Un enfermero coordinador en la sala del Servicio de Urgencias Canario (SUC) / Foto: SUC

Un enfermero coordinador en la sala del Servicio de Urgencias Canario (SUC) / Foto: SUC


Un joven de Costa Teguise logró revertir la parada cardiorrespiratoria que sufrió su padre en su casa, siguiendo por teléfono las indicaciones del enfermero coordinador del Servicio de Urgencias Canario (SUC) hasta que llegó la ambulancia.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 2 de octubre de 2026

Eran alrededor de las siete de la mañana cuando todo se torció en una vivienda de Costa Teguise. El hombre sufrió una convulsión, después empezó a respirar de forma anómala y acabó en parada cardiorrespiratoria. Su familia comprobó que no tenía pulso y llamó de inmediato al SUC, dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

Mientras se activaba la ambulancia, el enfermero coordinador se quedó al teléfono con ellos. Le pidió al hijo que colocara a su padre sobre una superficie rígida, en el suelo, y que empezara las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica.

Turnos para no aflojar

Al escuchar que había más personas en la habitación, el coordinador dio una instrucción clave: que fueran turnándose cada dos o tres minutos para que las compresiones en el pecho no perdieran fuerza. Así lo hicieron, relevándose sin parar hasta que llegó la ayuda.

El equipo de la ambulancia medicalizada del SUC valoró al paciente al llegar y siguió con la reanimación con un desfibrilador semiautomático. Hicieron falta dos descargas para revertir la parada. Una vez estabilizado, fue trasladado al Hospital Doctor José Molina Orosa, donde ingresó estable dentro de la gravedad de su cuadro.

Los primeros minutos, decisivos

El SUC subraya que la rápida reacción de la familia, que avisó a emergencias y empezó la reanimación siguiendo las indicaciones telefónicas, fue fundamental para mantener la circulación hasta la llegada de los sanitarios. Esa intervención precoz, según el servicio, contribuyó a salvar la vida del hombre.

El caso recuerda algo que los sanitarios repiten a menudo: ante una persona que no responde y no respira con normalidad, lo primero es llamar al 112 y no colgar. Desde el otro lado del teléfono, el coordinador guía paso a paso a quien esté en la casa, aunque nunca haya hecho una reanimación.