
El Consorcio, durante su actuación en el Parque José Ramírez Cerdá dentro de las Fiestas de San Ginés: Estíbaliz Uranga con Allende Blanco Uranga, el trío de voces en el escenario y el público que llenó la explanada / Foto: Ayuntamiento de Arrecife
El Consorcio ofreció en el Parque José Ramírez Cerdá una de las noches más emotivas de los Sangineles 2026, con Estíbaliz Uranga, Iñaki Uranga y Carlos Zubiaga junto a Allende Blanco Uranga repasando las canciones que varias generaciones llevan cantando medio siglo.
Elpejeverde.com | Lanzarote, 21 de agosto de 2026
Hay canciones que dejan de ser canciones para convertirse en recuerdos. Anoche, el Parque José Ramírez Cerdá fue uno de esos lugares en los que la música sirve para viajar atrás en el tiempo y comprobar que algunas melodías permanecen intactas en la memoria aunque hayan pasado décadas.
El concierto de El Consorcio, dentro del programa de las Fiestas de San Ginés y organizado por la Concejalía de Mayores que dirige Rosmen Quevedo, llenó la explanada del parque de un público que sabía de memoria lo que iba a escuchar y que, precisamente por eso, fue a escucharlo. La presentación corrió a cargo de Francisco José Navarro.
Las voces y las canciones
Sobre el escenario, Estíbaliz Uranga, Iñaki Uranga y Carlos Zubiaga, junto a Allende Blanco Uranga —hija de Sergio y Estíbaliz, la nueva generación de una saga musical—, desgranaron el repertorio que ya forma parte de la banda sonora colectiva de este país: "Tómame o déjame", "Amor de hombre", "El chacachá del tren", "Dónde estás corazón", "El vendedor", "Le llamaban loca", "Secretaria", "Eres tú", "Maitetxu mía", "Palabras de amor", "Aquellas pequeñas cosas"... Un recorrido por una música que no entiende de edades y que anoche, en Arrecife, pasó de padres a hijos en tiempo real.
De Mocedades al parque de Arrecife
El Consorcio es la continuidad de una de las grandes historias de la música vocal española. Tres de sus integrantes vienen de Mocedades, el grupo que llevó "Eres tú" al Festival de Eurovisión y que logró algo que ninguna otra formación hispana ha repetido: vender más de un millón de copias de un sencillo cantado íntegramente en castellano. Que esa historia siga viva sobre un escenario, y que la hija de dos de sus fundadores cante ahora junto a ellos, convierte cada concierto en algo más que un repaso al catálogo: es una transmisión en directo de lo que significa una carrera musical de más de medio siglo.
Anoche, en San Ginés, esa transmisión se hizo carne. La música no sonó como un ejercicio de nostalgia sino como lo que es cuando funciona de verdad: una demostración de que las grandes canciones siguen contando parte de nuestras propias historias. Y un parque lleno de gente cantando a coro lo confirma mejor que cualquier argumento.