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Entre copas y anécdotas: La silla vacía de Isabel Déniz en el brindis navideño de Arrecife

S.Calleja

En el idílico paisaje de Arrecife, donde el azul del mar se mezcla con el bullicio de la vida municipal, tuvo lugar un evento que parecía sacado de una novela de Agatha Christie con un toque de comedia. El alcalde de Arrecife, Yonathan de León, en un gesto de camaradería digno de una película de Navidad, convocó a todos los exalcaldes y exalcaldesas de la ciudad para un brindis navideño. Pero, ¡oh sorpresa! Entre los ilustres invitados, una ausencia destacaba tanto como un elefante en una tienda de porcelana.

La exalcaldesa María Isabel Déniz, cuya presencia brillaba por su ausencia, se convirtió en el centro involuntario de un misterio digno de Sherlock Holmes. En el comunicado del Ayuntamiento, se mencionaba con gran detalle a cada uno de los exmandatarios, como si estuvieran pasando lista en el colegio. Pero cuando llegó el turno de Déniz, la nota adquirió un tono de misterio digno de una novela de suspense: la exalcaldesa se disculpó por estar enferma.

Ahora, uno podría pensar que una simple enfermedad no es motivo para convertirse en el tema de conversación. Sin embargo, en este caso, la ausencia de Déniz parecía resonar en el aire como una nota desafinada en un concierto de Beethoven. ¿Sería acaso una maniobra estratégica para evitar algún encuentro incómodo? ¿O tal vez una excusa ingeniosa para no tener que escuchar los discursos políticos?

Lo cierto es que el gabinete de prensa, ese ente misterioso que redacta las notas con una habilidad digna de un novelista, pareció hacer un esfuerzo sobrehumano por mencionar a todos los exalcaldes, como si temiera olvidar a alguno y ser condenado al ostracismo municipal. Pero, al llegar a Déniz, la historia tomó un giro inesperado, convirtiendo su ausencia en el tema de conversación más popular desde el último cotilleo de la realeza.

Y así, mientras los exalcaldes brindaban y compartían anécdotas de sus tiempos en el poder, la sombra de Déniz se cernía sobre el evento, como un personaje de una obra de Shakespeare que decide no aparecer en escena. ¿Qué pensaría Déniz mientras sus antiguos colegas levantaban sus copas en honor a la ciudad que una vez gobernó? ¿Estaría en su casa, tomando una taza de té caliente y riéndose de la situación, o acaso estaría trazando su próximo movimiento político?

En fin, queridos lectores, la política es a veces más teatral que el propio teatro, y este brindis navideño en Arrecife nos ha dado una muestra de ello. .

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