Del ovino al camellar: las ayudas del Cabildo que reconocen la ganadería de la isla

El Cabildo reparte 1.186.805 euros entre 78 explotaciones ganaderas de Lanzarote para ayudarlas a pagar los gastos del día a día. Salen a 15.215 euros de media por explotación. No es una fortuna, pero en un sector que vive al límite del margen, puede ser la diferencia entre seguir abriendo la puerta del corral cada mañana o no hacerlo.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 9 de octubre de 2026

El Consejo de Gobierno del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa aprobó este viernes la concesión de las ayudas correspondientes a la convocatoria de 2026, destinadas a sufragar gastos de funcionamiento. La convocatoria cubre hasta el 70% del coste de la actividad subvencionable, con un máximo de 50.000 euros por beneficiario y un gasto mínimo de 300 euros para poder optar.

Hagamos la cuenta que la nota no hace, porque explica bastante. Si el reparto son 1.186.805 euros entre 78 explotaciones, la media sale a 15.215 euros. Es decir, menos de un tercio del tope de 50.000 que permite la convocatoria. Y si esa media cubre el 70% del gasto, significa que la explotación tipo de Lanzarote ha declarado unos 21.700 euros de gastos subvencionables en el ejercicio. Esa cifra retrata bastante bien el tamaño real de la ganadería insular: explotaciones pequeñas, familiares, que no mueven grandes cantidades.

Del ovino al camellar

Un detalle que conviene no pasar por alto: los importes máximos por unidad de ganado mayor varían según la especie, y entre las contempladas aparecen el ovino-caprino, el asnal, el avícola, el bovino, el porcino y el camellar. Lo del camello no es anecdótico ni folclore: Lanzarote es de los pocos sitios de Europa donde la cabaña camellar tiene entidad propia, con un valor patrimonial y paisajístico que va mucho más allá de lo económico. Que la convocatoria lo recoja con su propio tramo es reconocer una realidad de la isla que no existe en ningún baremo nacional.

Lo que dice el presidente y lo que dicen los números

Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo y responsable del Área de Agricultura y Ganadería, situó las ayudas en el contexto de la inflación: "Estas ayudas contribuyen a aliviar los gastos que afrontan nuestras explotaciones ganaderas, que están soportando una importante presión por el aumento de la inflación y, especialmente, por la subida de los insumos necesarios para desarrollar su actividad". Y añadió un matiz que es la clave de todo: "Esta situación se ve agravada en las islas no capitalinas, donde los sobrecostes derivados de la insularidad y el transporte dificultan aún más la competitividad del sector".

Ahí está el nudo. Un ganadero de Lanzarote paga el pienso más caro que uno peninsular porque todo llega en barco. No es mala gestión suya: es geografía. Y mientras ese sobrecoste no se corrija de raíz, las ayudas anuales funcionan como un parche necesario pero insuficiente.

Betancort apeló además a algo más amplio: "Apoyar al sector primario es también apostar por la soberanía alimentaria y por el futuro del medio rural de Lanzarote y La Graciosa". Es una frase de las que suenan bien en un acto, pero aquí tiene sustancia: una isla que importa casi todo lo que come está a un problema logístico de tener un disgusto serio.

El detalle que el ganadero debe apuntarse

Y ahora la parte que conviene leer con atención. Estas ayudas no se cobran ahora: se abonan después de que el ganadero justifique el gasto, y el plazo de justificación va del 1 de enero al 31 de marzo de 2027.

Traducido: el ganadero pone el dinero de su bolsillo primero, acredita el gasto después y cobra más tarde. Para una explotación con músculo financiero no pasa nada. Para una familiar que anda justa de tesorería —que son la mayoría, como demuestran esos 15.215 euros de media— implica adelantar un dinero que muchas veces no se tiene. Es el mecanismo habitual en subvenciones públicas y tiene su lógica de control, pero convendría que alguien estudiara si en explotaciones pequeñas no sería más eficaz un anticipo.

Los beneficiarios pueden comprobar el resultado de sus solicitudes en el tablón de anuncios de la Corporación y en la web institucional, donde se publicará la resolución. Conviene revisarlo sin dejarlo para última hora: los plazos de justificación no perdonan, y perder una ayuda ya concedida por un papel fuera de fecha sería la peor manera de quedarse sin ella.


El presidente del Cabildo y responsable del Área de Agricultura y Ganadería, Oswaldo Betancort, durante una visita a una explotación camellar de la isla / Foto: Cabildo de Lanzarote y La Graciosa