Dos décadas de furtivismo, dos juicios y la misma especie protegida: la pardela cenicienta sigue siendo cazada en Canarias a pesar de llevar prohibida desde 1981

Aves sobrevolando El Volcán de la Corona . Foto archivo , Elpejeverde.com
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La Guardia Civil anunció este viernes la detención de dos personas por la captura y muerte de siete pardelas cenicientas en el Parque Natural de Jandía, en Fuerteventura. Los hechos se produjeron en septiembre de 2025 y el juicio tuvo lugar a finales de febrero en Puerto Rosario, con una condena de más de 3.200 euros por persona y tres años de inhabilitación para el ejercicio de la caza. Una sentencia que, leída a la luz de lo que ocurrió hace una década en el islote de Alegranza, invita a una reflexión incómoda: la disuasión no parece estar funcionando.

Colonia de pardelas cenicientas sobrevolando el archipiélago Chinijo, uno de los enclaves de mayor densidad reproductora de la especie en Canarias.Elpejeverde.com
El caso Alegranza: un juicio histórico que sacudió Lanzarote
En septiembre de 2015, la sargento del Seprona de Lanzarote Gloria Moreno lideró una operación en la playa del Veril del islote de Alegranza, dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo. Lo que encontraron los agentes fue un asadero en plena playa: varios hombres cocinando en un caldero exemplares de pardela cenicienta, con un saco de diez aves muertas localizado al día siguiente en los alrededores. El Juzgado de lo Penal número 1 de Arrecife condenó a diez de los diecinueve acusados a una multa de más de 8.640 euros cada uno por un delito contra el medio ambiente en su modalidad de protección de la fauna, además de tres años de inhabilitación para el ejercicio de la caza.

Un pollo de pardela cenicienta en su nido entre las rocas. Son ejemplares inmaduros, los más vulnerables a la caza furtiva. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA
Lo que hizo especialmente resonante aquel caso no fue solo la condena. Fue el perfil de los implicados. Entre los detenidos se encontraban empresarios, constructores y hasta un policía nacional. No eran cazadores furtivos anónimos. Eran personas con arraigo, con recursos, con embarcaciones propias. Gente que sabía perfectamente lo que hacía y que, según la acusación popular, lo hacía con total impunidad desde hacía décadas. La abogada de la acusación popular lo definió en el juicio como "la fiesta de la depredación."
La Audiencia Provincial ratificó posteriormente la condena, avalando la operación liderada por la sargento Moreno y descartando todos los recursos interpuestos por las defensas. Fue considerado por SEO/BirdLife como un juicio histórico en la protección de la fauna canaria.
Lo que vino después tiene también su lugar en esta historia. La sargento Gloria Moreno, que dirigió el operativo, acabó sentada en el banquillo acusada de falsedad documental, después de haber denunciado que uno de sus subordinados podría haber avisado a los cazadores furtivos de la operación. Un episodio que enturbia el relato del éxito judicial y que dejó en evidencia las resistencias internas que puede generar la persecución del furtivismo cuando afecta a personas con influencia.

Adulta en cueva: Pardela cenicienta adulta en su refugio. La especie anida en cuevas, grietas y galerías. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA
El caso Jandía: misma especie, distinto perfil
Diez años después, la Guardia Civil del Destacamento Marítimo de Fuerteventura detuvo en septiembre de 2025 a dos personas en el Parque Natural de Jandía, en la zona de Aguacabras, Pájara. Los agentes los sorprendieron de noche, portando un saco de rafia y una vara con gancho, la herramienta clásica para extraer pardelas de sus cuevas. En el interior del saco: siete ejemplares muertos de pardela cenicienta atlántica, fallecidos por asfixia y traumatismo craneal según el Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria.
El juicio se celebró en Puerto Rosario a finales de febrero de 2026. La condena fue de más de 3.200 euros por persona y tres años de inhabilitación para la caza. Una sanción notablemente inferior a la del caso Alegranza en términos económicos, aunque los marcos legales aplicados son similares.
Dos casos, una misma realidad
La comparación entre ambos procedimientos revela algunas diferencias relevantes. En Alegranza fueron diecinueve imputados, diez condenados, y las multas superaron los 8.600 euros por cabeza. En Jandía fueron dos detenidos y la sanción rondó los 3.200 euros cada uno. En Alegranza el operativo fue consecuencia de una investigación planificada; en Jandía fue el resultado de una patrulla de costas rutinaria que detectó luces sospechosas en la montaña.

Vuelo sobre el mar: La pardela cenicienta atlántica en vuelo rasante sobre el océano. Lleva protegida en Canarias desde 1981. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA
Lo que no ha cambiado en diez años es la especie. La pardela cenicienta atlántica lleva protegida en Canarias desde el 26 de marzo de 1981, cuando entró en vigor el Real Decreto 3181/1980. Cuarenta y cinco años de prohibición que no han erradicado una práctica arraigada en determinados sectores de la sociedad canaria, donde la pardela forma parte de una tradición culinaria que pervive a pesar de la ley.
La pregunta que deja abierta la nota de prensa de la Guardia Civil es la misma que dejó abierta el juicio de Alegranza: ¿cuántos casos no se detectan por cada uno que llega a los tribunales?