El Espejo Canario programa de radio en La Fermina

Momento de El Espejo Canario en La Fermina hace unas semanas


OPINIÓN | Sergio Calleja

Lanzarote | Elpejeverde.com

Vivo en Madrid con mi familia y viajo mucho a Lanzarote. Hace ya un tiempo, mi suegra, vecina de toda la vida de Puerta de Hierro, me lo contó casi como quien revela un secreto a voces: "Por aquí, por la zona de Puerta de Hierro y por el barrio del Pilar, en plena capital de España, en frecuencia modulada, se escucha un programa de radio que no entiendo casi nada porque hablan de cosas que no me suenan, pero me entretiene un montón. ¿Tú sabes quiénes son esos que parecen canarios como tú ?".

Yo me sonreí. Lo sabía perfectamente. Era el equipo de El Espejo Canario, sonando en plena Comunidad de Madrid, en FM, con la potencia suficiente como para colarse en el comedor de mi suegra y secuestrarle la mañana.

Mi suegra me preguntaba quiénes eran "esos atrevidos y entretenidos componentes" que hablaban de Canarias y sus problemas. Le parecía un programa potente. No entendía los problemas diarios del archipiélago —cómo iba a entender ella desde Puerta de Hierro lo que pasa con el Plan Insular de Gran Canaria, los menores migrantes o la última polémica del Cabildo de Lanzarote con el agua—, pero se enganchaba igual. La manera de hacer radio. Las risas. Las discusiones. El ritmo. El cara a cara sin red.

Eso es El Espejo Canario. Un programa que se escucha aunque no se entienda. Y eso, en radio, es la prueba del nueve.

Espejo Canario . Foto Elpejeverde.com

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Más de dos décadas resistiendo en el dial

Pocos formatos radiofónicos en Canarias tienen la trayectoria de El Espejo Canario. Más de veintitrés temporadas a las espaldas. Un programa que ha sobrevivido a un peregrinaje de emisoras —Radio Voz, Onda Cero, 7punto7 Radio, Radio Las Palmas— hasta consolidar su propio modelo de emisión en cadena para todo el archipiélago. No es habitual. Casi nada en este oficio dura tanto sin venderse, sin disolverse o sin perder el alma por el camino.

Nació con una vocación clara: romper el monopolio informativo de las grandes cadenas estatales y crear una agenda política, económica y social netamente canaria. Veintitrés años después, ahí siguen. Cada mañana, de lunes a viernes, de 8:00 a 11:30. Con su comentario editorial de apertura —el famoso "Los Espejos No Tienen Memoria"—, sus tertulias sin tapujos, sus entrevistas en profundidad y ese ritmo radiofónico marca de la casa que han hecho del programa una bandera de Canarias.

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Paco Chavanel: el estratega y la voz

Aquí toca centrarse en uno de ellos: Paco Chavanel. Director, presentador, estratega y voz principal del programa. Su impronta diaria marca el ritmo informativo de las primeras horas en Canarias. Sus editoriales de apertura —recientemente enmarcados bajo el epígrafe "Los Espejos No Tienen Memoria"— son una clase magistral de prosa radiofónica: directa, contundente, con la cadencia exacta de quien sabe que la radio se hace con el oído antes que con los ojos.

Su fortaleza está en el ritmo. En la prosa. Y, sobre todo, en la crudeza del cara a cara cuando le toca entrevistar a alguien incómodo. Chavanel no se anda con paños calientes. Pregunta lo que hay que preguntar. Repite la pregunta si no se la contestan. Y se planta delante del entrevistado con esa naturalidad del que lleva décadas haciendo lo mismo y ya no se asusta de nada.

Esa es su marca. Esa es su firma. Esa es la razón por la que su programa lleva veintitrés temporadas sonando.

Los que vinieron a Lanzarote (y los muchos otros que no)

Voy a nombrar también a Mariam Álvarez y a Valentín Auyanet, pero por una razón muy concreta: porque son los que vinieron a Lanzarote hace dos semanas, junto a Paco, para hacer el programa especial en el islote de La Fermina. Pero conste que El Espejo Canario es mucho más que tres personas. Hay una nómina amplia de tertulianos, colaboradores, analistas y secciones fijas que cada mañana aportan su voz, su criterio y su análisis al programa. Y son todos igual de buenos que los tres que aquí destaco. Si hoy nombro a estos es porque son los que tuve cerca durante el programa especial. Pero ahí fuera hay muchos más, y muy buenos.

Mariam Álvarez es la copresentadora y la columna vertebral periodística del formato. Lejos de ser una mera acompañante en el micrófono, es la productora de contenidos, la que gestiona el acceso a los invitados de alto nivel y la que en antena aporta contexto, hila datos de última hora y ejerce de contrapeso analítico durante las entrevistas y tertulias.

Valentín Auyanet es nuestro paisano de Lanzarote y el corresponsal del programa en la isla. Pero Valentín no es solo eso. Trabaja también para nuestros compañeros y socios del Grupo Lancelot. Es contertulio habitual de Las Voces de la Mañana, el programa que dirige Erika Cerdeña, y participa también en Café de Periodistas, dirigido por Jorge Coll. Vamos, que el chico no para. Su voz la conocen perfectamente los oyentes de Lanzarote desde hace años.

