Hacia una Playa superior: Piscinas Artificiales en la Playa del Reducto ¿Es posible?

foto trucada elpejeverde.com
S. Calleja
El sonido del mar al romper contra las rocas de las barras naturales siempre ha sido un elemento característico de Arrecife, una canción de cuna para los que hace más de 50 años residimos y disfrutamos de la capital de Lanzarote. Sin embargo, la presencia de estas formaciones rocosas en la playa del Reducto se ha convertido en un desafío para los bañistas, especialmente durante la bajamar, cuando el mar se aleja y deja tras de sí un paisaje poco atractivo.
Pero ¿y si pudiéramos cambiar esto? ¿Qué pasaría si pudiéramos transformar esta zona rocosa en un atractivo adicional para la playa, en lugar de una desventaja? Con esta visión en mente, planteo con verdadera humildad y sin ninguna pretensión, la construcción de dos piscinas artificiales en el área rocosa de la playa del Reducto: una al naciente, más cerca del Gran Hotel, y otra al poniente, en la zona de la Peña del Camello.

Estos espacios de agua calmada permitirían a los bañistas seguir disfrutando de la playa incluso durante la bajamar, transformándose lo que actualmente es una vista desalentadora en un punto de interés adicional para residentes y turistas. Además, al estar contenidas dentro de las formaciones rocosas existentes, estas piscinas serán una intervención mínima en el paisaje, respetando tanto el entorno natural como la estética única de la playa del Reducto.
Por supuesto, soy plenamente consciente de los desafíos ecológicos que esto podría suponer. La zona es rica en biodiversidad y cualquier intervención debe realizarse con el máximo respeto por la fauna y flora locales. Sin embargo, también debemos considerar la posibilidad de que estas piscinas artificiales puedan incluso servir como hábitats adicionales para ciertas especies, y brindar oportunidades para la educación y concienciación ambiental.
Asimismo, entendiendo las posibles reticencias por parte de algunos sectores de la sociedad. Hay quienes argumentarían que la playa debería dejarse tal como está, que la intervención humana en el paisaje natural siempre es perjudicial. Respecto a estas opiniones, pero creo que el cambio puede ser positivo si se lleva a cabo con responsabilidad y consideración.
En los años 80, se realizaron algunas intervenciones en la roca sin mucho éxito. Hoy, sería difícil obtener permiso para un proyecto de esta magnitud. Pero los desafíos están para ser superados. Cualquier político con visión de futuro y un verdadero interés en hacer de Arrecife un lugar aún más atractivo podría considerar esta propuesta. A fin de cuentas, el valor de una ciudad se mide no solo por su pasado y presente, sino también por su capacidad para adaptarse y mejorar de cara al futuro.
Las piscinas artificiales en la playa del Reducto podrían ser un paso hacia ese futuro, un signo de que Arrecife está dispuesta a innovar y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y visitantes. Dejemos que las mareas cambien, pero no permitamos que nos alejen de nuestra playa. Por el contrario, hagamos de este reto una oportunidad para mejorar y embellecer aún más nuestro querido Arrecife