
Dolores Corujo, a su llegada a los juzgados / Foto: Crónicas de Lanzarote
EDITORIAL | 300.000 euros de todos los lanzaroteños: ¿quién no quiere que el Cabildo los defienda?
El Cabildo de Lanzarote y La Graciosa tomará en los próximos días una decisión que, más allá de lo jurídico, es profundamente política: si se persona o no en la causa judicial del caso Corujo-Sosa, investigación que arrancó en la Fiscalía Provincial y que ahora está en manos del Tribunal Supremo.
La decisión parece sencilla. De hecho, debería serlo. Pero no lo está siendo. Y conviene que los lanzaroteños sepan por qué.
El caso, para quien no lo conozca
Juan Manuel Sosa fue consejero del Cabildo de Lanzarote. Durante un periodo de tiempo, cobró del Gobierno de Canarias cantidades vinculadas a su cargo que la justicia ha declarado ilegales. El Servicio Canario de la Salud le reclama la devolución de cerca de 300.000 euros.
En noviembre de 2021, Dolores Corujo, entonces presidenta del Cabildo, firmó un decreto que reconocía retroactivamente a Sosa una dedicación exclusiva que, según los informes de la propia interventora de la institución, no se correspondía con la realidad. Ese decreto fue reparado por ilegalidad. Pero se firmó. Y ahora la Fiscalía lo investiga por posible prevaricación.
¿Por qué importa hoy ese decreto? Porque la defensa de Sosa lo ha presentado ante los juzgados calificándolo como prueba de "trascendental importancia" para argumentar que no es él quien debe devolver esos 300.000 euros, sino el Cabildo. Es decir: que la factura de lo que un expolítico cobró ilegalmente la paguen todos los contribuyentes de Lanzarote.
Lo que debería ocurrir
Los servicios jurídicos del Cabildo consideran conveniente que la institución se persone en la causa para defender sus intereses. Es la posición lógica: si alguien intenta que el Cabildo pague una deuda que no es suya, lo normal es que el Cabildo acuda al juez a decir que no le corresponde.
Coalición Canaria, que gobierna la institución, parece tenerlo claro. Es coherente con todo lo que ha denunciado durante meses. Pero el PP, su socio de gobierno, no termina de dar el paso. Y ahí es donde empiezan las preguntas que este periódico tiene la obligación de formular.
Las preguntas que alguien debe responder
Según fuentes próximas al Cabildo, existe una presión interna dentro del PP de Lanzarote para que los cinco consejeros populares no respalden la personación. Se habla de instrucciones para votar en contra o, como mínimo, abstenerse. La pregunta es obligada: ¿quién dentro del PP de Lanzarote está presionando para que el Cabildo no defienda el dinero de todos los lanzaroteños? ¿Y por qué?
¿Qué interés puede tener un partido que forma parte del gobierno insular en dejar desprotegida a la institución frente a una reclamación de 300.000 euros? ¿Qué cálculo político puede pesar más que la obligación de salvaguardar las arcas públicas? ¿Es coherente que un partido que a nivel nacional mantiene una oposición durísima contra el PSOE se ablande en Lanzarote precisamente cuando se trata de un caso que afecta a una expresidenta socialista?
Si el PP vota en contra de la personación, estará haciendo algo muy difícil de explicar: proteger indirectamente los intereses de Dolores Corujo y Juan Manuel Sosa frente a los intereses de la institución de la que forma parte. Y eso, en política, tiene un nombre: incoherencia. O algo peor.
Lo que está en juego no es un debate jurídico
No nos engañemos. Lo que se dirime en el próximo Consejo de Gobierno no es una cuestión de procedimiento legal. Es una cuestión de voluntad política. ¿Quiere el gobierno del Cabildo, en su conjunto, defender el dinero de los lanzaroteños? ¿O hay alguien dentro de ese gobierno que prefiere que el Cabildo mire para otro lado mientras Sosa intenta que la factura la paguemos todos?
La ciudadanía de Lanzarote merece saber quién vota qué cuando llegue el momento. Porque 300.000 euros son 300.000 euros. Y son de todos.
El tiempo despejará la incógnita. Pero quien vote en contra de proteger el dinero público tendrá que explicar para qué sirve gobernar si no es, precisamente, para esto.