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Marcos Bergaz: El dirigente del Psoe que Invitó a Vox a cenar en su casa y desnudó al PSOE por completo

PSOE y VOX. 

S.Calleja

 

En la sinfónica crónica política de las islas, la melodía del PSOE de Canarias ha estado marcada por notas discordantes, sostenidos reproches y bemoles recriminaciones en la partitura mediática. Como los apuntadores de una orquesta desafinada, critican sin cesar al PP y a Coalición Canaria (CC) por gobernar en Teguise con el apoyo de Vox. Sin embargo, en esta farsa melódica, los acordes desentonados no provienen del altavoz que sus medios(los que hoy lloran aquellos favores)  quieren hacer creer.

Ruedan las cabezas y desgarran las vestiduras en este melodrama. Cada acorde apunta al mismo blanco: la decisión de formar gobierno dialogando con todas las partes. Ah, la lógica se rebela, la coherencia se alza. ¿No es, acaso, un deber democrático conversar con todas las partes para conformar un gobierno?

El personaje principal en esta obra teatral, el portavoz y líder del PSOE en Teguise, Marcos Bergaz, es un director de orquesta sorprendente. Invitó al candidato de Vox al Ayuntamiento de Teguise, Ginés González, a su casa a cenar, con el propósito de discutir sobre pactos. ¡Ay, los pactos! Esa quimera política que tantas veces nos ha dejado con el corazón en la mano y el estómago revuelto.

Y aquí, entre acordes de ironía, surge la pregunta: ¿acaso no es posible invitar a un político de Vox a casa a comer sin que el cielo se desplome? ¿Qué hay de malo en ello? ¿Acaso Vox ha demostrado ser ese monstruo que los medios de izquierdas se empeñan en pintar? Las notas resuenan y nos recuerdan que, quizás, el monstruo no está bajo la cama, sino en el reflejo de nuestra propia incoherencia.

El PSOE de Canarias debería cambiar la partitura, afinar sus instrumentos y dejar de tocar la melodía de la hipocresía. Se ha desgarrado las vestiduras con tanto ahínco que ha quedado desnudo ante su propia inconsistencia. El radicalismo no viene de fuera, se ha gestado en su propia casa, alimentado por el miedo a dialogar, a escuchar, a aceptar la diversidad de ideas.

Es hora de reconocer que dialogar no es traicionar, sino buscar consensos. Si hasta Marcos Bergaz puede invitar a Ginés González a su casa a comer y hablar de pactos, ¿por qué no podemos todos hacer lo mismo? ¿Por qué la coherencia debe ser la gran ausente en esta ópera bufa de la política canaria?

La batuta del liderazgo no se sostiene con el desgarro de las vestiduras, sino con la valentía para dialogar. Aún hay políticos que entienden que conformar un gobierno en una localidad como Teguise, requiere conversar con todas las partes. Es una cuestión de lógica y coherencia, dos notas que parecen haberse perdido en el gran teatro de la política canaria.

¿Y los medios afines? Tal vez, en lugar de continuar con esta cacofonía absurda, debieran vigilar sus inversiones porque “la paguita mensual” se les ha terminado, por ahora.

 

 

 

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