jueves, 12 marzo 2026

El alto precio de sostener a Dolores Corujo el tránsfuga Juan Manuel Sosa podría pagar los platos rotos

S.Calleja

Parte de la portada de esta historia no es una declaración política, es un folio con sello judicial. Un documento fechado el 21 de febrero de 2020 en el Juzgado de Instrucción número 3 de Arrecife podría convertirse en la prueba definitiva de cómo se tejió la supervivencia del anterior grupo de gobierno en el Cabildo de Lanzarote. El texto recoge una comparecencia de Juan Manuel Sosa en la que, supuestamente, maniobró para desmarcarse de su propio partido (Coalición Canaria) y allanar el camino judicial a Carlos Espino y político a Dolores Corujo.

La jugada, que en su momento sirvió para sostener un gobierno insular en minoría, parece estar pasándole ahora una factura carísima y en solitario al propio Sosa. Todo apunta a que, para justificar su posición y no perjudicar a sus nuevos aliados socialistas en el conocido caso Cocinas, el entonces consejero declaró ante el juez que se encontraba "apartado completamente" de la política y "dedicado a su profesión de médico del Servicio Canario de Salud".

 

El problema de dejar las cosas por escrito es la hemeroteca. Coalición Canaria, a través de Pedro San Ginés, ha denunciado que estas afirmaciones podrían constituir un engaño deliberado a la Justicia. Según los nacionalistas, Sosa no solo habría participado y firmado previamente el recurso del que luego renegó ante el juez, sino que su afirmación de estar ejerciendo la medicina choca frontalmente con la realidad: cobraba como médico, pero no ejercía como tal.

Hoy se demuestra que quien va a pagar los platos rotos de aquella rocambolesca alianza política podría ser el propio "tránsfuga". Mientras Dolores Corujo, actual diputada, observa la tormenta desde la barrera y a salvo de responsabilidades, Juan Manuel Sosa se enfrenta a un callejón sin salida. La Justicia ya ha dictaminado que deberá devolver cerca de 300.000 euros al Servicio Canario de la Salud por haber percibido retribuciones indebidas durante los años que sostuvo la Presidencia socialista. A esa ruina económica podrían sumarse ahora responsabilidades penales por un presunto falso testimonio.

Es la triste radiografía y el precio de esconder el transfuguismo. Las supuestas trampas pergeñadas para asegurar un sueldo con fondos públicos y comprar una voluntad política podrían acabar muy mal para el eslabón más débil. Como señala San Ginés, resulta "deplorable" el grado de denigración moral al que se puede llegar para conservar el poder sin respaldo democrático. Al final, la reina salvó la partida, pero el peón podría perderlo todo.

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