Manuel Domínguez defiende la conexión marítima con Tarfaya frente a la oposición interna

S. Calleja
Manuel Domínguez, vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero de Economía, Industria, Comercio y Autónomos, ha manifestado un firme apoyo a la propuesta de establecer una ruta marítima directa entre Fuerteventura y Tarfaya, Marruecos. Esta postura contrasta con las preocupaciones expresadas por otros miembros del Gobierno y entidades agrícolas sobre los potenciales riesgos sanitarios y de competencia que podría acarrear la nueva conexión.
Domínguez, enfrentándose a las dudas de colegas como Narvay Quintero, encargado del área de Agricultura, y de organizaciones como el Cabildo de Gran Canaria y la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), sostiene que la conexión marítima podría traer beneficios significativos. Según él, la preocupación por la posible introducción de plagas agrícolas no justifica el freno a una iniciativa que, en su opinión, “es absolutamente positiva” para el comercio y las relaciones internacionales de Canarias.
Comercio y Seguridad: Encontrando el Equilibrio
Domínguez argumenta que las plagas pueden ingresar actualmente a las islas, incluso sin la existencia de la línea marítima propuesta. Insiste en que lo crucial es reforzar los controles en puertos y aeropuertos, en lugar de evitar nuevas oportunidades comerciales que pueden abrirse con la línea con Tarfaya. Para el vicepresidente, la clave está en equilibrar la necesidad de protección sanitaria con el impulso económico y las relaciones exteriores.
Perspectivas Divergentes en el Gobierno
La posición de Domínguez refleja una visión más abierta y económica frente a las reservas más conservadoras de otros miembros del Gobierno. Estas diferencias de opinión subrayan la complejidad de la toma de decisiones en cuestiones que afectan tanto al comercio internacional como a la seguridad sanitaria local.
Domínguez enfatiza que la apertura de la línea marítima podría incrementar significativamente la balanza comercial de Canarias, argumentando que la economía insular depende en gran medida de la importación y de mantener relaciones internacionales sólidas. Ve en esta conexión una oportunidad para fortalecer la economía regional y expandir el alcance comercial de Canarias.