
Arrecife va a contar sus gatos. La Concejalía de Bienestar Animal convoca el miércoles 14 a las seis de la tarde, en el Zaguán, a las asociaciones, a los veterinarios y sobre todo a quienes llevan años alimentando colonias por su cuenta y riesgo. El objetivo es montar un programa municipal con censo, esterilizaciones y protocolos. Y conviene decir una cosa desde el principio: esto no es una iniciativa voluntariosa, es una obligación legal que la ciudad lleva tres años debiendo.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 9 de octubre de 2026
La jornada que organiza la concejalía que dirige Jacobo Lemes está abierta a las asociaciones de protección animal, a las personas voluntarias y, muy especialmente, a las cuidadoras y cuidadores de gatos comunitarios del municipio. La idea es crear una unidad coordinadora que ponga a trabajar en la misma dirección a los servicios municipales, a quienes cuidan las colonias sobre el terreno y a los servicios veterinarios, con criterios comunes en lugar de cada uno por su lado.
Entre las primeras medidas está la que da sentido a todo lo demás: un censo actualizado de gatos comunitarios con su número, su ubicación, su estado, cuáles están ya esterilizados y cuáles no. Sin ese mapa no se puede planificar nada, porque hoy por hoy nadie sabe con certeza cuántos gatos hay en Arrecife ni dónde están.
Qué es el método CER y por qué funciona
El programa se apoyará en el método CER: capturar, esterilizar y retornar. Suena técnico, así que conviene explicarlo, porque es justo lo que mucha gente no entiende y por eso lo critica.
La reacción instintiva ante una colonia molesta es retirar los gatos. El problema es que no sirve: cuando se vacía una colonia, el territorio queda libre de ocupantes pero no de recursos —hay comida, hay refugio— y en pocas semanas llegan gatos de otras zonas a ocuparlo. Se llama efecto vacío, y el resultado es que al cabo de unos meses hay otra vez una colonia, con la diferencia de que esta no está esterilizada ni controlada. Se ha gastado el dinero para volver al punto de partida.
El CER hace lo contrario: deja los gatos donde están, pero esterilizados. La colonia deja de crecer, defiende su territorio de la llegada de otros y se va reduciendo sola con los años. Es más lento, es menos vistoso, y es lo único que ha demostrado funcionar.
El dato que explica la urgencia
Una gata sin esterilizar puede tener dos o tres camadas al año, de tres a cinco crías cada una. Las hembras de esas camadas son fértiles antes de cumplir el año. Esa progresión es la razón de que una colonia desatendida se descontrole en un par de temporadas y de que cada mes de retraso en esterilizar se pague multiplicado después.
Lo que dice la ley, y lo que llevamos de retraso
Aquí está el contexto que no aparece en la nota municipal y que conviene conocer. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, en vigor desde marzo de 2023, dedica un capítulo entero a las colonias felinas y no deja margen: obliga a los ayuntamientos a censar y mapear los gatos de su término, a esterilizarlos mediante veterinario habilitado, a identificarlos con microchip registrado a nombre del propio ayuntamiento, a mantener un programa sanitario con desparasitación y vacunación supervisado por un colegiado, y a formar y acreditar a las personas cuidadoras.
Es decir: todo lo que Arrecife empieza a plantear el día 14 es, desde hace tres años y medio, una obligación. No es mérito extraordinario ponerse a ello; es cumplir.
Dicho lo cual, seamos justos: tampoco es un retraso exclusivo de Arrecife. Este mismo año se han convocado movilizaciones en 38 localidades españolas precisamente porque la aplicación de esa ley es, según los convocantes, insuficiente en muchos municipios e inexistente en otros. Arrecife llega tarde, sí, pero llega. Y hay bastantes ayuntamientos que todavía no han llegado.
El conflicto real está en los puntos de alimentación
Lemes apunta a algo que quien vive cerca de una colonia conoce bien: "El trabajo conjunto incluirá la revisión y mejora de los puntos de alimentación, el seguimiento de las condiciones de salud de los animales y la atención a las incidencias que puedan surgir en el entorno de las colonias". La concejalía habla además de escucha activa y mediación vecinal.
Y ahí está el nudo de verdad. Los problemas con las colonias casi nunca son por los gatos: son por los platos de comida dejados de cualquier manera en un portal, por los restos que atraen ratas, por el vecino que alimenta a las once de la noche bajo la ventana de otro. Un punto de alimentación bien ubicado, limpio y con horario resuelve la mitad de los conflictos antes de que empiecen. Que el Ayuntamiento lo ponga por escrito es más importante de lo que parece.
La cita es el miércoles 14 de octubre, a las 18:00, en el Zaguán. Quien lleve años dando de comer a los gatos de su barrio tiene ahí la oportunidad de que ese trabajo deje de ser voluntarismo solitario y pase a estar amparado, coordinado y, sobre todo, pagado por quien tiene la obligación de hacerlo.
El concejal de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Arrecife, Jacobo Lemes, con uno de los gatos atendidos en las instalaciones municipales / Foto: Ayuntamiento de Arrecife