
Bodeguero de Tenerife
El Archipiélago cierra hoy con balance positivo su estreno en la feria madrileña, que ha reunido en IFEMA a denominaciones de toda España, desde Ribeira Sacra hasta Castilla y León
Crónica desde IFEMA (Madrid) — Viernes 29 de mayo de 2026
WineMad echa hoy el cierre a su primera edición tras tres jornadas en las que el recinto ferial de IFEMA se ha convertido en el principal escaparate vinícola de Madrid. Una cita estrictamente profesional, dirigida a importadores, distribuidores y al canal de la hostelería, en la que el vino canario ha jugado en la liga grande junto a las denominaciones más reconocidas del país.
El Archipiélago se ha presentado con once bodegas procedentes de Lanzarote, Tenerife y La Palma, bajo el paraguas institucional del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) y con el apoyo de Proexca. Un estand de 48 metros cuadrados desde el que las islas han mostrado su singularidad frente a colosos vinícolas como Ribera del Duero, Rioja, Galicia o Castilla y León, también presentes en la feria.
"Un salto cualitativo súper importante"
El director del ICCA, Luis Arráez, hizo balance del momento que vive el vino canario con tono visiblemente satisfecho. "Cada vez se conocen más nuestros vinos. Son vinos muy singulares, vinos únicos en el mundo, además de tener muchísima calidad", aseguró. "Afortunadamente, en los últimos años se ha dado un salto cualitativo súper importante y son vinos que se buscan por parte de muchos consumidores que han ido conociendo el vino de Canarias y lo buscan en su lugar de residencia".
Arráez explicó que esa demanda se construye con presencia: "Van a Canarias, lo prueban, o vienen a ferias como esta, lo prueban, les gusta y luego, lógicamente, lo buscan". Una rueda que, dijo, ya está en marcha en mercados como la península, el resto de Europa y terceros países como Estados Unidos, Canadá o Japón. "Para estar en esos mercados tienes que venir a espacios como estos", sentenció.
La Malvasía Volcánica, en la cresta de la ola
Si el vino canario tiene un embajador internacional con nombre propio, ese es la Malvasía Volcánica de Lanzarote, la variedad de uva blanca que crece sobre el picón y que vive un momento dulce. Y la coyuntura del mercado le viene de cara, como subrayó Arráez: "Ahora mismo el vino blanco es el que está de moda y el más demandado a nivel general, mientras que el vino tinto ha pasado a ocupar un segundo lugar".
"En aquellas zonas con una producción importante de blanco esta tendencia ha sido positiva", explicó el director del ICCA, "mientras que en otras donde predominan variedades destinadas al tinto hace falta un mayor esfuerzo de promoción". Aun así, matizó, "nosotros no hacemos distinciones a la hora de promocionar y trabajamos por igual con todos nuestros vinos".
Tres islas, tres identidades

La fortaleza de la propuesta canaria en WineMad ha estado precisamente en la diversidad de sus tres islas vinícolas. Lanzarote ha llegado a Madrid con su seña de identidad indiscutible: la Malvasía Volcánica, criada en hoyos y zocos sobre un paisaje único en el mundo que aspira a quedar definitivamente protegido con el inminente Plan Especial de La Geria. Tenerife ha aportado la altura y la complejidad de sus vinos de las laderas del Teide, con un perfil tan diferenciado como las propias condiciones de cultivo. Y La Palma ha completado el cuadro con sus caldos de viticultura heroica, elaborados en pendientes imposibles y con variedades que apenas se encuentran fuera del Archipiélago.
El papel del Gobierno de Canarias
Detrás de esta presencia organizada hay una estrategia institucional que, en palabras de Arráez, está dando frutos. El ICCA y Proexca han tejido en los últimos años una red de promoción que combina ferias internacionales como esta con misiones inversas —llevar a Canarias a compradores y distribuidores extranjeros— y con el respaldo a los sellos de calidad diferenciada del Archipiélago. "Es una sinergia", resumió el director del ICCA, que reconoció que la agenda promocional del Gobierno canario "está muy movida".
Esa apuesta sostenida es la que permite que islas pequeñas, con cosechas limitadas y paisajes condicionados por el terreno, puedan competir en un pabellón donde también se daban cita denominaciones de mucho mayor volumen productivo. Bodegas gallegas de Ribeira Sacra, castellanoleonesas como Viña Gómez, riojanas, manchegas o de Ribera del Duero han compartido pasillos con los caldos canarios, que han salido reforzados de la comparación.
Un cierre con sabor a inicio
WineMad se despide hoy con la sensación, en boca de muchos expositores, de haber nacido para quedarse y de poder convertirse en una cita ineludible del calendario vinícola español, en una posición que hasta ahora ocupaban citas como Fenavin en Ciudad Real. Para Canarias, el balance de esta primera edición es claro: el vino del Archipiélago, ese que se cultiva sobre lava, en pendientes imposibles o a más de mil metros de altitud, ha demostrado en Madrid que tiene tanto que contar como cualquier otra denominación del país. Y, sobre todo, que tiene quien lo escuche.