¿Servilismo canarista? NC no reprocha nada a Madrid

Ángel Víctor Torres, Luis Campos y los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez (archivo) / Fotos: Ministerio de Política Territorial, Nueva Canarias y archivo


Nueva Canarias apoya la huelga general por la vivienda y señala a Fernando Clavijo. No dedica ni una línea al Gobierno de Pedro Sánchez, que lleva ocho años en Moncloa. Conviene recordar que entre 2019 y 2023 el partido de Luis Campos tuvo la Vicepresidencia y la Consejería de Hacienda de Canarias. Es decir: la caja.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 6 de octubre de 2026

Lo cuentas y no lo crees. Nueva Canarias, el partido que durante cuatro años decidió en qué se gastaba cada euro del presupuesto canario, sale ahora a respaldar una huelga general por la emergencia de la vivienda. Y lo hace señalando con el dedo a quien lleva gobernando desde hace tres años, no a quien lleva ocho. Eso ya no es una contradicción puntual. Eso es esquizofrenia política en estado puro.

Cuatro años con la caja, y ahora en la pancarta

Repasemos la hemeroteca, que para eso está. Entre 2019 y 2023, Canarias estuvo gobernada por el llamado Pacto de las Flores. Y en ese Gobierno, Nueva Canarias no era un socio decorativo: Román Rodríguez fue vicepresidente y consejero de Hacienda, Presupuestos y Asuntos Europeos. NC no solo estaba dentro. NC manejaba el dinero. Decidía qué partida se dotaba y cuál se quedaba sin dotar. Luis Campos, mientras tanto, era el portavoz parlamentario que sostenía ese Gobierno desde el escaño.

¿Y qué pasó con la vivienda en esos cuatro años? El Plan de Vivienda de Canarias 2020-2025 se presentó con 664 millones de euros y casi 6.000 viviendas protegidas prometidas. A los dos años de ejecución, el propio Gobierno de entonces reconocía que 2.251 de esas 5.971 viviendas estaban "en diferentes fases" —construcción, adquisición o redacción de proyecto—, un 37% del total. Nótese el matiz: en fases. No entregadas. Redactando proyectos. Con 25.000 personas esperando una vivienda pública en las islas.

Esa es la gestión que ahora, desde la oposición, se presenta como autoridad moral para convocar a la huelga. El mismo partido que presupuestó el plan exige hoy en la calle lo que no ejecutó desde el despacho.

El plumero: ni una palabra contra Sánchez

Pero lo más revelador de la nota de NC no es lo que dice. Es lo que calla. Repásenla entera: no hay una sola línea, ni media, dedicada al Gobierno de España. Ni al PSOE. Ni a Sumar. Ocho años de gestión estatal de la vivienda y el silencio es absoluto. Todo el dedo acusador, íntegro, apunta a "la mayoría que sustenta al Gobierno presidido por Fernando Clavijo".

A eso, en Canarias, se le llama verle el plumero a alguien. Un partido que se presenta como nacionalista progresista y que presume de "autonomía absoluta" —lo dijo Campos hace apenas dos días— resulta que a la hora de repartir responsabilidades tiene un radar que solo detecta culpables en una dirección. Hacia Madrid, nada. Ni un reproche. Ni una exigencia. Servilismo con mando a distancia.

Y el PSOE, por su parte, lo ha dicho sin rodeos. La vicesecretaria general y coordinadora de la campaña socialista, María Jesús Montero, admitió que la huelga no va contra el Gobierno "sino contra la oposición". Reconoció incluso que es una "situación inédita", porque lo normal es que una huelga general cargue contra el Ejecutivo. Inédita es la palabra exacta: una huelga general convocada contra quien no gobierna.

El dato que nadie quiere nombrar

Y queda lo esencial: la Ley por el Derecho a la Vivienda, aprobada en mayo de 2023 por el Gobierno de Pedro Sánchez con el apoyo de sus socios parlamentarios. Dos años después, los datos del sector son demoledores: la oferta de alquiler de larga duración ha caído más de un 50%, más de 120.000 viviendas han salido del mercado del alquiler residencial y la demanda ha crecido por encima del 20%.

Eso no lo provocó Clavijo. Ni el Partido Popular. Lo provocó una ley que asustó al propietario pequeño —al que tiene un piso heredado y lo alquilaba— y lo empujó a retirarlo del mercado o pasarlo al vacacional. Cuando se legisla haciendo creer al dueño de una vivienda que alquilarla es un riesgo, el dueño deja de alquilarla. No hay misterio ni ideología en esto: hay aritmética. Menos oferta y más demanda es, siempre, precios más altos. Y el que paga la factura no es el fondo buitre: es el inquilino, que se queda sin pisos que visitar.

Por eso esta huelga, tal como está planteada, no va a arreglar nada. Se puede parar un país entero un martes. Pero mientras siga en vigor la ley que ha vaciado el mercado del alquiler, el miércoles habrá exactamente los mismos pisos disponibles que el lunes. Es decir, ninguno.

Que el PSOE convoque contra sí mismo y lo llame huelga contra la derecha tiene su mérito. Que Nueva Canarias se apunte, después de haber tenido la Vicepresidencia y Hacienda de Canarias durante cuatro años, ya no es mérito: es esquizofrenia con el plumero asomando. Y los canarios que buscan piso no necesitan una pancarta más. Necesitan que alguien, por fin, se mire al espejo antes de señalar.