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¿Es mejor cerrarlo? El debatido futuro del afligido “Bosquecillo”

Foto hoy El Bosquecillo. elpejeverde.com

S.Calleja

En el norte de Lanzarote, en un rincón antes floreciente, que todos conocemos como “El Bosquecillo”, yace ahora bajo un manto de negligencia y desolación. Quienes lo visitan en busca de la esencia y serenidad de la naturaleza, encuentran un escenario sombrío que grita en silencio sobre su deterioro. Con tal situación, la pregunta flota en el aire, ¿a quién corresponde la responsabilidad de este deterioro?

El camino de entrada, antes un sendero acogedor, hoy está roto y custodiado por aulagas, en un descarnado desfile de descuido. Las papeleras, antaño cuidadosas guardianas de la pulcritud, yacen quebradas, ahogadas en un mar de desechos que se desparrama por doquier. El lugar, proclamado área pública, se muestra al visitante como un recordatorio de lo que fue, enfrentando a los locales y turistas con una imagen que difiere de la postal que debería ser.

Foto hoy El Bosquecillo., PJ

 

Las fotografías y comentarios remitidos por nuestros oyentes delinean la escena de un paraje que, lejos de reflejar la nobleza de ser parte de una Reserva de la Biosfera, se erige como testimonio de la indolencia. En este contexto, surge la ineludible pregunta: ¿Quién tiene en sus manos las riendas de este espacio? ¿Pertenece su gestión al Ayuntamiento de Haría o al Cabildo de Lanzarote?

 

Foto hoy El Bosquecillo.PJ

Esta indagación no surge únicamente de la curiosidad, sino como un clamor para identificar al ente responsable y exigirle que retome el compromiso con el entorno natural y con la sociedad que lo disfruta, o al menos, lo disfrutaba. La visión de los turistas, quienes se topan con esta penosa escena, disemina una imagen de Lanzarote que no hace justicia a su esencia y potencial.

Ante esta situación, algunas voces sugieren cerrar el Bosquecillo al público, sanearlo, recuperarlo y, solo entonces, reabrir sus puertas, mostrando un lugar regenerado, símbolo de una gestión ambiental y turística responsable. ¿No sería preferible ocultar temporalmente esta apariencia herida de la naturaleza, antes de continuar exhibiendo sus cicatrices al mundo?

 

PJ

Se espera que esta situación no sea solamente un episodio de indignación temporal, sino un catalizador para un cambio tangible y duradero en la gestión y conservación de nuestros espacios naturales.

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