Un crucero con casos de hantavirus atraca en Canarias y, de golpe, el debate sobre el Edificio de Enfermedades Emergentes de Lanzarote deja de ser un asunto de despachos. El diputado Yoné Caraballo lleva semanas avisando: ese edificio no es un comodín para reordenar camas. Es la única red de seguridad que tiene la isla ante una emergencia infecciosa.
Un crucero atraca en Canarias con pasajeros afectados por hantavirus y, de repente, lo que parecía un debate político abstracto se vuelve muy concreto. El Edificio de Enfermedades Emergentes del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa existe exactamente para esto. Para cuando llega lo inesperado.
El diputado de Lanzarote y La Graciosa Yoné Caraballo lo tiene claro: el MV Honduis no es solo una noticia de salud internacional. Es una advertencia. Y la advirtió esta semana en el Parlamento de Canarias.
La maniobra que denuncia
Caraballo acusa a Coalición Canaria de estar usando ese edificio para trasladar servicios y usuarios desde el Hospital Insular. Sin garantías de vuelta. El resultado previsible, dice, sería el vaciamiento progresivo del Insular, pieza central de la sanidad pública de la isla.
"Se está utilizando una infraestructura creada para contingencias sanitarias como excusa para desmantelar otra pieza esencial del sistema público sanitario de Lanzarote", afirmó el diputado de NC-BC.
El argumento tiene lógica. El edificio nació tras la Covid-19, cuando quedó claro que Lanzarote no tenía donde aislar y tratar emergencias infecciosas de forma segura. Usarlo ahora como almacén de traslados hospitalarios ordinarios es, en sus palabras, "una irresponsabilidad política y sanitaria".
Más capacidad, no menos
Lo que pide Caraballo al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Lanzarote no es complicado: que detengan cualquier "maniobra de desmantelamiento encubierto". Lanzarote es una isla con turismo de masas, con puertos internacionales, con flujos de personas de todo el mundo. Una isla que necesita más recursos sanitarios, no menos.
El hantavirus llegó y se fue sin un brote en tierra. Esta vez. Pero los sistemas de salud no se construyen para los días buenos. Se construyen para los días en que todo falla a la vez.
Quizá vale la pena preguntarse qué pasaría si el próximo crucero llega cuando ese edificio ya no esté disponible.