susurros", y lo acompañan desde niño.

"No escucho sonidos. No miro imágenes. Percibo relaciones".

Cuatro lenguajes para la misma búsqueda

Díaz compone, dibuja, fotografía y escribe, y no lo entiende como cuatro disciplinas separadas. Hay relaciones que solo pueden convertirse en imagen, otras que únicamente existen como sonido y preguntas que exigen palabras.

"He necesitado distintos altavoces para amplificar los susurros, porque no todos los susurros pueden amplificarse con el mismo altavoz".

Esos lenguajes no le sirven solo para expresar lo que ya ha entendido, sino para averiguarlo. Dibuja para saber qué estaba pensando. Fotografía para descubrir una relación que le pasaba inadvertida.

La campana y el caballo

Nació en Tías el 28 de mayo de 1963, en una casa donde la música pesaba, empujada sobre todo por su padre, Benigno Díaz Mesa. Empezó con el timple a los siete años, aunque el dibujo le ocupó desde antes.

En aquellos dibujos de principios de los ochenta hay cielos sostenidos por cuerdas y campanas que quieren volar. En uno, una campana herida intenta escapar de su condición de objeto inmóvil y una cuerda la retiene porque quiere elevarse como un globo. Más de treinta años después, en Maastricht, fotografía una escultura ecuestre buscando que el caballo parezca abandonar su quietud y titula la imagen Un caballo que quiere dejar de ser escultura. Dos lenguajes, treinta años de distancia y la misma operación.

Por el medio aparece una fórmula suya, 1 + 1 = 1. No es aritmética: dos elementos pueden formar una unidad nueva sin perder su identidad. Dos sonidos que producen una relación que ninguno contenía por separado.

Tres territorios

En Barcelona cursó estudios superiores de Clarinete, Composición e Instrumentación y Dirección de Orquesta en el Conservatorio Superior, y después un máster en Gestión Cultural por la Universidad de Barcelona. Pesaron allí Manuel Oltra, Albert Sardà, Miquel Barona y, más tarde, el clarinetista bajo holandés Harry Sparnaay. De sus profesores recuerda sobre todo a los que no le impusieron respuestas.

Berlín no entra en su biografía solo por la música. Es una ciudad donde las capas de la historia conviven físicamente, con cicatrices en los edificios y espacios transformados, y eso, para alguien que trabaja con las grietas y las huellas, es material de primera mano.

Qué es "fade-out"

Díaz fecha en 2021 el arranque de este último territorio, el periodo más intenso de toda su producción: sesenta obras en cinco años. No es un estilo cerrado ni una escuela. Es la consecuencia de entender que cada obra abre preguntas que llevan a otras obras.

En esa música confluyen materiales de procedencias muy distintas: músicas tradicionales, barroco, jazz, canciones infantiles, cosas que llevan décadas en su memoria. Pero no las reproduce. Le interesa lo que el tiempo ha hecho con ellas. El recuerdo nunca devuelve exactamente lo que ocurrió: los materiales vuelven erosionados, mezclados con lo vivido después. Él lo resume en una imagen: crear algo nuevo que ya nace con anillos, como si hubiera acumulado tiempo antes de existir.

La fricción, el desgaste y la imperfección deliberada forman parte del método. No busca una superficie impecable, sino lo que conserva tensiones y huellas.

Las dos noches de Berlín

El concierto del martes 10, en el auditorio de la Embajada de España en Alemania, se integra en un ciclo dirigido por el maestro Arturo Tamayo. Lo interpretan la clarinetista Dácil Guerra Guzmán, la violonchelista Judit Díaz Álvarez y la pianista Laura Gordo Gil. El programa reúne seis obras escritas entre 2020 y 2026:

  • 5 Miniatures (2020), para clarinete
  • Letanía (2020), para violonchelo
  • fade-out #6 Reencuentro (2024), para clarinete y piano
  • fade-out #19 Responsum (2025), para violonchelo y piano
  • fade-out #45 Siete miniatures (2026), para piano. Estreno mundial
  • fade-out #41 Berlin (2026), para clarinete, violonchelo y piano. Estreno mundial

La Embajada ha confirmado el aforo completo y la asistencia del embajador de España, Pascual Navarro, y de la consejera de Cultura, Elena Cosano. El miércoles 11 se celebra el segundo monográfico, en el Ayuntamiento de Berlín.

El compositor insiste en el peso de los intérpretes: una partitura no es por sí sola la experiencia musical. La obra escrita y la obra escuchada no son la misma realidad.

El aval de Tamayo

Tamayo firma un texto en el programa de mano. Sitúa a Díaz en el contexto de la descentralización cultural española: un compositor nacido en Canarias que ha construido su pensamiento musical sin renunciar a su origen y ha alcanzado proyección internacional. Destaca el equilibrio formal, la inventiva sonora y la escritura instrumental, y cierra con una pregunta abierta sobre "fade-out": "¿Tal vez un nuevo 'Arte de la fuga' de nuestro tiempo?".

Una partitura para Barcelona

Mientras prepara Berlín, Díaz ultima fade-out #60 Bocetos de una realidad inexistente, encargo de la Banda Municipal de Barcelona con estreno previsto en 2027. No es un destino menor para él: lleva años defendiendo el peso artístico, educativo y social de las bandas de música y la necesidad de renovar su repertorio.

Doscientas obras

Terminará 2026 cerca de las doscientas composiciones, interpretadas en distintos países. Las cifras no son lo que le ocupa.

"Lo que he hecho hasta ahora no es nada porque todo está por hacer".


El compositor Nino Díaz, natural de Tías. Foto: cedida.