Pedro San Ginés, este viernes en los estudios de Lancelot Radio durante su intervención en Elpejeverde / Fotos: Elpejeverde.com

Pedro San Ginés, este viernes en los estudios de Lancelot Radio durante su intervención en Elpejeverde / Fotos: Elpejeverde.com


Pedro San Ginés celebró en Elpejeverde la ley aprobada el jueves por el Congreso que reconoce la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo administración española, pero advirtió de que la medida no puede sustituir al derecho de autodeterminación.

Elpejeverde.com | Lanzarote, 11 de septiembre de 2026

Pedro San Ginés pasó este viernes por los micrófonos de Elpejeverde, en Lancelot Radio, y abrió su intervención con una confesión personal. "Ayer para mí fue un día feliz, políticamente hablando, con la causa saharaui", dijo, antes de matizar que no se atribuye ningún mérito. Recordó su vínculo con el pueblo saharaui y el sentido de lo aprobado: después de medio siglo se resarce a quienes "tenían su libro de familia y su DNI de la provincia 53".

El Congreso dio luz verde el jueves a la ley que abre la nacionalidad española a los nacidos en el Sáhara Occidental antes del 29 de septiembre de 1977 y a sus hijos. La norma, impulsada por Sumar y registrada en 2024, salió adelante con el apoyo del PSOE, la abstención del PP y el voto en contra de Vox. Todavía no está en vigor.

"Blanquear la traición"

La alegría de San Ginés duró lo que tardó en llegar el reproche. "Tengo la sensación de que se está intentando blanquear la traición", afirmó, en referencia al giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental. Y puso el dedo en lo que considera el fondo del asunto: "El pueblo saharaui lo que quiere no es ser español, lo que quiere es ser saharaui y en su tierra, la que fue invadida".

Estableció además una diferencia que, a su juicio, nadie está subrayando. Dijo compartir la sensibilidad del Gobierno con Gaza y con Ucrania, pero recordó que "ni Gaza ni Ucrania tienen una resolución de la ONU que hace responsable a España de la descolonización de ese territorio". Esa, sostuvo, es la responsabilidad que España sigue sin asumir.

La derivada que nadie ha contado

El pasaje más duro de su intervención fue una consecuencia no prevista de la propia ley. Si los saharauis perseguidos pasan a ser españoles, dijo, "ahora, cuando los persigan, cuando los encarcelen, cuando los maten, ya no estarán matando saharauis sino españoles". Y remató: "Vaya problema que tiene España con eso".

También señaló a Marruecos. Que está detrás de la persecución de quien defiende la causa saharaui, afirmó, "es obvio, como lo es de la invasión de Ceuta", y añadió que para saberlo no hacía falta que lo contara el CNI.

A su juicio, el desenlace le conviene a Rabat: si los saharauis que quieran pueden pasar a ser españoles, es "un problema menos".

Y en paralelo, el censo

Hay una coincidencia de calendario que conviene no pasar por alto. La misma semana en que el Congreso abre una vía extraordinaria de nacionalización para decenas de miles de saharauis, el Tribunal Supremo ha suspendido cautelarmente los efectos electorales de las inscripciones en el Censo Electoral de Residentes Ausentes, el CERA, derivadas de la llamada ley de nietos.

El CERA es la lista de españoles que viven fuera y votan en generales, autonómicas y europeas. A 1 de julio de 2026 tenía 2.736.522 electores, 408.262 más que en las generales de 2023, el mayor salto de toda la serie histórica. El Supremo, tras los recursos de Iustitia Europa y Vox, considera que ese crecimiento genera un "peligro fundado, real y serio" para la transparencia del proceso electoral. La medida no anula ninguna nacionalidad: solo congela el voto.

La diferencia entre los dos casos es relevante. La ley saharaui nace del Congreso; la controversia de la ley de nietos se centra en una instrucción administrativa del Ministerio de Justicia que amplió por la vía interpretativa lo que la Ley de Memoria Democrática establecía. Queda por ver si, cuando la norma saharaui entre en vigor, alguien plantea también ante los tribunales sus efectos sobre el censo.

Para Canarias no es un asunto abstracto. Aquí la diáspora es mayor que en casi ninguna otra comunidad, con miles de descendientes de canarios en Venezuela, Cuba, Argentina y Uruguay pendientes de un censo que ahora mismo está en el aire.