¿Turismo sostenible en Lanzarote? El desperdicio de agua potable dice lo contrario

Foto Domingo García .Playa Chica. Lanzarote
S. Calleja
https://www.facebook.com/domingo.garcia.1804
La fotografía que inspira este escrito corresponde a la playa de La Barrilla y la idea llega de la mente brillante de nuestro ilustre amigo Domingo García. Ah, Domingo, hombre visionario y luchador, poseedor de una lucidez envidiable. ¿Pero qué sería de una playa sin tomar un baño adicional en nuestra preciada agua dulce? ¿No es eso lo que buscan los turistas cuando vienen a visitarnos? Apréciese el sarcasmo, queridos lectores.
Parece ser que en la manriqueña Lanzarote no existe una institución con la fuerza y sabiduría suficiente como para poner en marcha un motorcito con energía solar que extraiga el agua del mar de manera ecológica. Oh, pero ¿cuán sorprendente es ello? Por supuesto que es más sencillo dejar que el agua dulce, tan preciada en una isla carente de ella, corra alegremente hacia la playa. Para quitarnos la arena solemos recurrir a un inocente derroche extremo.
Lanzarote, esa isla que tanto enorgullece a los ecologistas y políticos verdes de Canarias, debería ser un ejemplo de conservación y respeto medioambiental en todos los aspectos, incluyendo el uso responsable del agua. Sin embargo, parece que hemos caído en la trampa de la ironía, donde la apariencia y las palabras bonitas se desvanecen frente a la cruda realidad.
Lanzarote tiene el potencial de convertirse en un modelo de desarrollo sostenible, donde la conservación de los recursos naturales sea una prioridad. Para lograrlo, necesitamos el compromiso de todos: ciudadanos, turistas, empresas y autoridades. Solo así podremos asegurar un futuro próspero y respetuoso con el medio ambiente para nuestra amada isla.
La belleza de Lanzarote y la importancia de preservar su entorno natural no pueden quedarse en meras palabras. Es hora de actuar y demostrar que somos capaces de proteger este paraíso insular, empezando por el valioso recurso del agua potable que tanto malgastamos en nuestras playas. El tiempo para el cambio es ahora.