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Dolores Corujo: ¿De reina del Cabildo a peón del 'Sanchismo'?

Foto Psoe. Ayer en mitin con otros socialistas

S.Calleja

Domingo 25 de junio

 

Oh, déjenme llevarlos en un viaje por el sendero de la memoria, cuando la buena Dolores Corujo, que casi logró reinar sobre el Cabildo de Lanzarote, velaba por nuestra querida isla con su férreo bastón de mando. ¡Ay, la fragilidad del poder! Surge y desaparece tan rápido como un soplo de viento del desierto, dejando a nuestra apreciada Corujo al descubierto, destronada por Oswaldo Betancor de Coalición Canaria.

 Pero cómo han cambiado los tiempos. En un giro digno de una telenovela de sobremesa, Corujo, quien una vez adoraba al Cabildo como si fuera su retoño más preciado, ahora lo ignora, como si se tratara de un antiguo amor al que quisiera olvidar. ¿Dónde quedó aquel cariño y respeto por Lanzarote y su Cabildo? Quizás se disiparon en el aire al mismo tiempo que su reinado en el Cabildo. O tal vez, su ambición, al igual que una sirena seductora, la ha alejado de la isla que decía amar.

Hoy, Corujo tiene la mirada fija en un horizonte más amplio, siguiendo con devoción las directrices de su nuevo señor. Su discurso también ha cambiado. Donde antes hablaba de turismo saturado y rajadas a empresarios enemigos de sus medios de comunicación gordos como pelotas por sus pagos en publicidad, ahora está imbuida con el fervor de los términos políticos: 'fascistas', 'PP', 'Vox'. En su renovada retórica, parece haber olvidado por completo a Lanzarote, a la que decía amar con tanta pasión.

Y así, allí estaba, en medio de una marabunta de rostros expectantes en un mitin en el terrero de lucha Santiago Yanes de Punta Brava, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidiendo una "participación masiva" en las próximas elecciones generales. Y allí estaba también, entre la multitud, Dolores Corujo, la "sorpresiva" cabeza de lista de la provincia de Las Palmas, criticando los pactos del PP con Vox y aconsejando, con toda la convicción del mundo, que hay que "multiplicar para alcanzar ese gobierno progresista".

Ah, la ironía. Aquella que afirmaba defender a Lanzarote con pasión, ahora apenas la menciona, inmersa en su nuevo papel como paladín del 'sanchismo'. La Lanzarote que ella representaba parece ahora un lejano recuerdo, mientras Corujo se abre camino en la política nacional, defendiendo una agenda que parece estar a años luz de las necesidades de nuestra isla.

Y mientras tanto, Lanzarote y su gente esperan. Esperan para ver si su exreina recordará su legado, su amor por la isla, la causa que afirmó defender. Esperan para ver si Corujo, en su carrera hacia las estrellas, recordará el suelo que la vio nacer y crecer, el suelo de Lanzarote. Pero, por el momento, solo nos queda esperar. Esperar y ver cómo se desarrolla este drama político de proporciones quijotescas, con el volcán como testigo silente.

 

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