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El cinismo del feminismo: Altavoces apagados ante la muerte de mujeres migrantes

S.Calleja

Bajo el inmenso cielo azul de la zona de los Cocoteros en Lanzarote, una nueva tragedia ha salpicado de frustración e indignación en nombre de nuestras costas. Una mujer embarazada, llevando en su vientre el sueño de una vida mejor, ha perdido su vida en un viaje desesperado hacia una ilusión de libertad. Esta noticia, desgarradora en sí misma, se nos hace aún más dolorosa por la repetición monótona de la misma en nuestras costas.

Salvamento Marítimo, esos valientes que luchan contra la marea de la indiferencia y la inacción política junto a unos pescadores que han sabido ayudar antes de la llegada de los profesionales del rescate, una vez más han tenido que contemplar la cara más brutal de nuestra realidad. Han encontrado el cuerpo sin vida de esta mujer entre un grupo de personas hacinadas en una frágil neumática, un símbolo cruel de la desesperación humana y la negligencia de quienes detentan el poder.

¿Dónde están ahora los partidos políticos que vociferan a los cuatro vientos su condena a la violencia contra las mujeres cuando sucede en suelo español, pero que se mantienen en un silencio ensordecedor cuando se trata de estas heroicas viajeras del mar? Su hipocresía no tiene límites y se desenmascara con cada ola que rompe en nuestras costas, con cada vida que se apaga en nuestro mar.

Esos mismos que se echan las manos a la cabeza por los pactos con Vox, esos que no dudan en salir a la calle para condenar la violencia machista, son los mismos que, con su silencio, perpetúan la tragedia de mujeres y niños que perecen en nuestras costas. Se callan, porque el reconocimiento de su fracaso podría costarles votos. Esconden su inacción detrás de discursos vacíos y promesas incumplidas. La izquierda cínica, que llora con teatralidad cuando gobierna la derecha, esconde sus fallas y mantiene el statu quo de desesperación y muerte en el mar.

Los datos son abrumadores y no dejan lugar a dudas: la ruta desde las ciudades del sur de Marruecos hasta Lanzarote se ha convertido en una auténtica ratonera mortal. Según la Organización Internacional para las Migraciones, durante 2022, 559 personas perdieron su vida en esta ruta, 22 de ellos niños y niñas. Canarias se encuentra sobrepasada en su capacidad de acogida, y aún así, las embarcaciones, repletas de sueños y desesperanza, siguen llegando.

Es insostenible y es inhumano. El Ministerio del Interior, ante la avalancha de pateras, se limita a mover a las personas de un lugar a otro, como si con eso solucionara el problema. No hay ninguna solución real, sólo gestos vacíos que pretenden ocultar la verdad: nuestras políticas migratorias están fracasando de manera estrepitosa.

Necesitamos enfrentar esta realidad con honestidad, valentía y humanidad. Necesitamos políticas migratorias justas, realistas y humanas, no más muertes. Y necesitamos líderes políticos dispuestos a poner fin a esta tragedia, en lugar de simplemente pasar la pelota. Basta ya de silencio, basta ya de inacción. Es hora de hacer lo correcto.

 

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