
Ástrid Pérez, en imágenes de los reels publicados en el podcast del PP durante las últimas semanas / Fotos: PP de Lanzarote
Editorial
Ástrid Pérez lo intentó. Durante semanas lanzó reels desde el podcast del PP de Lanzarote contando su historia: las viviendas sociales, la residencia de Altavista, la avenida, el Reducto, el parque temático. Casi veinte años resumidos en vídeos de sesenta segundos, grabados con la serenidad de quien sabe que su capítulo se acaba y decide escribir el último párrafo antes de que otros lo escriban por ella.
No sirvió de nada.
El próximo miércoles 23 de septiembre, el Comité Ejecutivo Autonómico del PP de Canarias nombrará una gestora en Lanzarote. Es exactamente el desenlace que Ástrid Pérez llevaba meses intentando evitar. Lo que ella quería era salir por una puerta medio grande. Lo que le han dado es un portazo desde Tenerife.
La historia de cómo se llegó hasta aquí merece contarse entera, porque es más retorcida de lo que parece.
Todo empezaba a cuadrar hace dos semanas. El presidente de la Cámara de Comercio, José Valle, había aceptado ser el candidato de consenso. El congreso estaba previsto para el 7 de noviembre. La operación contemplaba la salida ordenada de Ástrid Pérez después de cerca de dos décadas al frente del Partido Popular de Lanzarote. Parecía que la transición, aunque tardía, iba a ser ordenada.
Entonces alguien filtró el nombre de Valle. Y todo saltó por los aires.
¿Quién filtró? Esa es la pregunta que nadie contesta en voz alta dentro del PP de Lanzarote. Y la respuesta a esa pregunta lo explica todo, porque filtrar el nombre de Valle podía tener dos efectos opuestos: acelerarlo o reventarlo. Dependía de quién lo filtrara y por qué.
Lo que sí se sabe es lo que vino después. Movimientos internos de miembros cercanos a Ástrid Pérez. La Junta Directiva Insular desconvocada. El congreso, aparcado. Y el partido, fracturado desde dentro en el peor momento posible.
Ahora la gestora. Y con ella, una pregunta incómoda que el partido lleva meses sin querer hacerse: ¿dónde estaban todos mientras esto pasaba?
En enero de 2025, el partido decidió arrebatar la vicepresidencia del Cabildo y las consejerías a Jacobo Medina para entregárselas a María Jesús Tovar. En marzo de ese mismo año, Ástrid Pérez decidió también cesarle como secretario general y poner a Tovar en su lugar. Medina aseguró en su momento que no estaba de acuerdo con las formas y que el partido debía "sumar a gente, no invitar a que se vaya". Tenía razón. Nadie le hizo caso.
Y ahora el partido llega a la gestora con Jacobo Medina en el limbo, con María Jesús Tovar sin aclarar si se presentará o no a un congreso que ya no existe, con Yonathan de León guardando un silencio que tiene demasiado cálculo para ser inocente, y con Ángel Vázquez haciendo declaraciones razonables sobre la necesidad de celebrar el congreso sin haber movido un dedo para evitar el caos que lo ha impedido.
¿Y Pancho Hernández? El hombre que ha estado en el origen de muchas decisiones que han marcado al PP de Lanzarote en los últimos años aparece y desaparece del mapa según conviene. Ni lo han visto los que deberían verlo, ni han escuchado los que deberían escuchar. Lo cual, en política, suele significar que está más presente que nunca.
Ástrid Pérez sale del partido que construyó desde casi cero. En el último congreso obtuvo el apoyo de 434 compañeros frente a los 45 votos de la lista alternativa. Eso dice algo de lo que fue su liderazgo. Y la gestora del miércoles dice algo de lo que han sido quienes la rodeaban.
El PP de Lanzarote necesitaba un relevo. Lo que ha conseguido es un caos. Y la diferencia entre los dos no la explica Ástrid Pérez. La explica todo lo que ha pasado a su alrededor mientras ella grababa reels.
Ahora vendrá la gestora. Luego vendrá el congreso. Y en algún momento, alguien dentro del partido tendrá que mirarse al espejo y preguntarse cómo un partido que gobierna la capital y el Cabildo ha sido incapaz de gestionar su propia sucesión sin provocar un terremoto.
Que ya va siendo hora de que alguien en el PP de Lanzarote deje de moverse en la sombra y empiece a dar la cara.