Espejo

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Las polémicas: porque nadie llega tan lejos sin enemigos

Sería injusto e incompleto escribir sobre El Espejo Canario sin mencionar las polémicas que han acompañado al programa a lo largo de los años. No porque haya que regodearse en ellas, sino porque forman parte de la propia identidad del formato. Quien hace radio incómoda, recibe golpes incómodos.

El más sonoro fue el del fiscal Stampa, un fiscal que empezó a ser conocido a nivel nacional gracias en buena medida a este programa. Nada más voy a añadir sobre ese asunto. Quien quiera profundizar, hemeroteca al canto.

Hay un sector del oficio —de ese que se cree superior, más institucional, más correcto, más alineado con las grandes cadenas— que lleva décadas rabiando contra  Chavanel y  su programa. Y es curioso, porque ese mismo sector que lo desprecia desde sus "adulómetros" políticos  no consigue las audiencias, ni la fidelidad, ni el impacto que tiene El Espejo Canario en sus oyentes. Porque mientras unos escriben columnas para sí mismos, El Espejo Canario sigue siendo, para muchos canarios, un salvavidas para sus pensamientos. Un sitio donde escuchar lo que no se dice en otros lados. 

El Premio Cabra Loca

Y luego está, cómo no, el Premio Cabra Loca. Un galardón que reparten a diario en antena, con tanta gracia, con tanta puntería y con tanto cariño torcido que somos muchos los oyentes que deseamos en secreto que algún día se lo concedan a este o a aquel . Esa es, quizás, la mayor virtud del Premio Cabra Loca: que no es solo un premio, es una expectativa diaria. Uno se levanta por la mañana, sintoniza el programa y piensa: "A ver a quién le toca hoy".

Acertado y divertido, sin dejar de ser serio y creíble. Porque El Espejo Canario es eso: un programa que se permite ser canalla sin perder el rigor, que se ríe sin renunciar a la seriedad, que pincha sin dejar de informar.

El Premio Cabra Loca es la metáfora perfecta del propio programa. Y también, casi sin querer, de los canarios. Esa mezcla de gravedad y guasa que cualquiera que haya pisado las islas reconoce al primer día.

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Espejo Canario . foto Elpejeverde.com

Madrid, M-30 y La Moncloa

No sé si a día de hoy El Espejo Canario se sigue escuchando en FM en Madrid. No sé si mi suegra, si volviera a sintonizar la radio en Puerta de Hierro, los pillaría. Lo que sí sé es que, cuando yo iba en coche por la M-30 y los sintonizaba, me daba un subidón de alegría. Conducía mirando el Palacio de la Moncloa pensando que quizás allí, en alguna oficina de asesoramiento "sanchista", alguien también los estaba escuchando. Y que ese alguien —algún familiar de Begoña, algún funcionario, algún político— les podría estar molestando lo que decían.

Me imagino la escena. Un despacho en La Moncloa. Un asesor con la radio puesta de fondo. Y la voz de Chavanel desgranando alguna corruptela canaria, alguna política equivocada del Gobierno central, alguna verdad incómoda. Y el asesor levantando la mirada y diciendo:

"Estos canarios son la leche. Son unos cabra locas".

Y tendría razón. Lo son. Cabra locas a tiempo completo. Pero cabra locas que llevan más de dos décadas haciendo la mejor radio del archipiélago. Cabra locas que han aguantado lo que no está escrito. Cabra locas que, cuando estés escuchándolos en Madrid, pensarás que son entretenidos sin saber bien qué dicen. Y cuando los escuches en Canarias, te darás cuenta de que no son solo entretenidos. Son imprescindibles.

¿Competencia? No lo creo

Y termino con una reflexión que me ronda mientras escribo estas líneas. ¿Somos competencia? No lo creo. Yo creo que es bueno escribir y pensar que los demás son mejores. Porque para mí lo son. Y porque así uno, aunque lleves muchos años en antena como llevamos Pedro Martín y yo en Elpejeverde, te propones cada mañana ser como ellos. Crecer como ellos. Hacer la radio que ellos hacen.

Nosotros, en Elpejeverde, también sabemos que algo conocidos somos. Pero permítanme quitarme el sombrero ante la buena radio. Ante la radio bien hecha. Ante esa radio que cada mañana, durante veintitrés temporadas, sigue sonando con la misma exigencia que el primer día.

 Foto Elpejeverde.com, El mar como un espejo , El Reducto , Arrecife

 Foto Elpejeverde.com, El mar como un espejo , El Reducto , Arrecife

A Paco, a Mariam, a Valentín y a todos los que hacen El Espejo Canario: gracias. Gracias por seguir ahí. Gracias por no rendirse. Gracias por hacernos creer a los demás que la radio bien hecha sigue siendo posible. Y gracias por demostrar, cada mañana, que las islas también pueden tener una voz potente, plural y sin miedo.

Larga vida a El Espejo Canario. Y larga vida a quienes, cada mañana, lo siguen haciendo posible.