La ironía de la ayuda desaprovechada: Ni un solo afectado se aloja en el refugio de Máguez que ofreció en cabildo

Foto diariodelanzarote.com
PJ
La crisis de alojamiento en Playa Blanca, ha tomado un rumbo inesperado y desalentador. Tras el esfuerzo concertado del Cabildo de Lanzarote por proporcionar refugio y sustento a los afectados del desalojo, ahora se enfrenta a una realidad desconcertante: la ausencia total de beneficiarios según nos explicaba esta mañana en el programa de Lancelot Radio 90.2 FM, Elpejeverde,el consejero Marciano Acuña. El Aula de la Naturaleza de Máguez, preparada para acoger a los desplazados, permaneció vacía, y ahora, se suma un elemento más a este escenario de desconcierto: la pérdida de recursos alimenticios.
El consejero del Cabildo de Lanzarote ha confirmado que se había organizado un servicio completo de catering, incluyendo desayuno, comida y cena, para atender las necesidades básicas de los afectados. Sin embargo, ante la inasistencia de estos, toda la comida preparada ha terminado siendo desechada, un desperdicio lamentable tanto en términos de recursos como de esfuerzos humanitarios.
Este incidente plantea preguntas sobre la desconexión entre las medidas adoptadas por las autoridades y las expectativas o necesidades reales de los afectados. La ausencia de los desplazados en el refugio dispuesto, a pesar de las condiciones precarias que se presumían, sugiere una complejidad en la crisis que quizás no ha sido completamente comprendida o abordada por los responsables de la intervención.
El contraste entre la preparación meticulosa y la respuesta nula de los destinatarios es un aviso para reconsiderar cómo se abordan las situaciones de emergencia, enfatizando la importancia de una comunicación efectiva y una comprensión profunda de las circunstancias y necesidades de las personas afectadas.
Acuña también destacó la falta de colaboración de la oposición política en esta situación. Según sus declaraciones,"ni Nueva Canarias ni el Partido Socialista, a pesar de sus críticas hacia lo que consideran pasividad por parte del Cabildo, ofrecieron apoyo o intentaron coordinar esfuerzos para enfrentar la crisis". Este señalamiento hacia la oposición añade una capa de tensión política al ya complicado escenario humanitario y social.
La única colaboración destacada por Acuña fue la de la concejal de Servicios Sociales de Yaiza y el alcalde de Haría , Alfredo Villalva con quien se puso en contacto para avisarle de que acondicionaba el Aula de Máguez. Sin embargo, todo este esfuerzo resultó infructuoso, ya que ningún desalojado optó por acogerse a la ayuda ofrecida. Esto no solo plantea interrogantes sobre la eficacia de las respuestas en emergencias sociales, sino también sobre la comunicación y el entendimiento entre las autoridades y los afectados.
Acuña concluyó con una crítica directa a la oposición, acusándola de atentar contra la “inteligencia de esta gente”, refiriéndose a los afectados por el desalojo. Esta afirmación sugiere una desconexión no solo entre las necesidades de los afectados y las medidas tomadas, sino también entre las diferentes facciones políticas responsables de gestionar la crisis.
Este episodio en Máguez, marcado por la inasistencia de los desalojados y el desperdicio de recursos, se convierte en un espejo de las complejidades y desafíos inherentes a la gestión de emergencias sociales, así como de las dinámicas de la oposición políticas que a menudo pueden complicar aún más estas situaciones.