Valencia, culpa política; Urda, fallo técnico: así reparte Carlos Espino las muertes

Un dirigente del PSOE canario afincado en Lanzarote envía un artículo contra Feijóo por la dana, mientras España llora los 69 muertos del tren de Urda, que quedan en dos frases al final del texto. Nos preguntamos si tiene razón o si busca proteger a su compañero de partido, el ministro Puente.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 1 de noviembre de 2026

Editorial

Carlos Espino,  conocido dirigente del PSOE  en Lanzarote, es secretario del Área de Sostenibilidad en la Comisión Ejecutiva Regional del partido. Vinculado desde hace años a la isla, fue secretario general de los socialistas lanzaroteños y consejero del Cabildo. Ha firmado un artículo de opinión que sostiene que Feijóo no tiene legitimidad alguna para pedir responsabilidades políticas por los acontecimientos recientes en Toledo. Lo hace con España todavía de luto por Urda (Toledo), donde un AVE chocó contra un Iryo detenido y la tragedia suma ya 69 muertos.

Conviene leerlo con calma, porque lo que más llama la atención no está en lo que dice de Valencia, sino en cómo despacha lo del tren. En dos frases, al final, afirma que los muertos de Urda «son fruto de un error humano producido en el ámbito técnico» y que los de la dana se debieron a «negligencia» cuya «paternidad es indudablemente política». Dos accidentes, dos varas de medir.

Vamos a los hechos. Según el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, el origen de Urda fue una decisión del centro de control de Adif de reanudar la marcha con un tren detenido y una señal en rojo. La investigación sigue abierta. Adif es una entidad pública que depende del Ministerio de Transportes. Y no es el primer golpe: el 18 de enero, en Adamuz, murieron entre 45 y 46 personas. La línea principal de investigación apunta a la rotura de un carril, y hay una causa judicial abierta sobre la gestión de Adif. Según publicó El Español, el presidente de Adif admitió ante las víctimas que España carece de un sistema que detecte vías rotas.

Con esos datos, la pregunta es inevitable. Si «el ámbito técnico» donde se produjo el error lo organiza, lo forma, lo supervisa y lo paga el Gobierno, ¿por qué la paternidad de la negligencia solo es política cuando llueve en Valencia? Un error humano en una empresa pública no cae del cielo. Tiene responsables, y los nombra el Gobierno.

Nadie discute que la dana exige responsabilidades. De hecho, Mazón dimitió y la justicia sigue su camino. Pero conviene no confundir: la lluvia no es negligencia, igual que la señal en rojo o verde no es una avería. La negligencia siempre la pone una persona, en Valencia y en Toledo.

Por eso nos preguntamos con toda la sinceridad: ¿busca el señor Espino salvar la imagen de sus siglas , o de verdad cree que la lluvia arrastra más responsabilidad que las condiciones de un sistema ferroviario cuyo estado el Ministerio defiende como bueno? Él mismo escribe que «no hay muertos de primera y de segunda». Y a continuación los clasifica por culpable.

Señor Espino: en nueve meses ha habido dos horribles accidentes de tren, más de cien muertos, y usted viene con la dana. ¿Es política de desesperación, o hemos acabado con la seriedad?

Respetamos a las víctimas de Valencia, de Adamuz y de Urda y a sus familias. Dejamos íntegro su artículo a continuación, para que cada lector lo analice y saque sus propias conclusiones.

El artículo íntegro de Carlos Espino

Pedir responsabilidades políticas un 29 de octubre

Es sencillamente intolerable escuchar a Feijóo hablar de responsabilidades políticas precisamente el día en que se cumplen dos años de la infame sobremesa de El Ventorro, del tardío e inútil CECOPI y de una gestión criminal que costó la vida a 233 personas en Valencia.

Hay que recordar que el mismo Feijóo que ahora exige responsabilidades políticas, formó parte de la estrategia de intoxicación de Mazón, al tratar de encubrir su desaparición mientras los ríos se desbordaban y se gestaba la tragedia.

Fue el mismo Feijóo que ahora pide explicaciones el que afirmó que había estado en contacto permanente con Mazón, el cual le habría estado informado en tiempo real. Una mentira repugnante que desmintieron los registros de llamadas, demostrando la catadura moral del aspirante a presidente.

El mismo Feijóo que ahora pide explicaciones y exige que se sepa la verdad, fue el que mintió de manera indigna e irresponsable, difundiendo bulos, negando que la Generalitat dispusiera de información más que suficiente proporcionada por diferentes organismos públicos, en su afán de exonerar a su president.

Feijóo, además de mentir tratando de encubrirlo, mantuvo a Mazón al frente de la Generalitat, negando la existencia de responsabilidades políticas hasta que la repulsa de las víctimas estalló en el funeral de estado, forzando su dimisión un año después.

La legitimidad de Feijóo para pedir responsabilidades políticas es sencillamente inexistente y el que a pesar de ello las pida no es más que una muestra de cinismo y más cuando está por ver que esas responsabilidades existan y que estén detrás de las causas del siniestro.

Los muertos siempre duelen y no hay muertos de primera y de segunda, pero las causas detrás de los fallecimientos no son siempre equiparables.

Los muertos del accidente de Urda son fruto de un error humano producido en el ámbito técnico. Los muertos de la dana se produjeron por negligencia y la paternidad de esa negligencia es indudablemente política. Una diferencia que se empeña en ignorar Feijóo.


Carlos Espino, dirigente del PSOE canario afincado en Lanzarote.