
Amanecer tranquilo en la costa de Lanzarote. / EL PEJEVERDE
Mañana viernes se espera una jornada tranquila en Lanzarote, con cielos parcialmente cubiertos y temperaturas que rondarán los 23 grados en las horas centrales. Los alisios soplarán con moderación desde el nordeste, manteniendo ese ambiente típico de finales de mayo que invita a disfrutar tanto del piche como de las playas. Ni rastro de calima en el horizonte, así que el aire llegará limpio y transparente desde el Atlántico.
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La jornada de mañana traerá a la isla esa calma característica que tanto apreciamos cuando el viento del nordeste se comporta sin aspavientos. Se prevén rachas máximas de unos 27 kilómetros por hora, suficientes para mover las palmeras de Haría y refrescar el ambiente, pero sin complicar los planes de quienes tengan pensado acercarse a Famara o al Charco de los Clicos. Los termómetros oscilarán entre los 18 grados de la madrugada y los 23 que marcarán el mediodía, temperaturas perfectas para caminar por los campos de lava de Timanfaya sin pasar calor.
Cielos con nubes altas y ambiente agradable
Mañana veremos nubes altas decorando el firmamento insular, esas que no tapan del todo el sol pero que le dan al cielo ese aspecto blanquecino tan fotogénico. No se esperan precipitaciones —el pluviómetro seguirá en cero—, así que ustedes podrán planificar tranquilamente cualquier actividad al aire libre. La ausencia de calima permitirá disfrutar de vistas despejadas hacia Fuerteventura y La Graciosa, ese regalo que nos ofrece el océano cuando los vientos limpian la atmósfera.
Viento moderado del nordeste
Los alisios mantendrán mañana su presencia habitual, soplando con constancia desde el norte-nordeste pero sin intensidad excesiva. Quienes naveguen por aguas costeras encontrarán condiciones favorables, aunque siempre con el respeto que merece nuestro mar. En las zonas de interior, como Teguise o San Bartolomé, la brisa llegará más suave, creando ese microclima que hace de cada rincón de Lanzarote un pequeño mundo particular. Una jornada perfecta para recordar por qué esta isla sigue siendo un paraíso volcánico en medio del Atlántico.