Hamacas vacías al amanecer en la playa del Reducto, con una manta olvidada y botellas en la arena / Foto: Elpejeverde.com

Hamacas vacías al amanecer en la playa del Reducto, con una manta olvidada y botellas en la arena / Foto: Elpejeverde.com


Desde que se instalaron hace apenas un mes, las hamacas de la playa del Reducto tienen una vida doble. De día son mobiliario de playa. De madrugada, a quien se asome por allí, le cuentan otra historia: mantas, botellas vacías y siluetas que no buscan el amanecer precisamente para ver salir el sol.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 3 de octubre de 2026

Hay fotografías que no necesitan mucho texto alrededor para contar lo que pasa. Estas son de hace unos días, tomadas al amanecer en la playa del Reducto, en Arrecife: una hilera larguísima de hamacas azules, vacías ya a esa hora, con una manta a cuadros y una de las muchas personas que duermen diariamente sobre ellas .

Lo que cuenta quien pasea de madrugada

Desde que el Ayuntamiento colocó las hamacas bajo el paraguas de una empresa, hace algo menos de un mes, se ha instalado en la playa una costumbre que nada tiene que ver con el turismo de sol y playa: cuando cae la noche, las tumbonas se convierten en punto de encuentro. Quien se dé una vuelta por el Reducto de madrugada verá, alrededor de muchas de ellas, las pantallas de los móviles encendidas, pequeños grupos que alargan la noche, y no pocas hamacas ocupadas por gente que simplemente se ha quedado a dormir allí, a pierna ancha, hasta que amanece. Y, dicho con la discreción que merece, algunas de esas noches terminan de maneras que una hamaca de playa pública no está pensada para acoger.

No es, conviene subrayarlo, un problema de las hamacas en sí, que han sido una mejora bien recibida por quienes disfrutan la playa durante el día. El problema es que nadie las retira cuando se va el sol, y una tumbona vacía y a mano, en una playa sin demasida vigilancia nocturna, es una invitación demasiado fácil.

No se trata de buscar culpables

 No debemos señalar a nadie en concreto. Ni a quien busca un rincón donde pasar la noche, ni a quien organiza allí una reunión que se prolonga hasta el amanecer. Arrecife es una ciudad donde el calor aprieta estos últimos meses y no todo el mundo tiene un balcón, un jardín o un lugar fresco donde quedarse hasta tarde. El problema no es la gente: es un mobiliario pensado para las horas de sol  y que se queda expuesto las restantes de noche.

La solución, además, es de las más sencillas que puede plantear un ayuntamiento: recoger las hamacas cada tarde, igual que se hacía antes de instalarlas, y volver a sacarlas cada mañana. Es trabajo, sí, pero es exactamente el que ya asumen otras playas canarias( algunas no) con mobiliario similar. La alternativa, dejar las cosas como están, tiene un coste mayor: una playa que de noche acumula botellas, mantas olvidadas y situaciones que ni los vecinos ni los visitantes esperan encontrarse al salir a correr al amanecer.