
El yacimiento del Rubicón se conoce desde hace décadas como los Pozos del Rubicón. Seis siglos después de que allí se levantara el primer asentamiento europeo de Canarias, y sesenta años después de las primeras excavaciones, la séptima campaña arqueológica está buscando exactamente eso: más pozos. Las fuentes escritas de los siglos XVI y XVII hablan de seis o siete. Confirmados solo hay cuatro.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 10 de octubre de 2026
El equipo multidisciplinar que dirige la excavación lo forman los arqueólogos María del Cristo González, Esther Chávez, Nona Perera, Luis Alejandro García y Miguel Ángel Hervás. Trabajan en la séptima campaña sobre el yacimiento de San Marcial del Rubicón, en el litoral de Yaiza, con el objetivo de reconstruir cómo era la vida en aquella ciudad: el origen de su población, su actividad cotidiana y sus relaciones sociales.
Cuatro entidades sostienen la investigación: el Gobierno de Canarias, las dos universidades públicas canarias y el Ayuntamiento de Yaiza. A ellas se suman la empresa Baraka Arqueólogos y estudiantes de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de La Laguna. El alcalde de Yaiza, Óscar Noda, la concejala de Patrimonio, Silvia Santana, y el concejal de Parque Móvil, Rubén Arca, visitaron el yacimiento esta semana.
El eje del agua
La campaña de este año, de cinco semanas de duración y ya en su ecuador, se ha centrado en el eje acuífero del barranco. El equipo quiere confirmar o descartar la existencia de nuevos pozos, una hipótesis que sostienen tanto documentos escritos de los siglos XVI y XVII como testimonios orales recogidos en la actualidad. Frente a los cuatro pozos conocidos, hay quien habla de seis o incluso siete: el barranco fue intensamente explotado durante esos siglos.
Los trabajos han sacado a la luz varias estructuras que, en el estado actual de la investigación, no pueden confirmarse como pozos, pero sí están vinculadas al uso del agua. Es una distinción importante en arqueología: una cosa es documentar una estructura hidráulica y otra, bastante más exigente, acreditar que se trata de un pozo.
No destapar lo ya excavado
El equipo tomó este año una decisión metodológica que merece explicación: no volver a destapar las zonas ya excavadas en campañas anteriores —los hábitats domésticos o las fortificaciones— y dedicar el esfuerzo a localizar espacios nuevos con funciones distintas de las ya documentadas.
Para eso recurrieron al estudio geofísico realizado durante los dos primeros años de campaña, que permite detectar anomalías bajo tierra sin excavar. Siguiendo esas huellas, destaparon un área próxima a la caseta donde los arqueólogos guardan las herramientas. Lo que apareció allí podría ser un depósito de cal asociado al horno de cal que se descubrió hace dos años, lo que empezaría a dibujar un área de producción dentro del asentamiento.
Lo que hubo aquí
Conviene recordar de qué se está hablando. San Marcial del Rubicón fue el primer asentamiento europeo estable de Canarias, levantado hacia 1402 por las huestes de los capitanes franconormandos Jean de Béthencourt y Gadifer de La Salle. Es el escenario de los hechos que narra Le Canarien, la primera crónica europea conocida del Atlántico.
El 7 de julio de 1404, el papa Benedicto XIII elevó su iglesia a sede episcopal: el obispado del Rubicón, el primero de Canarias. El traslado posterior de la diócesis a Gran Canaria marcó el principio de su decadencia, que remataron los ataques berberiscos y, en 1593, los piratas ingleses que destruyeron la iglesia. Sus pobladores acabaron buscando refugio tierra adentro.
De aquella catedral no se conserva nada visible. El lugar donde se supone que estuvo lo señala únicamente la cruz blanca que se levantó hacia 1862 y que todavía preside el cerro sobre las excavaciones, la misma que aparece en las fotografías de esta campaña.
Las primeras búsquedas arqueológicas se remontan a comienzos de los años sesenta, cuando los hermanos Serra Ráfols localizaron en el entorno de los Pozos del Rubicón restos de muros y elementos arquitectónicos que identificaron con la torre erigida por Béthencourt.
Seis décadas después, el trabajo continúa en el mismo barranco y alrededor del mismo asunto: el agua. Que era, al fin y al cabo, la razón por la que alguien decidió asentarse justo allí.
Arriba, la cruz levantada hacia 1862 que señala el lugar donde se supone que estuvo la catedral del Rubicón, con el equipo trabajando a sus pies. Abajo, labores de la séptima campaña de excavaciones y explicaciones a la visita institucional / Fotos: Ayuntamiento de Yaiza